“…la Secretaría de Educación Pública ha estado ocupada por abogados, médicos o economistas que difícilmente se han parado a dar una clase a nivel básico…”
Francisco Viveros Dávalos
Vivero de Ideas
En días recientes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer los resultados del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes (prueba PISA) sobre aprovechamiento educativo en adolescentes de 15 años de los países miembros, México incluido. El diagnóstico, que mide las áreas de matemáticas, comprensión lectora y ciencias, reveló un retroceso y malos resultados en estudiantes mexicanos en prácticamente los tres rubros.
De inmediato, las redes sociales se encendieron y culparon a un video de una funcionaria federal rompiendo el protocolo en una conferencia de prensa de la presidenta Claudia Sheinbaum. El presente Vivero de Ideas tiene por objetivo ir más allá y realizar un breve análisis de cuáles son algunos de los factores que han contribuido a este tipo de resultados en materia educativa en México.
El declive de la educación pública en nuestro país llegó con la maestra Elba Esther Gordillo, uno de los personajes más nefastos en la política mexicana y más perniciosa para el ámbito educativo. En el momento en que los sindicatos dejaron de velar por las condiciones laborales de sus agremiados y se convirtieron en un instrumento para garantizar el voto corporativo para el partido en el poder a cambio de enriquecer obscenamente a sus dirigentes, la educación pública se pervirtió, se volvió moneda de cambio político y dejó de ser un derecho.
Dicho sea de paso, hoy por hoy existe una enorme brecha entre docentes que trabajan en el sector público y gozan de prebendas sindicales (independientemente de si pertenecen al SNTE o a la CNTE), y los docentes del sector privado, que se ven constantemente expuestos a condiciones de precariedad laboral. Pocas veces se habla de ello.
Desde los años ochenta hasta la actualidad, administraciones priístas, panistas y morenistas, han invertido muy poco en infraestructura educativa, y cuando lo hacen, atiende a una lógica electoral. El resultado: escuelas sin acceso a servicios de luz, conexión a internet ni agua potable; muchas de ellas sin computadoras, con mobiliario obsoleto y más recientemente, vulneradas por las condiciones de violencia e inseguridad en varios estados de la República. De esta forma, dar e ir a clases se vuelve una labor titánica.
Por si fuera poco, la Secretaría de Educación Pública ha estado ocupada por abogados, médicos o economistas que difícilmente se han parado a dar una clase a nivel básico; de igual manera, los planes y programas de estudio son diseñados en escritorios de burócratas en las oficinas centrales. En pocas palabras, la toma de decisiones en materia educativa se ha hecho por personas que no tienen experiencia ni formación profesional en el ramo.
Ahora bien, es muy importante recordar que muchos de los alumnos evaluados recientemente por el organismo internacional, eran niños durante la pandemia por el COVID-19. Este dato no es menor, ya que parte de su proceso educativo básico lo llevaron a cabo, en el mejor de los casos, con clases en Zoom, encerrados en sus cuartos y con un celular con acceso ilimitado a redes sociales y videojuegos por un lado. No es de sorprender que nuestros alumnos adolescentes hoy tengan picos de concentración cada vez menores y estén acostumbrados a formatos digitales con demasiada información presentada de manera instantánea, lo que interfiere con su rendimiento en el aula.
Cabe señalar también que muchas madres y padres de familia no pueden acompañar a sus hijos para hacer sus tareas, pues tienen que cubrir extensas jornadas de trabajo. Gran parte de la educación básica también se acompaña en casa, con disciplina y ejemplo de los padres y eso es cada vez menos frecuente en México.
Finalmente, aquellos que vociferan que la Nueva Escuela Mexicana (NEM) pretende un “adoctrinamiento comunista” en los libros de texto gratuito, solo dejan al descubierto dos cosas: desconocen por completo la NEM y no tienen ni primitiva idea de qué va el comunismo. La NEM plantea temas muy pertinentes para la actualidad, tales como la transdisciplina en la educación, la formación socio-emocional, el pensamiento crítico y el enfoque comunitario.
Acaso el cuestionamiento que se puede realizar de este nuevo modelo educativo es la dosificación del contenido: Muchos temas están aislados, no corresponden a la edad de los alumnos, algunas materias han tenido un recorte significativo en sus cargas horarias y otras simplemente fueron suprimidas. De esto, a dejarse llevar por una nota mal informada y presentada con saña en el noticiero de Javier Alatorre, hay un universo de diferencia.
En conclusión, el proceso educativo es mucho más complejo que un simple fragmento desafortunado de una conferencia de prensa. Requiere de inversión en infraestructura educativa, personal docente bien tratado, acompañamiento familiar; depende de contextos externos, pero sobre todo, implica decisiones políticas que deberían trascender una dinámica partidista-electoral mediocre.
Ilustración portada: Reco


