Regla de Tres

El cuerno del diablo: la historia del saxofón

“…aventurarse en el mundo de los saxofonistas para saber más sobre ese diablo que escupe jazz, es un hecho magnífico”

Existe otra forma de apreciar el jazz además de escucharlo, y es leyéndolo. Sin embargo, las publicaciones editoriales en español sobre jazz son escasas. En mi librero cuento con algunos ejemplares como: El jazz en México, Caer en la que no era, Jam Session, Del jazz y otros viajes, Balada de Caín, El jazz según Don Juan y más silbables ráfagas, Pero hermoso: un libro de jazz, New Thing, Escritos de jazz, Basquiat, Historia del jazz, Jazz en el despacho de Hitler, Filosofía de la nueva música,  Jazz en rojo sostenido menor, Ritmos de la eternidad, Rayuela, y una que otra biografía de grandes jazzistas desde Louis Armstrong hasta el desdentado Chet Baker.

Cualquiera diría que es una respetable lista para alguien que le gusta el jazz, pero en comparación con las publicaciones en inglés o francés, es mínima. Por ello, cuando me enteré de la obra El cuerno del diablo. La historia del saxofón, de la novedad escandalosa al rey de lo cool, escrito por Michael Segell, no podía desaprovechar la oportunidad para sumarlo a mi colección y hacerle una breve reseña al calor de Lester Young.

El ejercicio periodístico de Michael Segell es el resultado de una deuda ya saldada con el saxofón y consigo mismo: por un lado, haber rastreado la travesía de 170 años de la creación de Adolphe Sax (el saxofón), desde su origen hasta nuestros días, y por el otro, aventurarse en el mundo de los saxofonistas para saber más sobre ese diablo que escupe jazz, es un hecho magnífico.

Aunado a esto, la moneda discursiva con la que Segell ha pagado, es de un valor vastísimo que va desde las entrevistas, la crónica y hasta el diario, construyendo así, su hilo narrativo.

Quiero decir: el desarrollo escritural que plantea el autor, tiene la posibilidad de mostrarnos personajes e historias de un modo que se hilvanan unas a otras alrededor de un protagonista, el saxofón. Los espacios que retoma, desempolva y a los que viaja personalmente, logran descifrar las coordenadas de una importante geografía musical.

Atender la Historia de un instrumento como el saxofón, es atender también otra Historia política, social y cultural que atravesó parte del siglo XIX y todo el siglo XX: la trágica vida de Adolphe Sax; el nacionalismo que inundó varias naciones, las cuales condenaban a muerte a los músicos que no cumplieran con la agenda política; el gesto de Napoleón III al restaurar los saxofones en las bandas militares; la constante negación de influencias musicales entre Japón, Alemania y Francia; el aporte de México en la historia del jazz; la indecisión de Rusia ante un género estadounidense, si adoptarlo libremente o castigar a quien lo hiciera; darle un sitio al saxofón ¿o no?, en la música clásica; culpar al capitalismo por el jazz, tal como lo hizo Máximo Gorki  y las consecuencias que sufrieron artistas cubanos o por ejemplo, tildar de profano al saxofón  por decreto del Vaticano.

Y aún con todo ello, se puede decir, “Pero ese es el saxofón: seductor, buscapleitos, ansioso por llevar a sus seguidores por mal camino, siempre metiendo su campana en los asuntos de otras personas”, dice Segell en El cuerno del diablo. La historia del saxofón, de la novedad escandaloso al rey de lo cool. (Paralelo 21, 2015).

En primer lugar, El cuerno del diablo es un libro íntimo. Michael Segell trabaja el periodismo apoyándose en la crónica y el diario primordialmente, lo que permite una voz en primera persona y con ello, un acercamiento tangible a los espacios donde el saxofón resuena.

Los acontecimientos, anécdotas y confesiones que el libro encierra son el producto de una búsqueda constante por comprender la atracción un tanto fatalista hacia este instrumento y, además, el riesgo principal de que los no-músicos adquieren su primer saxofón una vez finalizada la lectura, como yo, que después fue intercambiado por una trompeta, pero esa es otra historia.

A pesar de ser un libro, cuyo objetivo sea entender la historia oficial del saxofón, asimilar la identidad del mismo, es sobre todo la recuperación de vivencias enigmáticas de aquellos que han dedicado su vida a crear música a través de este cuerno dionisiaco, específicamente bajo los múltiples estilos del jazz.

En este sentido, las voces a las que acude Segell y que les permite dar testimonio de su experiencia, no sólo es muestra de la capacidad del autor como escucha, sino que a su vez, refuerzan la esencia casi mágica de los encuentros con el saxofón. Por ello, las voces de Branford Marsalis, Vince Giordano, Joe Lovano, Sonny Rollins o Dewey Redman, son tan importantes para ser llevadas también al lenguaje escrito como una fuente digna y respetable.

¿Y cómo es posible interpretar la sensación que produce la propia voz del saxofón? A partir de la confesión y el modus vivendi del músico. Donde el autor pausa la objetividad del acontecimiento histórico para enfrascarse en el registro interno de sí mismo, a modo de diario, en relación con el instrumento o bien, cuando lo importante es la impresión y el efecto en otros músicos:

“La música toma el control –dice con voz ronca- y yo solo soy un conducto. No puedo saber de dónde viene. Estoy dejando que la música me toque a mí. Hay veces en las que miro hacia abajo y me veo parado ahí, tocando, separado. Le adjudicaría una especie de poder superior definitivo sin tratar de sonar muy eclesiástico. Pero sin duda hay algo espiritual sucediendo”. (Segell, 2015).

El cuerno del diablo es un libro que reúne y congrega distintas historias articuladas para hablar sobre una voz musical. Una voz que todos hemos escuchado pero que no nos hemos detenido un instante a conocerla y es allí, donde radica el valor de esta obra de Michael Segell, pues es él, quien nos brinda esta oportunidad de encuentro, de descubrimiento y tal vez, hasta de duelo si es que terminamos completamente seducidos por la voz de ese cuerno metálico.


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