El estudio presentado por la Secretaría del Medio Ambiente genera dudas dado que incorpora elementos recientes, aunque se afirme que fue emitido en 2025
Raúl López Téllez
Con inconsistencias y datos confusos, la Secretaría del Medio Ambiente (Secma) presentó este 28 de agosto el Estudio de Impacto Ambiental sobre la cuestionada obra del Morebús, punto de disputa entre ciudadanos y ambientalistas que han asumido la defensa del arbolado en el crucero de Tres Puentes, donde el plantón se mantiene y con rechazo de sus participantes a que haya acuerdos con el gobierno estatal.
La divulgación del documento, una exigencia del movimiento en contra del derribo de árboles por la obra en la zona citada, fue anunciada a través de los canales oficiales, mismo que en materia del arbolado en el trayecto de la primera etapa solo contempla la protección de un ejemplar, un cedro blanco, todo lo demás, en la visión oficial, es susceptible de replantar o derribar, aunque se indica que “los impactos positivos serán permanentes”.
“El documento se puede consultar en la página web oficial de la Secma, en el enlace https://medioambiente.michoacan.gob.mx/listado-de-solicitudes-en-materia-de-impacto-ambiental/”, indica la dependencia, que sin aludir a que fuese una exigencia por la movilización de Tres Puentes, y mucho menos reconocer que no contara con el documento en el momento de arrancar la obra iniciada en general desde mayo pasado, como lo evidenciaron ciudadanos y ambientalistas, señala que “la solicitud de reserva respondió a un procedimiento normativo derivado de los procesos de licitación pública de la obra, con el fin de evitar entorpecer el proceso”, según Alejandro Méndez López, titular de la dependencia.
No obstante, sobre esta solicitud de reserva, Méndez López señaló primeramente al ser cuestionado no saber de dónde procedía la misma. Este 27 de agosto, al ser nuevamente cuestionado sobre el tema dijo que él lo había reservado pero que no se acordaba.
Aunque en su portada aparece como emitido en noviembre del 2025, pareciera que el estudio fue adecuado recientemente sobre todo en el apartado de Conservación y Sustentabilidad Ambiental del Estado de Michoacán. Respecto a especies y subespecies sembradas en la zona y donde se plantea la reubicación de ejemplares, cabe recordar que tras las primeras declaraciones del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla ante las manifestaciones por el derribo de árboles, era que ya se preveía la misma de manera ordenada en el estudio de Impacto Ambiental que, en las primeras indagaciones, arrojaba que el estudio no existía al no remitir a ningún documento su presunta ubicación digital.


Reforestación, única mitigación
Sobre los impactos de la obra en materia de arbolado y medio ambiente, el estudio reserva a la reforestación exclusivamente la mitigación del impacto, aún y cuando especialistas han señalado que la misma depende de décadas de desarrollo arbóreo y aún más en casos de integración plena a ecosistemas ubicados en el entorno del trayecto de la obra, al igual que considera mínimo el impacto sobre la fauna prevaleciente en la zona de la etapa 1.
En términos generales, la visión del documento es que “los impactos ambientales negativos que se predicen, en la escala analizada, son mitigables, compensables y compatibles por lo que no se espera que las obras y actividades del proyecto provoquen alteraciones en el ecosistema, ni pongan en riesgo la continuidad de procesos ecológicos determinantes para su buen funcionamiento, o la salud humana, ya que su ejecución se apega a lo dispuesto por la normatividad ambiental aplicable.”
Destaca por igual que señale que “los impactos positivos serán permanentes, lo que incrementará la calidad de vida de los pobladores locales y de la región, favoreciendo así la movilidad, el entorno socioeconómico local; como en el regional, así como la calidad de vida con la disminución de tiempos de traslados, lo que repercutirá en la disminución de emisiones en la región.”
El estudio en concreto no señala al Morebús como el proyecto sobre el que se presenta el mismo. Su título genérico es “Manifestación de Impacto Ambiental para la Construcción y Operación Etapa 1 del Sistema Integrado de Transporte en la Zona Metropolitana de Morelia, Michoacán”, aunque lo menciona primeramente hasta la página 35 de las 242 que lo integran.
En este apartado del estudio llama la atención que se diga que corresponde a la Secma “evaluar el impacto ambiental”, lo que a juicio de ambientalistas y vecinos no cumplió la dependencia al no advertir sobre el alcance de la superficie arbolada susceptible de afectación. En su fracción I, el artículo 38 de la referida ley señala que corresponde a la Secma evaluar el impacto ambiental tratándose de “obras públicas y privadas destinadas a la prestación de servicios públicos de competencia estatal o municipal”.


Impacto ambiental, al margen
De acuerdo con el estudio, los objetivos principales de este proyecto son:
- Disminuir la carga contaminante producida por los vehículos que circulan por las vialidades de la zona urbana de Morelia, al reducirse el tiempo y al mejorar las características del transporte público de Morelia.
- Mejorar los niveles de servicios en términos de mayor seguridad, eficiencia y menor tiempo respecto a tiempos de traslado actuales en las rutas existentes.
- Ampliar las condiciones económicas de las poblaciones, contribuyendo a aumentar la eficiencia y la comodidad en el transporte de pasajeros.
- Generar fuentes de empleo durante la obra en construcción.
- Modernizar el sistema del transporte público y brindar alternativas eficientes en la ciudad de Morelia.
Es decir, en ningún punto establece como prioridad la atención al medio ambiente, como contradictoriamente lo afirma más adelante al señalar las funciones de la Secma al respecto.
El estudio señala que “en el caso del proyecto BRT Morelia (como refiere al Morebús), no se prevé la afectación de áreas con vegetación significativa, dado que el trazo del proyecto se localiza en zonas previamente intervenidas o libres de cobertura vegetal. Por tanto, no se espera que esta fase genere alteraciones al medio ambiente. Antes del inicio de estos trabajos se llevará a cabo una visita de inspección técnica para programar adecuadamente las actividades y determinar el tipo de equipo necesario conforme a las características del terreno y de la vegetación remanente. Esta inspección también permitirá delimitar con precisión las zonas de intervención, conforme a lo establecido en el proyecto ejecutivo. En todo momento, se procurará que la vegetación adyacente, especialmente aquella cercana a cuerpos de agua o ubicada en zonas federales, permanezca sin afectaciones. El criterio general será la remoción exclusiva de la vegetación estrictamente indispensable para la ejecución de las obras”.
¿De 613 a sólo 27?
Al respecto, de acuerdo con ambientalistas y ciudadanos, el proyecto en su arranque en la zona de Tres Puentes no contempló la cobertura vegetal o bien aquella que debía permanecer sin afectaciones y mucho menos se planteó la “remoción exclusiva de la vegetación estrictamente indispensable”.
Sobre flora y fauna en el tramo de la primera etapa, el estudio refiere que se respetará un ejemplar de cedro blanco localizado sobre los camellones con delimitación de áreas para su protección, al igual que la reubicación de los ejemplares se realice “en completo apego a la norma siempre que se trate de vegetación forestal”, aspecto importante dentro de las contradicciones del discurso oficial, dado que primero se habló de más de 600 ejemplares a derribar, luego de 200 y finalmente estableció que solamente 27 serían reubicados o replantados.
El estudio oficial sí remite a las especies preponderantes en la zona de los tramos 1, 2 y 3 de la primera etapa como son eucaliptos, paraíso y jacaranda, camelinas, fresnos, magueyes, palmeras, laureles, tepames, aralias, coco plumoso, eugenias, galeanas, pirul chino, tabachines, durantas, lirios, truenos, orquídeas, cedro blanco, tulipanes, nopal lampiño, pino chino, palo blanco, pino colorado y huizaches, con un total de 30 especies contabilizadas.
Respecto a las cifras que generaron polémica, el estudio indica que “a lo largo del trazo propuesto para el proyecto se identificaron 613 individuos arbóreos. De este total 150 árboles y 102 arbustos junto con vegetación ornamental se reubicarán, mientras que 303 árboles exóticos en mayoría se retiran del área del proyecto, principalmente por su estado de salud; junto con 58 arbustos y vegetación ornamental que serán retirados”, lo que no escapa a la contradicción dado que como se indicó anteriormente, finalmente determinaron solamente más de 20 árboles a reubicar.
De acuerdo con el estudio, “la especie con mayor representatividad y frecuencia sobre el corredor troncal corresponde a la jacaranda (Jacaranda mimosifolia), coexistiendo con individuos de fresno (Fraxinus uhdei), eucalipto (Eucalyptus globulus / E. camaldulensis), casuarina (Casuarina equisetifolia), ficus (Ficus benjamina / F. microcarpa), trueno (Ligustrum japonicum) y bugambilia (Bougainvillea spectabilis).”.
Sobre la fauna en el sitio, el estudio ubica a aves, incluidos zopilotes, golondrinas, zanates y carpinteros, entre otros. Señala a roedores como ardillas; quirópteros como murciélagos.


¿Adverso y benéfico?
Respecto a la imposición del modelo de transporte, el estudio señala que “Actualmente, el sistema de transporte público en Morelia es calificado como deficiente, inseguro y de baja calidad. Además, el 87% de las vialidades urbanas carecen de servicio de transporte colectivo, situación que restringe de forma directa el acceso a fuentes de empleo, equipamientos básicos y servicios, en especial en zonas con altos índices de marginación. La ausencia de cobertura y de condiciones adecuadas de movilidad representa una forma de exclusión estructural que debe ser corregida mediante intervenciones integrales como lo sería la introducción de un sistema BRT.”
Sobre los impactos del proyecto, el estudio refiere con poca claridad que en el “Botánico. El impacto será adverso y benéfico, directo, permanente, localizado, sinérgico, inmediato y mediato, mitigable, de alta ocurrencia, compatible. Actualmente el área de influencia ha perdido los elementos naturales originales debido a que se encuentra inmerso en la zona urbana de la ciudad de Morelia. Sin embargo, algunos elementos arbóreos serán derribados, aunque estos individuos no son originarios del sitio. El programa de reforestación ayudará a mitigar el impacto y favorecerá la cobertura vegetal.”
Respecto a impactos en la fauna, “el grado de interacción natural de las especies; así como el funcionamiento de éstas entre el sitio del proyecto y zonas adyacentes es mínimo, quedando reducido a la movilidad de especies adaptadas a sitios urbanos.”
En su mayor parte, el estudio refiere ordenamientos estatales y municipales en su ordenamiento territorial y ambiental, con una carga hacia la justificación del porqué implementar el modelo de transporte, aunque no los contextualiza respecto a la obra en desarrollo e iniciada en mayo del 2026.
Consulta:
En Morebús, suspensión ordena juez
No a la urbanización salvaje
Por Morebús, ecocidio en Morelia


