“La novela abre en 2005, cuando Leal, (…) regresa a Galicia, a su pueblo natal, El Ferrol, para enfrentar su pasado…”
Horacio Cano Camacho
Zona Oscura
Anoche me llegó un aviso a mi correo: el libro encargado ya estaba disponible para descargarlo en mi tableta. Se trata de Las buenas intenciones, de Víctor del Árbol. De modo que decidí hacer ahora la reseña de la trilogía que este libro cierra. Se trata de la conocida como la trilogía del sicario sin nombre, y hoy comenzaré hablando del primero de los textos: Nadie en esta tierra (Destino, 2023).
Víctor del Árbol es, probablemente, uno de los escritores más potentes de la novela negra contemporánea en español. Poco conocido por estas tierras, pero de gran prestigio en Europa, particularmente en Francia, donde es muy valorado y se ha hecho acreedor a algunos de los principales premios del género.
La llamada “trilogía del sicario sin nombre” -formada por Nadie en esta tierra (2023), El tiempo de las fieras (2024) y Las buenas intenciones (2026)- es un arco narrativo que explora el conflicto entre justicia y ley, el poder y sus abusos, y la fragilidad del individuo frente a sistemas profundamente corruptos.
Aunque las tres novelas están concebidas como parte de una misma serie, cada una posee su propia entidad argumental y su propio ritmo, y juntas conforman un relato sobrio y descarnado sobre el crimen, la redención y la violencia moral.
Vamos por partes. En la primera entrega se introduce al inspector Julián Leal, un policía barcelonés exhausto tras una carrera marcada por malas decisiones, luchas internas y una visión radical de la justicia. La novela abre en 2005, cuando Leal, diagnosticado con cáncer terminal y suspendido de su cargo tras agredir a un sospechoso, regresa a Galicia, a su pueblo natal, El Ferrol, para enfrentar su pasado. De allí salió siendo apenas un niño, tras la muerte trágica de sus padres, y perdió todo contacto con ese primer arranque de su vida.
En El Ferrol, pronto se ve envuelto en una trama de odios que regresan del pasado -de su infancia y de la Guerra Civil- hasta quedar atrapado en una investigación que va mucho más allá de unos simples crímenes: una red que rebasa los límites legales y pone en evidencia la podredumbre de instituciones que, en teoría, deberían proteger. Del Árbol explora con crudeza temas como la impunidad del poder, la violencia estructural y la culpa personal, en un crescendo narrativo que combina el thriller con una reflexión moral profunda.
La novela es también una historia coral, que va mostrando personajes de gran peso y densidad, los cuales, conforme avanza el relato, terminan por entrelazarse: Clara, una periodista internada en una clínica de desintoxicación; el comisario Heredia, jefe de Julián y su enemigo brutal; Soria, el subinspector que lo sustituye tras su defenestración; Francisco Robles, oriundo de El Ferrol y figura clave que conecta pasado, presente y futuro; la inspectora Virginia Ortiz, compañera de Julián y la única que le permanece leal; Chinchilla, un niño víctima del mundo; el Blusas, Meche, Fouliña… la conexión de Julián con su pasado.
Todos ellos, sin saberlo -o quizá sí-, están inmiscuidos en una trama muy oscura que atraviesa el tiempo y la geografía, y ante la cual la mayoría de nosotros suele cerrar los ojos: el tráfico de niños. Es una historia durísima. Lo que distingue a este primer volumen es cómo la violencia externa se entrelaza con la interna -el pasado traumático de Julián, los vínculos rotos, las lealtades fallidas- hasta convertir la intriga criminal en un viaje por los laberintos de la conciencia humana.
Una serie imprescindible para reflexionar sobre lo terrible del tiempo en que vivimos y sobre el hilo, siempre delgado, que separa el bien del mal. No se la pierda: comience con este primer texto de una historia que da para mucho.
Ilustración portada: Reco


