Regla de Tres

Danza es Poesía

«Muchas de las revoluciones artísticas tuvieron en su contexto y razón de ser, su pertinencia urgente, contra un mundo absurdo y a favor del arte como salida de emergencia»

I

Solamente hay que creer en un dios que sepa bailar. Ya no son tiempos de crucificados ni sacrificios cuya sangre a nadie sacia ni conviene. Shiva al compás de la vida y de la muerte pero en son de viento. Cuerpo que manda obedeciendo. Cuerpo que sepa que morir es otra forma de jugarse los pies entre las nubes.

Si todo es movimiento, es danza todo, y entonces nada está inmóvil aunque nos engañen las apariencias. Danza y poesía son quehaceres del alma expresando lenguajes de lo invisible. Es decir, fantasmas de carne y hueso. En el poema, las palabras no únicamente deben expresar algo sino hacer aparecer ese algo y darle movimiento. Las palabras dan coreografía a lo que la poesía da a luz o a sombra. A luz y a sombra de asombros. Asomos de auroras por venir.

En la danza, los cuerpos dejan su carácter de instrumento para volverse metáfora, símbolo, verso encarnado. Fuego de geometrías y espirales. Frases de los pies a la cabeza y silencios encarnados. ¡Ah, la danza, eco ancestral que aquí y ahora se vuelve horario eterno! Danza y poesía han sido necesarias para la salud del Ser, de ser. Y que vengan los gerundios a ratificar lo dicho. A dibujar el rostro gemelo de las palabras y las cosas.

II

Cada vez más la nada llena los espacios y los tiempos de lo humano. O tal vez desde que érase una vez lo humano, iba la nada en sincronizado nado con el ser de lo que es. Cada vez más el signo de menos multiplica su imperio, restando profundidad a todo lo que toca. Al son que le toquen baila el perro que custodia babilonia. Cada vez más la puerta de una posible salida va cerrando su posibilidad de manera más y más definitiva. Hasta que todas las puertas asesinen a sus puertas.

A mayor aceleración de las tinieblas mayor es la inmovilidad que nos concentra en máquinas del cero. Máquinas no de guerra sino de inercias en las que muchas veces aceptamos entrar con gusto y celebrando. O damos a luz a un Otro semejante o la humanidad será por siempre larga tiniebla de lamentos inaudibles. Comedia ni divina ni humana: zombie. Todavía puede haber relojes para matar el tiempo muerto y esperar su tercer día, su evangelio nuevo, su nuevo Eclesiastés.

III

Danza y poesía son horizontes de posibilidad para la danza y la poesía de otros mundos posibles.  Abren caminos ahí donde parecían cerrados para siempre. Hacen hablar mil porvenires. Danza y poesía, coreografía y poema, cuerpo y escritura de los cuerpos. En más de una dirección el Sentido del arte tendría que dar reversa en busca de un por qué y un para qué cada vez más ausente. Un porqué con dirección más digna. O por lo menos consciente. O por lo menos verdaderamente apasionada y no un simple caballo de batalla de la nada.

Muchas de las revoluciones artísticas tuvieron en su contexto y razón de ser, su pertinencia urgente, contra un mundo absurdo y a favor del arte como salida de emergencia, ofreciendo senderos o por lo menos la posibilidad de considerarlos posibles. Ningún arte mayor se hizo sin la conciencia más alta de su contribución a la conciencia humana. Hoy, después de las resistencias de vanguardias e intentos de tomar por asalto a la vida y el arte, pareciera como si nos hubiéramos negado como artistas y seres humanos al horizonte abierto por ellas y nos gozáramos únicamente en la repartición ad libitum de sus escombros.

Danza y poesía, si no aceptan los discursos resignados del naufragio, pueden ser embarcaciones de luz para la luz.

Danza es presentación del cuerpo como territorio libre o en libertad creciente, habitación de símbolos que con amor y paciencia quien la ejecuta ordena/desordena para decirle al cuerpo que todos somos: no eres fatalidad en manos del silencio sino alegre arquitectura de los sueños, no eres mera representación de los modelos del valor sino poema en manos de tus propios himnos, no eres triste oscilación entre salud y enfermedad administrada por hospitales del dolor sino sanidad entre los cuatro puntos cardinales que te intuyen.

Danza es poesía en los cuerpos que todavía podemos ser, que todavía somos. Poesía es a danza lo que palabras es a cuerpo. En la poesía se cocinan las nuevas biblias que van poniendo nombres a las cosas que son vida en la vida: vida en abundancia. No solamente somos palabras, pero en la poesía las palabras, son negarse a sí mismas, se trascienden.

Poesía es danza que se hace de palabras para tomar el vuelo y despegar al aire y alas esperanzas del silencio. Poesía es a cuerpo como danza es a silencio. De la quietud la danza parte a caminarse como el poema desde lo que calla. La danza ocupa el espacio vacío para vaciarlo de ceniza como la poesía ocupa el blanco de la hoja para darle luz a la luz de las palabras, por las palabras.

Ahí donde todo calla, el cuerpo escribe.


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