“El gobierno abandona al campo mexicano, lo condena al fracaso, a la destrucción, prueba de ello es el maíz, que ha dejado de ser el eje de nuestra alimentación”
Leopoldo Chassin Ramírez
Palabras y Utopías
Nuevamente como casi siempre, se ha impuesto la fuerza, ahora con la negociación del TMEC, los otrora poderosos yanquis hoy en franca decadencia, aún siguen imponiendo su voluntad ante un país que tercamente insiste en seguir siendo el cabús enganchado al cacharro de la locomotora del norte, y que nos sigue humillando al espetar en nuestra cara “Los aranceles llegaron para quedarse”, es decir, no hay nada que negociar, pues el mismito Ebrard -el del hijo incómodo- respondió resignado una frase que hace un año no habría pronunciado: “No hay que estar en la nostalgia de cuando no había ningún arancel”. Así, reconoció que es “muy difícil pensar que van a desaparecer” los aranceles a los vehículos automotrices, al acero, aluminio y lo que se le ocurra al socio comercial. El representante de EU volvió a ratificar lo dicho antes: “Se acabó el libre comercio sin barreras que rigió a América del Norte durante tres décadas”
La comandanta Claudia
Ha dicho: “A nosotros nos interesa que se mantenga el tratado comercial de los tres países (México, Estados Unidos y Canadá) porque nos ha dado muchas ventajas a los tres y es la mejor forma de competir con otras regiones del mundo. Esa es nuestra posición. Ahora, la posición del gobierno de Estados Unidos, pues ellos tienen que darla.”.
La presidenta debería de preguntar y escuchar personalmente la respuesta de los campesinos, de la Madre Tierra, a las trabajadoras de la maquila y los feminicidios y desapariciones causadas por el efecto del TLC y TMEC. La tasa de homicidios para los hombres aumentó en un 300 por ciento.
Cuando la mente se estrecha, no nos permite o no queremos ver o escuchar otros lamentos, otras miradas. ¿Quizá porque se desprecia a los que son pequeños?, entre otros los campesinos, las madres buscadoras de 130 mil ausentes, La Comisión de la Verdad de la Guerra sucia, los maestros, los pueblos originarios -que siguen pidiendo que se cumplan los Acuerdos de San Andrés-, el asesinato de ambientalistas y defensores del territorio, a los lamentos de la Madre Tierra con tanta mina, agrotóxicos, etc.
Si la presidenta Sheinbaum no escucha ni ve o quiere ver-escuchar las múltiples heridas que nos ha dejado la relación con el buen vecino con los tratados TLC y TMEC firmados por Carlos Salinas y Enrique Peña, dicho de pasadita, esos pillos nunca pensaron en nuestro país, tan es así que ahora viven en España.
Con solo ver quienes firmaron nuestra sentencia, deberíamos inducir pa’onde nos arrastran, a quiénes beneficiaron y a quienes perjudicaron.
TMEC y nuestros agricultores
Aquí encaja perfectamente el “Hágase la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre”, pues nuestro país sigue genuflexo, cediendo soberanía ante el yanqui, pues mientras los abusivos vecinitos eligen a qué productos aplicar aranceles, así sin decir agua va, nos los aplican a la hora que se les de la gana, en cambio, nuestro gobierno no aplica ningún arancel para proteger a sus campesinos, quienes son productores de lo que comemos maíz, frijol, arroz y otros granos, legumbres y frutos.
Por eso los agricultores norteamericanos están a favor de que el TMEC siga vigente, pues México no cobra ningún arancel por sus exportaciones. ¿Reciprocidad?
Aquí su opinión “El T-MEC es uno de los logros más importantes del presidente Trump y ha impulsado significativamente la economía agrícola. ¿Y qué hay de los campesinos mexicanos?
El gobierno para ayudar a sus agricultores y pescadores, anunció la Secretaria de Hacienda y Crédito Público (SHCP) publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) que en mayo no contarán con estímulo en combustibles.
¿Cómo podrán nuestros agricultores competir con los agricultores norteamericanos?
La asimetría en el apoyo a los campesinos mexicanos y estadounidenses es enorme, sin puntos de comparación, la muestra es que el los campesinos mexicanos optaron por la migración y el abandono o el alquiler de sus tierras.
El gobierno abandona al campo mexicano, lo condena al fracaso, a la destrucción, prueba de ello es el maíz, que ha dejado de ser el eje de nuestra alimentación y economía, ahora dependemos en gran medida del maíz y granos norteamericanos.
“Por eso el balance del T-MEC no puede medirse sólo en exportaciones o divisas. Debe medirse en dependencia alimentaria, en desaparición de productores, en migración forzada, en fragmentación territorial y en el debilitamiento del tejido social”. Se celebran las exportaciones de aguacate y berries, pero se oculta que el país se volvió más vulnerable en los granos que sostienen su alimentación.
¿A quién sirve el TMEC?
TLC y la maquila
La maquila sigue siendo un problema que data desde 1990 agudizándose a partir de la firma del TLC y TMEC, nada menos hace unos días el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), reveló que en el primer trimestre de 2026 se perdieron 227 mil 155 empleos a causa de las políticas arancelarias de Trump.
La presidenta acepta que la baja en el empleo se debe a los antojos de Trump y sus aranceles.
¿Seguiremos dependiendo de los caprichos de los EU?
La tragedia obrera la describen diversas publicaciones entre otras “México: tragedia obrera la describe Derechos Humanos, Desarrollo Humano Sostenible y RSC y dicen al respecto “Las maquiladoras, donde se ensamblan los bienes de consumo a lo largo de la frontera México-EUA, se derrumban. Su fuerza de trabajo carece de derechos, esperanza y, cada vez más, de empleos”, continúa “De todos los sectores manufactureros en México, el sector maquilador es claramente el peor. El salario neto manufacturero en México en 2006 fue de $2,07 dólares por hora. El salario neto en las maquiladoras fue aún peor, a $1,95 por hora.”
Muchos de los trabajadores son mujeres que abandonaron sus lugar
es de origen para emplearse en el norte del país. Relatos desgarradores de maltrato, acoso sexual, acompañan la publicación.
TLC y los daños ambientales
De los daños ambientales la UNAM y CEPAL los describe como desastres. “La gran escasez de agua, su mal manejo, una pobre infraestructura que debe soportar un alto crecimiento de la población, son factores que tornan inviable un desarrollo del sector en las condiciones actuales”.
Durante el COVID, se agudizaron las condiciones de trabajo, múltiples testimonios se pueden encontrar fácilmente tecleando a diosito. Hoy con los caprichitos de Trump las cosas han empeorado.
El sueño utópico
Para los campesinos, maestros, madres de desaparecidos, la utopía se acercaría un poquito si el gobierno sacara al maíz y granos del TMEC, los maestros con la abrogación de la Ley de educación de Peña-AMLO y la Ley del ISSSTE, las madres buscadores con que se incremente el presupuesto para la localización de sus familiares y se termina con la impunidad y castigando a los responsables.
¿Y cuál sería su sueño-utopía?
Ilustración portada: Reco


