Regla de Tres

Mantequilla

“…Rika se convierte en avatar de Manako: prepara los platillos que le indica y crea las coreografías que le exige…”

”De las profundidades de su garganta emerge algo desconocido. La mantequilla fría ha chocado primero contra el paladar. El contraste de texturas y la diferencia de temperatura es evidente, la mantequilla fundida se entremezcla con los granos de arroz. Es un sabor dorado, en efecto. Solo se puede calificar así. Oleadas de color dorado con una profundidad de sabor realmente increíble impregnan el arroz, empujan su cuerpo y la transportan a un lugar lejano”.

Leyendo aisladamente el párrafo anterior, difícilmente pensaríamos que es un fragmento de una novela negra; sin embargo, lo es. Y lo es de una novela que ha causado furor en Japón y se ha convertido en best seller en Europa. Se trata de Mantequilla (Editorial Planeta, 2026) de Asako Yusuki (Tokio, 1981), consagrada escritora japonesa con nueve novelas publicadas, ganadora de los más prestigiosos premios literarios de su país y que, además, varias de sus novelas ya han sido adaptadas a la pantalla.

Rika Machida es una joven periodista que trabaja en el semanario de actualidad Shukanshumei. Su trabajo absorbe casi todo su tiempo y prácticamente no le deja espacio a su vida amorosa; tiene un novio, Makoto, a quien ve muy esporádicamente, pues también es adicto al trabajo y les cuesta mucho empatar agendas. Y la verdad, a Rika no parece importarle demasiado. Rika es alta (1.66 m), delgada, no pasa de los cincuenta kilos; es lo que podríamos decir una belleza para los estándares japoneses obsesionados por la delgadez y la blancura de la piel. Sin embargo, ella no se percibe hermosa; arrastra una gran inseguridad, nunca se siente aprobada por sí misma, a pesar de ser reconocida en su trabajo por su dedicación y por sus estupendos reportajes, que ya le han dado cierto prestigio en el mundillo del periodismo. Sus comidas cotidianas son meramente alimenticias, y rara vez se permite comer por placer; las pocas veces que va a un restaurante lo hace por motivos de trabajo, generalmente para conseguir alguna entrevista.

Gracias a su profesionalismo y dedicación, su jefe le encarga un reportaje y entrevista acerca de la mujer que tiene a todo Japón en vilo; le pide que haga todo lo necesario para entrevistar a Manako Kajii, la asesina mas famosa del país, presa y en espera de juicio.

Manako es una asesina fuera de serie; se le acusa de haber matado a varios hombres maduros y ricos, a quienes explotó de diversas maneras antes de matarlos. A pesar de todos los indicios que hay en su contra, ella se declara inocente y mantiene una actitud de autosuficiencia y soberbia muy poco usual, más extraña aún en una sociedad tan machista como Japón.

Rika se da a a la tarea de leer el expediente que consigue con sus contactos en la policía y la transcripción de un blog que la acusada mantuvo durante tres años, un blog que llegó a ser muy popular por el tono y sentido de sus reflexiones, que reflejaban una personalidad fuerte, pagada de si misma, de conceptos rotundos y, sobre todo (esto es lo que mas intrigaba a Rika), un gran amor por la cocina, tanto japonesa como internacional, con citas y recetas de todo tipo que dibujaban el lado hedonista y sensual de Manako Kajii .

Después de devorar todo el material disponible, Rika le escribe una carta solicitándole una entrevista; la redacta en términos que sabe que despertarán su curiosidad, pues, después de leer su historial, asume que ya sabe cuáles palancas accionar en ella para que le conceda el encuentro.

Manako siente curiosidad y acepta con la condición de que solo hablaran de comida, no de los crímenes. De no cumplirse esa condición, cancelará esa y cualquier futura entrevista o reportaje.

El día fijado para la entrevista y después de haber pasado por todos los filtros carcelarios, Rika se encuentra frente a una mujer de treinta y cinco años (dos años mayor que ella), con sobrepeso, al menos para los estándares japoneses. Manako no se ve ni se siente incómoda en momento alguno con su condición de acusada por los terribles crímenes que le pueden acarrear cadena perpetua; al contrario, despliega una personalidad manipuladora y hedonista, absolutamente segura de sí. Eso desarma a Rika, quien se siente absorbida, anulada por el ritmo impuesto por Manako, quien solo habla de su gusto por la cocina. Habla de platillos franceses, de las clases de cocina que le pagaron sus amantes en una academia a donde van las aburridas damas de la alta sociedad japonesa. Al final le impone una tarea como condición para concederle una segunda entrevista: que cocine un platillo sencillo que para ella es la quinta esencia del sabor… arroz con mantequilla y salsa de soja, y le pide que le hable y le describa los sabores y el proceso de preparación.

Rika, que casi nunca ha cocinado, compra una arrocera, prepara el arroz como se lo pidió Manako y descubre un mundo nuevo. Siguiendo sus instrucciones, se abre a un universo sensorial y desconocido y, al mismo tiempo , comienza a experimentar en carne propia el poder que ejercía Manako sobre las personas que la rodeaban, poder que le permitió controlar la vida de varios hombres a su antojo.

Se suceden las entrevistas y las instrucciones; entre ambas va creciendo una relación simbiótica, de dependencia psicológica en la que Rika se convierte en el “avatar” de Manako: prepara los platillos que le indica y crea las “coreografías” que le exige para alcanzar la experiencia completa que Manako disfruta a través de ella. Rika se va transformando , aumenta de peso; se lo hacen notar sus compañeros de trabajo y su mejor amiga Reiko , que esta muy preocupada por los cambios que observa en su amiga, intuyendo que la causante es la “asesina” Manako Kajii.

Conforme avanza la trama Manako se va abriendo a Rika, vamos conociendo la vida anterior de ambas, el origen de las inseguridades de una y del carácter dominante de la otra. A través de sus largas conversaciones nos asomamos a la vida interior de la sociedad japonesa actual: una sociedad obsesionada con la delgadez y la apariencia, donde las relaciones de “mutua ayuda” (entre hombres maduros y mujeres jóvenes) son toleradas. La historia gana complejidad, y los relatos de ambas protagonistas se entrelazan hasta que Rika descubre todo lo que hay atrás de los “asesinatos” de Manako, pagando una cuota muy alta tanto en lo profesional como en lo psicológico.

Una novela excepcional, un retrato descarnado del Japón contemporáneo desde una mirada femenina, un descenso a las motivaciones más profundas del crimen, un acto de resistencia frente a los convencionalismos sociales; y, sobre todo, un homenaje a la comida y su conexión con nuestras emociones. Un viaje sensorial en el que literalmente olemos y saboreamos los platillos , donde además se describe con minuciosidad su preparación como parte de un ritual que une, que transforma y sana a las protagonistas … y, por ende, también a nosotros, gozosos lectores.


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