Regla de Tres

Volver a discursos vacíos

La activista Sofía Blanco manifiesta preocupación por la ausencia de las miles de víctimas en Michoacán en la exigencia de las recientes movilizaciones

“Con el asesinato de Carlos Manzo, presidente municipal de Uruapan, pareciera que la problemática se sitúa en la amenaza a los funcionarios públicos y no se está reconociendo que la amenaza directa que se ha vivido por años, es a miles de víctimas en el estado y el país”, considera la activista y defensora de derechos humanos Sofía Blanco Sixtos.

En entrevista con Regla de Tres, la integrante de la Colectiva Feminista MAPAS, manifiesta sus inquietudes sobre las movilizaciones que se han venido registrando luego que el pasado primero de noviembre, fuera asesinado el munícipe Carlos Manzo Rodríguez tras inaugurar el Festival de Velas en el corazón de Uruapan.

Desde la óptica de Sofía Blanco las víctimas siguen invisibilizadas: “¿Dónde están? Ellas no han tenido espacio para hablar, ellas no han tenido espacio de diálogo, ellas no han sido escuchadas. En cambio lo que sí ha habido con las víctimas es el uso político, para tomarse fotografías, para decir que sí se está haciendo algo, cuando en realidad la justicia no ha llegado”.

Como uno de los casos emblemáticos en el tema de la corrupción que afecta a las víctimas, alude al del feminicidio de Frida Santamaría, ocurrido en junio del 2022, y en el que el acceso a la justicia se ha visto obstaculizado por la injerencia de actores políticos y jueces para favorecer a su feminicida.

“Hay que mirar también hacia otros feminicidos que han ocurrido, sobre todo en las ciudades de Uruapan y Zamora, muchos de los cuales no han llegado a ser tan públicos, y sabemos por ejemplo, que algunos de los feminicidas han salido en libertad. Entonces, si no se pone en el centro a las víctimas y la reparación integral del daño, esto no va a cambiar”.

De las movilizaciones que se han venido registrando tras el asesinato del edil de Uruapan, la activista cuestiona: “¿cuál es la exigencia?, la exigencia neural, yo no la encuentro en este momento, porque solo es pedir justicia por Carlos Manzo que era presidente municipal y era visto por miles de personas y ahora está visto por millones de personas, ¿pero qué pasa con otras víctimas?, ¿qué pasa con todos los periodistas que han sido asesinados en Michoacán?, ¿dónde están?, ¿quién los ha mirado?, ¿de qué se habla de ellos?. A mí me parece muy fuerte el silencio sobre esas víctimas, ahí está el caso de Antonio Díaz y Ricardo Lagunes que siguen sin aparecer, o el profesor José Gabriel Pelayo que también está desaparecido, ¿dónde están?, y ellos no están en estos planes que tanto se anuncian.

“Entonces a mí me parece que es volver a discursos vacíos para continuar con lo mismo y solo cuidar el poder que tienen, que es un poder chiquito y que puede terminarse también. Hace rato leía el post de una compañera que decía ¿creen que ahora la nueva gobernadora va a ser la viuda de Manzo?, esa es la expectativa y no más”.

El tres de noviembre Sofía Blanco a través de un post en sus redes sociales señaló: “Carlos Manzo no era un defensor de derechos humanos, era funcionario público, no lo igualen con Homero ni con Samir, su lucha no era contra el Estado sino imponer un Estado autoritario”. El mensaje derivó en comentarios de odio en su contra.

“Las voces disidentes estamos siendo no bienvenidas, yo no me voy a enganchar pero he recibido mucho hate (odio) a partir de mi post, ya restringí el chat porque empecé a recibir agresiones y no me voy a enganchar con ellas porque sé que mucha gente cree que él era un héroe”.

En el caso del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, apuntó que hay una reminiscencia de cuando Enrique Peña Nieto mandó a un representante del gobierno federal para “pacificar” el estado, enviando a Alfredo Castillo Cervantes que acabó por ganarse el mote de “virrey”.

La activista apunta que desde el Estado Mexicano hay mucha acción con daño, y explica: “las acciones no son acciones que van hacia la erradicación de la situación que permite el narcotráfico, porque el narcotráfico al final, es un síntoma social de lo que estamos viviendo, y por ejemplo, aquí no se está tomando en cuenta la cantidad de impunidad que hay.

“En Michoacán el nivel de impunidad que tenemos es altísimo, y luego, si nos vamos a las fiscalías regionales está peor. Nosotras sabemos que muchos de los policías también han sido amedrentados y amenazados por el propio crimen organizado, entonces, qué garantías se les da a los policías municipales y a los policías de la Guardia Civil en el estado para su servicio y que no estén con miedo por las amenazas de la delincuencia”.

Agrega además que el Gobierno del Estado no ha asumido que sí se tiene una guerra de baja intensidad en Tierra Caliente, “el tema de las minas nosotras lo denunciamos desde principios de marzo de este año, y no ha disminuido, al contrario, la situación se ha complejizado. El Gobierno del Estado no asume que sí existe esa guerra, y ha sido omiso en todas las circunstancias que son muy graves. Lo que ahora vemos, es que todo esto ya le explotó en la cara, pero ya venía pasando, ya venía sucediendo.

“Nosotras no creemos que la manera de erradicar el tema del crimen organizado, del narcotráfico, sea con más violencia y con más militarización. Ya tenemos un antecedente que es la guerra del narco que inició aquí (Felipe) Calderón, ya lo vivimos, ya lo palpamos. Con esto que está pasando pareciera como si regresáramos 15 años atrás o más”.

A ojos de Sofía Blanco la situación en Michoacán es más que compleja, y se ha venido ahondando ante la cerrazón del Gobierno para escuchar. “Y no solamente me refiero al gobernador sino también a muchas de las secretarías, en donde no aceptan ni reciben de buena manera las posturas críticas”. “Si no se escucha la crítica no se puede construir un Estado de Derecho, ni tampoco un Estado Democrático”, remata.

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