“Van tirando en sus vidas, cada uno con sus dramas personales, sin imaginar lo que se cierne sobre ellos.”
Gerardo Pérez Escutia
Zona Oscura
Dave Boyle, Sean Devine y Jimmy Marcus eran unos niños de entre once y doce años de edad en aquella tarde de 1975. Estaban jugando fuera de la casa de Sean, en el barrio de East Buckingham, un barrio irlandés de clase trabajadora en Boston, mientras los padres de Sean y Jimmy bebían cerveza y escuchaban un partido de los Red Sox. Jimmy era el más arrojado de los tres; siempre estaba corriendo riesgos por su carácter rebelde y empujaba a sus amigos a seguirlo en sus ocurrencias cada vez más arriesgadas. Esa tarde, se habían alejado de la casa de Sean mientras juegan hockey callejero. Al mismo tiempo, Jimmy buscaba un auto con las llaves puestas para dar “una vuelta a la cuadra”, y sus amigos, temerosos, lo seguían a regañadientes.
Distraídos como estaban, no se percataron de que un auto marrón oscuro se acercaba silenciosamente a donde jugaban. De él bajó un hombre blanco y gordo que decía ser policia, mientras otro, flaco y enjuto, permanecía dentro del coche. El hombre gordo los amenazó con llevarlos a la comisaría por alterar la tranquilidad del barrio y, tras regañarlos y atemorizarlos, hizo subir a Dave al automóvil “para llevarlo a su casa y reconvenirlo con sus padres”. Dave, asustado y temeroso, subió al asiento trasero del auto, que tenía un fuerte olor a manzanas. El “policía” gordo arrancó el vehículo. Jimmy y Sean contemplaron la cara angustiada de Dave, quien volteaba a verlos por el cristal trasero mientras el auto se alejaba, dejándolos plantados y con un hueco en el estómago en medio de la calle.
Después de cuatro días, Dave regresó a su casa en un verdadero coche de policía. Lo encontraron después de que logró escapar de sus captores. Ya lo esperaban familiares, amigos y la prensa. A pesar del tumulto, Dave no dijo una sola palabra. Era evidente que ya no era el mismo niño al que obligaron a subir, cuatro días atrás, a un auto marrón oscuro que olía a manzanas. Ahora Dave era otra persona… un ser totalmente diferente.
Así comienza la novela que recomendamos esta semana. Hablamos de Mystic River (Salamandra, 2021) de Dennis Lehane (1965, Boston, EUA).

Dennis Lehane es, sin duda, uno de los escritores norteamericanos contemporáneos más exitosos. Su obra, enfocada principalmente en el thriller psicológico y la novela negra, se desarrolla en su Boston natal, retratando de manera entrañable y acida la cultura y los conflictos de los habitantes de los barrios inmigrantes de la ciudad. Algunas de sus obras, como la que hoy reseñamos, han sido llevadas al cine por prestigiados directores como Clint Eastwood (Mystic River), y Martin Scorsese (Shutter Island), ganando el favor del público y premios la Academia. Esto ha llevado a Dennis Lehane a ser considerado un autor de culto.
Han pasado veinticinco años, Sean, ahora policía de Massachusetts, acaba de regresar al servicio después de haber sido suspendido temporalmente por malos manejos en una detención. Además, está en medio de una crisis por el abandono reciente de su esposa, Lauren. Jimmy es un ex convicto, tras la muerte de su primera esposa mientras él estaba en la cárcel, ha hecho todo lo posible por redimirse y llevar una vida de “ciudadano ejemplar”. Es un buen padre, criando a la hija de su primer matrimonio, Kate, y a las dos hijas que tiene con su nueva esposa Anabeth. Vive de un pequeño y exitoso Mini-Market del que es propietario. Dave es un hombre taciturno y callado, casado con Celeste (prima de Anabeth). Sobrevive como empleado de una fábrica. Su único propósito es inculcarle a su hijo Michael su pasión por el béisbol. Quien conoce a Dave y mira su estado actual, sabe que, en el fondo, aún sigue siendo aquel niño que escapó de los “lobos” que lo tuvieron secuestrado durante cuatro inenarrables días.
Los tres viejos amigos ya no se frecuentan, excepto cuando coinciden en algún bar o, en el caso de Dave y Jimmy, por el parentesco de sus esposas. Van tirando en sus vidas, cada uno con sus dramas personales, sin imaginar lo que se cierne sobre ellos.
Bajo la aparente vida anodina de las familias de Dave y Jimmy, se mueven corrientes subterráneas que presagian la desgracia. Kate, la hija de Jimmy de 19 años, planea fugarse con su novio Brendan a las Vegas para casarse. Mantiene su noviazgo en secreto, pues sabe que su padre (por razones que no comprende) siente un odio visceral a la familia de él. Un día antes de su planeada fuga, Kate se va de fiesta con sus dos mejores amigas y no regresa a dormir ni se presenta a trabajar en el negocio familiar a la mañana siguiente. Esa misma noche, Dave regresa a su casa de madrugada cubierto de sangre, contándole a Celeste, su esposa, una historia inverosímil de un asalto.
A la mañana siguiente, un aviso anónimo da cuenta de que se encontró el auto de Kate con huellas de violencia. La policía inicia la búsqueda de la joven, y pocas horas después, encuentran su cadáver atrás de un autocine abandonado, con huellas de una salvaje golpiza y con dos tiros en el cuerpo.
Sean, el amigo de Jimmy y Dave, es el detective encargado de la investigación del asesinato de Kate. Junto con el experimentado Sargento Whitey Powers, comienzan los penosos trámites de la identificación del cuerpo y de los interrogatorios a familiares y allegados de la joven.

La trama va cobrando un carácter dramático y sensible. Nos pone, como lectores, de frente al terrible drama de un padre que pierde a su hija de la peor manera. Este hecho se convierte en una bola de nieve que arrastra a toda una comunidad de amigos, vecinos y conocidos. Mientras tanto, avanza la investigación y los detectives reúnen pruebas y atan cabos, aunque la mayoría de ellos no llevan a ningún lado.
La tensión crece exponencialmente. El relato nos pone en situaciones límite, reviviendo todo el pasado que los tres amigos creían enterrado, sacando a flote sus demonios, los problemas sociales y la violencia de una comunidad de clase media baja de Boston. Así, poco a poco se va construyendo un dramático final que involucra a todos los personajes de esta historia y que acaba por golpearnos como un puñetazo en el estómago.
Dennis Lehane construyó en este relato una historia que refleja fielmente -como solo lo puede hacer la literatura- el desencanto, el rencor y la violencia subyacente en las clases trabajadoras de EUA. Nos deja una novela magistralmente escrita que a nadie deja indiferente.
Recomiendo también la película del mismo título basada en la novela, una excelente adaptación con grandes actuaciones.
Ilustración portada: Luna Monreal
