Regla de Tres

Mauricio Cruz Solís, morir en Uruapan


El crimen del reportero michoacano ha sido condenado nacional e internacionalmente, apenas comentado por el gobernante de un estado sumido en una violencia que no cesa

La noche del martes 29 de octubre, Mauricio Cruz Solís fue asesinado de dos balazos en Uruapan, municipio de triste fama no solo por ser emporio aguacatero, sino también porque su cabecera está ubicada dentro de las ciudades más peligrosas del país, de acuerdo con la última encuesta de percepción ciudadana sobre inseguridad que realiza el Inegi.

El crimen se ejecutó en un ambiente de inseguridad que en Michoacán no ha cesado, pese a los discursos en contrario del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, en cuya administración tres periodistas han perdido la vida, también asesinados.

Horas antes del atentado contra Cruz Solís, quien se iniciara desde muy joven como reportero, ese ambiente de inseguridad dejó otros ejecutados, la responsable de seguridad en el municipio de Angamacutiro y un excandidato a la alcaldía en Cotija -donde la exalcaldesa Yolanda Sánchez fue asesinada por un comando que le asestó 19 balazos, un día después de los comicios del 2 de junio pasado-, además de una joven maestra en la comunidad de Zopoco, amén de otras movilizaciones en la semana en comunidades indígenas para reclamar por secuestros, asedios por bandas del crimen organizado, un escenario que reporta además de cinco a ocho ejecutados por día en diversos municipios y con un repunte en Morelia, la capital estatal.

Con 14 periodistas asesinados desde el año 2006 y cuatro desaparecidos, la muerte de Cruz Solís se constituye en una afrenta no solo para el gremio en Michoacán, sino para la sociedad entera, dado el contexto en que sucede y donde ya son varias las voces que reclaman acciones para detener una ola de violencia que no cesará con discursos, con cifras oficiales de una supuesta baja en homicidios dolosos y extorsiones cuando la realidad, ese cruento referente, nos está señalando la verdad, no “los otros datos” del discurso morenista que todo lo minimiza.

Tercer abatido en el gobierno de Ramírez Bedolla, se espera que el crimen de Cruz Solís sea resuelto, aunque la duda crece en primer lugar entre los periodistas, ya que de los casos ocurridos y hasta la fecha, hay escasez de datos en carpetas de investigación presuntamente en curso, pero donde no hay avances, no hay detenidos, ni intelectuales ni materiales. ¿Se puede confiar en una Fiscalía omisa, plegada al discurso de un gobierno distraído en construir teleféricos, justamente uno en Uruapan?

Esa investigación, esperemos, deberá atraer igualmente el clima de hostigamiento que, con discursos de odio emplea el alcalde uruapense Carlos Manzo hacia reporteros de aquella ciudad, quien los acusa de “chayoteros” y faltos de veracidad.         

La movilización de los periodistas por los asesinatos en el año 2022 de Roberto Toledo Barrera y Armando Linares, comunicadores de Zitácuaro, le fue indiferente a Ramírez Bedolla. El morenista nunca aceptó sentarse a dialogar y obvio, a recibir críticas, cancelando el que se concretara una comisión de seguimiento donde estuvieran comunicadores como víctimas indirectas. Igual está en duda por parte del Congreso del Estado concretar una legislación generada con el consenso periodístico, justo en un poder desde el que han surgido algunas amenazas en contra de reporteros.

El huésped de Palacio de Gobierno viaja actualmente por tierras europeas, tratando de convencer a empresarios para que inviertan en este Michoacán salvaje y olvidado por sus autoridades. Esa Europa en la que el funcionario antepone un discurso con “otros datos”, un Michoacán en paz, sin conflictos, será difícil de convencer ante lo que es evidente y en donde incluso sus gobiernos han recomendado a sus ciudadanos no visitar al considerarlo inseguro, peligroso.

Esa Europa cuya representación en México se pronunció este jueves en torno al asesinato de Cruz Solís en medio de protestas a nivel nacional e internacional, condenando la ejecución del comunicador. “La muerte del señor Cruz Solís muestra el grado de violencia e intimidación que enfrentan muchos periodistas en México y que constituye una amenaza contra los derechos humanos. Instamos a todas las autoridades competentes a generar entornos favorables y protección para que las y los periodistas en México puedan ejercer sus actividades libremente, sin ponen en riesgo sus vidas y sin amenazas, para evitar que haya ´zonas de silencio´ donde ninguna persona o periodista se atreva a trabajar”, señala el posicionamiento de la delegación.

“En Michoacán no cabe la impunidad y el que la hace, la paga, que se escuche fuerte y claro”, escribió desde Europa y tras conocer del crimen Alfredo Ramírez Bedolla a través de su cuenta de X.

Esperemos que sea verdad, que la inseguridad bajo la que cayó abatido Mauricio Cruz Solís sea de verdad atendida. Eso esperamos no solo los periodistas, sino quienes habitamos en este cruento y vulnerado Michoacán.

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