“Entre los sospechosos figura el propio Parker, a quien expulsan del cuerpo, pero el crimen queda sin resolver…”
Horacio Cano Camacho
Zona Oscura
Hace unos días, un lector de esta columna me abordó para preguntarme por John Connolly, probablemente uno de los favoritos de este espacio. Había comenzado a leer la saga de Charlie Parker ya muy avanzada y quería saber si debía iniciar desde el primer libro. La pregunta es buena, y al escucharla me di cuenta de que nosotros también empezamos a reseñar la serie bastante adelante, aunque somos fans desde el origen…
Es cierto que cada título es autoconclusivo y ofrece los elementos necesarios para seguir y entender cada aventura, pero leerla en orden tiene otro sabor: los personajes, y el Mal mismo, evolucionan; y al mismo tiempo reflejan los demonios de la sociedad que habitan, demonios que cambian de novela en novela.
John Connolly es un autor superventas de misterio y ficción sobrenatural; yo diría, sin titubear, un gótico moderno. Con más de treinta obras publicadas -incluida la serie de Charlie Parker-, ha cautivado a lectores de todo el mundo. Ha ganado los premios Edgar, Anthony, Shamus y Macavity en Estados Unidos, un CWA Dagger en el Reino Unido y un Irish Book Award, además de numerosos reconocimientos internacionales. Y, dato nada menor, ha colocado más títulos en el Top 10 de Hardbacks del Sunday Times británico que cualquier otro escritor irlandés.

La serie se compone, hasta ahora, de 22 títulos publicados en español por Tusquets:
Todo lo que muere (1999); El poder de las tinieblas (2000); Perfil asesino (2001); El camino blanco (2002); Más allá del espejo (2004); El ángel negro (2005); Los atormentados (2007); Los hombres de la guadaña (2008); Los amantes (2009); Voces que susurran (2010); La ira de los ángeles (2011); La ira de los ángeles (edición alternativa, 2012); El invierno del lobo (2014); La canción de las sombras (2015); Tiempos oscuros (2016); El frío de la muerte (2017); La mujer del bosque (2018); Antigua sangre (2019); En lo más profundo del sur (2020); Tumbas sin nombre (2021); Las furias (2022); Los mensajeros de la oscuridad / Los hijos de Eva (2024–2025).
Comenzamos a reseñarla desde El camino blanco, si la memoria no me falla. Y es así porque, en esta Zona Oscura, coincidimos desde hace tiempo en que se trata de una de las mejores de la saga. ¡Ahora caigo en cuenta de que llevo 26 años leyendo a Connolly!
Pero regresemos al inicio. Todo lo que muere nos presenta la génesis de Charlie Parker, cuya homonimia con el gran jazzista le provoca dolores de cabeza, porque él ama el country. Charlie Parker, alias Bird, inspector de la policía de Nueva York, sale a tomar unas copas después de una discusión conyugal; cuando vuelve a casa, encuentra a su esposa y a su hija brutalmente asesinadas. Entre los sospechosos figura el propio Parker, a quien expulsan del cuerpo, pero el crimen queda sin resolver. Roído por la culpa y consumido por el deseo de venganza, Parker no duda en ayudar a su antiguo jefe a resolver la misteriosa desaparición de una joven, una investigación que lo llevará mucho más lejos de lo que jamás imaginó.
Ya en esta primera novela aparecen delineados los elementos que caracterizarán a Connolly: un escritor absolutamente singular dentro del policial contemporáneo, capaz de mezclar géneros hasta crear un estilo que parece surgir de un cruce imposible entre el noir clásico, la literatura sobrenatural y el gótico anglosajón.

Connolly cuenta que su inspiración nace de la prensa criminal norteamericana, donde se exhiben todas las taras de esa sociedad: coleccionismo extremo, sectas religiosas, tráfico de personas, racismo, segregación, neonazis, individuos aislados del mundo, fanatismos varios… Y en esta primera tragedia de Parker parecen confluir muchos de ellos. Los elementos sobrenaturales, además, se entrelazan con el origen irlandés del autor, que les da un aire de verosimilitud que quizá no tendría en otros latitudes. Eso sí, Connolly nunca descuida los cánones del género: detective atormentado, un mundo policial rígido y contaminado por la misma podredumbre que carcome a la sociedad, códigos morales que caminan por la tablita.
Pero Parker enamora, y sus historias son adictivas. A su lado desfilan personajes fronterizos, siempre entre la luz y la sombra, en una ambigüedad moral que cubre toda la serie. Y es aquí, desde el primer libro, donde Parker descubre que el Mal no es solo humano: es una fuerza que respira en cada rincón del mundo.
Para estas vacaciones que se aproximan -inexorables, como todo lo que vale la pena-, para un regalo que deje huella, quizá sea una buena idea comenzar por el principio.
No se la pierda.
Ilustración portada: Luna Monreal


