Regla de Tres

Selfies With Drones y Los Tigres de Borges

Una de las curiosidades del panorama artístico más extravagantes, donde la literatura borgiana funciona como eje vertebral de cada pieza

En la escena musical mexicana existe un proyecto que surgió de las manías más comunes que muy probablemente tenga un lector adicto, una biblioteca caóticamente ordenada y un bar de mala muerte donde se escucha rock: Los Tigres de Borges.

El grupo encabezado por el escritor y vocalista Julián Herbert, el guitarrista Héctor Zárate, el percusionista Obed Cortés y el bajista Hugo Valdés, representa una de las curiosidades del panorama artístico más extravagantes, pues la literatura borgiana funciona como eje vertebral de cada pieza.

Formada en Saltillo, la banda se ha consolidado a lo largo de más de dos décadas como un proyecto musical paralelo a la carrera literaria de Herbert, se caracteriza por un espíritu bohemio. Como si se tratara de un palomazo entre amigos de la misma facultad de Letras y Filosofía.

Musicalmente, la propuesta del grupo se mueve dentro de un rock clásico, con influencias de blues, jazz, funk y ciertos ecos del sonido alternativo de los años noventa. Sin embargo, su rasgo distintivo está en las letras: textos cargados de referencias literarias, ironía y reflexión narrativa.

Y aunque este proyecto no pertenece al circuito comercial masivo, Los Tigres de Borges han ganado una reputación de banda de culto dentro de ciertos círculos culturales mexicanos.

Más que aspirar a la fama, el proyecto parece responder a otra lógica: la del placer creativo. Para Herbert, tocar rock ha sido una experiencia intensa y formativa, una mezcla de entusiasmo, precariedad y comunión con el público que complementa su vida como escritor.

Uno de los últimos lanzamientos es su álbum Selfies With Drones (2026). La obra resulta una mezcla de ironía cultural, reflexión tecnológica y una sensibilidad literaria muy cercana al universo del escritor Julián Herbert. Un ensayo musical, me atrevería a confesar.

Inspirado en un tuit de León Krauze porque refleja nuestra era: sociedades que se toman selfies con drones mientras el mundo se derrumba al fondo. Entra la sátira, ritmo y lirismo, el álbum invita a mirar el desastre con arte, elegancia y groove.

El álbum contiene 12 canciones y dura cerca de 57 minutos, con títulos entre los que destacan “Con la sed de los náufragos”, “La Nave de China, “Venados”, “Huracán”, «Barco de Papelʺ, “El pendiente”, “Este lánguido caer” y la canción homónima al álbum.

Una de las ideas centrales del álbum parte desde el título, cuya metáfora engloba una característica generacional de la época actual. Tomarse fotos con drones es un juego conceptual para ironizar la autoexposición permanente desde una mirada distante e inhumana propia de la tecnología. En otras palabras: la vida contemporánea mediada por cámaras, pantallas y dispositivos.

Por otra parte, el álbum explora una colección de relatos breves, donde las canciones funcionan como microficciones musicales.

Por ejemplo, “Con la sed de los náufragos” abre el disco con una imagen existencial: el sujeto perdido, en búsqueda de algo que no termina de definirse. Mientras que “La Nave de China” sugiere desplazamientos y geografías imaginarias.

Y, por otro lado, “Venados” y “Selva roja” introducen elementos de paisaje y animalidad que recuerdan a la poesía latinoamericana contemporánea.

Además, esta obra se vuelve a desarrollar en los terrenos musicales del rock alternativo, sin sacrificar el juego, la exploración. Un ejemplo claro, es una de mis canciones favoritas del álbum, ʺHuracán», que con casi siete minutos funciona como una pieza expansiva dentro del álbum.

En resumen, Selfies With Drones es una obra que observa la modernidad tecnológica desde una sensibilidad poética. Entre guitarras y metáforas, Los Tigres de Borges convierten la cultura de las redes, el viaje y el deseo en pequeñas historias musicales.

Acá pueden escuchar el álbum completo.

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