Regla de Tres

Los valientes están solos

“Quien mejor que Saviano para escribir una obra que relata magistralmente el “maxiproceso” antimafia que emprendió el poder judicial italiano…”

Corleone Sicilia,1943. Giovanni Riina y sus tres hijos: Salvatore, Gaetano y Francesco han salido a su parcela, en los alrededores del pueblo; van a buscar lo que Giovanni llama “dones del cielo”: bombas que las fuerzas aliadas dejaron caer a su paso por la isla y que no estallaron. Giovanni las desarma, vende el hierro y la pólvora, y así se procura un ingreso extra que le ayuda a mantener a su esposa, tres hijos y uno que viene en camino.

Después de buscar en los alrededores encontraron una bomba made in USA y un obús. Por su tamaño y peso, se necesitó la fuerza de todos para subirla al carro de mulas y llevarla a su casa de la Rua del Piano, donde podrían desarmarla. A pesar de que esa labor de desarme ya la había realizado en otras ocasiones, ese día los hados habían dispuesto otra cosa: al intentar desarmar la bomba, esta estalló, volando en pedazos a Giovanni y a Francesco, dejando con vida y malherido a Gaetano, y quedando milagrosamente intacto entre los escombros Salvatore, el mayor de apenas 12 años.

Muchos años después ese niño será conocido en toda Italia y fuera de sus fronteras como Totò Riina, alias “el corto”, el más sanguinario y brutal capo de capos de la Cosa Nostra siciliana.

Palermo, Sicilia,1982.

En el Palacio de Justicia de Palermo, el palazzaccio, como se llama despectivamente en Italia a los tribunales, hay un extraño ajetreo. Han sido convocadas, mediante citaciones, diversas personalidades de la ciudad: banqueros, el director de la mayor caja de ahorro popular de la isla, hombres de negocios y alguno que otro político más o menos conocido que han recibido requerimientos del juez Giovanni Falcone para presentar información de todas sus transacciones comerciales hechas con moneda extranjera desde 1975 a la fecha.

La situación, además de ser totalmente inusual para ellos -pues el poder judicial rara vez había tocado a los capitanes de la banca, y menos a los políticos sicilianos- amenaza con convertirse en un motín. Los convocados exigen ser recibidos por el fiscal general Giovanni Pizillo, jefe del juez Falcone, con quien pretenden hacer valer su influencia y exigirle una explicación de la citación que los tiene tan agraviados.

Estos son los ejes que ponen en marcha la obra que hoy recomendamos. Se trata de Los valientes están solos(Anagrama, 2026), de Roberto Saviano (Nápoles, 1979).

Quien mejor que Saviano para escribir una obra que relata magistralmente el “maxiproceso” antimafia que emprendió el poder judicial italiano en los años ochenta y noventa contra la Mafia, la temida Cosa Nostra siciliana. Roberto Saviano ha vivido en carne propia el peligro que entraña documentar y escribir sobre la mafia. En su caso, con su obra Gomorra (2006), donde habla de lacamorra”, lamafia napolitana. Aquella publicación le valió, además de varios premios y fama internacional, una sentencia de muerte mafiosa que aún lo persigue, desde hace veinte años vive en la clandestinidad y con protección permanente.

Los valientes están solos es una obra de no ficción. Todos los protagonistas y los hechos narrados son rigurosamente reales. Sin embargo, como en toda obra de esta naturaleza, el autor se toma ciertas licencias para darle coherencia y continuidad al relato, rellenar vacíos en la narración y darle un carácter literario a la historia. Esto, en la pluma experta de Saviano, convierte un relato lleno de nombres, fechas, tecnicismos y largas discusiones en una narración fluida, tensa, y con un alto grado de dramatismo que seduce al lector de la primera a la última página, ofreciendo una novela que navega entre el thriller histórico y el true crime.

La historia nos cuenta el día a día de Giovanni Falcone y su equipo, la manera en que fueron construyendo un caso gigantesco que involucró a cientos de acusados, así como las mil y una dificultades a las que se enfrentaron: desde abiertas reticencias de sus superiores, hasta el franco sabotaje de compañeros del mismo poder judicial que veían con envidia cómo el prestigio de Falcone crecía. Falcone terminaría convirtiéndose en el ejemplo más acabado del impartidor de justicia incorruptible, que asestaría al crimen organizado en Italia, el mayor golpe de su historia.

La novela también aborda el largo y sangriento camino que fue necesario recorrer para poder armar el “maxiproceso”. En sus páginas vamos conociendo a los policías y jueces que perdieron la vida ejecutados por órdenes de los capos de la mafia, en una racha que ensangrentó a sur de Italia -y particularmente Sicilia- con atentados con bombas y ejecuciones con kaláshnikovs, el arma favorita de los carteles. La narración transmite cómo se vivieron aquellos años de terror. El propio juez Falcone pasó más de diez años de su vida con protección policiaca las 24 horas del día, hasta que al fin perdió la batalla frente a sus enemigos.

Roberto Saviano, conocedor de primera mano de los vínculos entre el crimen organizado y la política, hace una investigación exhaustiva y minuciosa tanto de los diarios de Falcone como de los expedientes que se fueron construyendo. El resultado es un retrato riguroso del entorno donde se forman los vínculos y lealtades pétreas de los círculos mafiosos. Saviano describe los círculos de poder, el respeto que se construye alrededor de un capo y los ritos y ceremonias que generan derechos y obligaciones prácticamente indestructibles.

El maxiproceso encabezado por Falcone y su equipo, logro desnudar la realidad de la Mafia -la Cosa Nostra Siciliana-, una realidad que, a pesar de ser conocida por todos, en los círculos de la política se negaba sistemáticamente y se le calificaba de mito (al poder siempre la ha incomodado la mafia, pues sabe que entre la política y el crimen se diluyen las fronteras). Al sacarla del ostracismo, el proceso permitió visibilizar una red de influencias que alcanzaba hasta los círculos más altos de la política italiana.

La novela también nos conduce a la intimidad de los protagonistas, tanto a la de Falcone y su familia como a la de los mafiosos. Con Falcone compartimos sus temores cotidianos, la certeza de tener una sentencia de muerte inevitable sobre su cabeza, y que sus días estaban contados. Vemos también los cambios en sus costumbres y el impacto que todo ello tuvo en su entorno familiar. En lo profesional hacemos nuestras sus frustraciones ante los obstáculos y traiciones que tuvo que afrentar en el largo proceso de construcción de su monumental caso, y que, a pesar de tener un enorme cumulo de pruebas documentales, confesiones y testimonios de primera mano, en no pocas ocasiones los casos terminaban cayendo, por obra de jueces corrompidos o amedrentados, o de jurados amenazados que echaban abajo procesos muy sólidos.

Falcone, a manera de un moderno Sísifo, retomaba una y otra vez su búsqueda de la justicia. Y al final solo lo venció aquello que siempre supo inevitable: la sentencia de muerte dictada por “el corto”, Totò Riina.

Esta es una novela que admite muchas lecturas. La primera y más evidente es la de un documento que escarba en las entrañas del poder y desnuda la corrupción a pequeña y gran escala que une al poder económico, al político y al crimen organizado . Pero también es una muestra de cómo, cuando existe voluntad política, y servidores públicos honestos, profesionales e incorruptibles, es posible hacer justicia y desmantelar grandes redes delincuenciales. El maxiproceso contra la mafia italiana es hoy objeto de estudio en diversos países como uno de los métodos más eficaces para enfrentar el flagelo del crimen organizado.

Por si esto no bastara, también es una obra entrañable, intimista y profundamente humana, con un ritmo narrativo que mantiene el interés y la tensión a lo largo de sus más de quinientas páginas, y con un final que, a pesar de que lo conocemos de antemano, está narrado con tal maestría que permanece en la memoria mucho tiempo después de cerrar el libro.

Una lectura imperdible.

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