“Mahmud, el reportero, recibe también la consigna de investigar todo lo relativo al asesino misterioso, y sus indagaciones lo dirigen a sus vecinos…”
Gerardo Pérez Escutia
Zona Oscura
Bagdad en 2003 es una ciudad convulsa, aún está reciente en su memoria la guerra contra Irán y ahora padece la guerra interna motivada por la sangrienta ocupación estadounidense y la lucha entre las facciones en pugna: sunitas, chiitas, Al Qaeda y otros grupos tribales. Los atentados terroristas son cosa de todos los días, así como las incursiones de las tropas norteamericanas en busca de rebeldes adeptos al depuesto Saddam Hussein. En medio de este panorama convulso, la gente común sigue con su vida, tratando de sobrevivir en medio de la violencia, aferrados a su cultura, a su religión, y a sus familias, en una cotidianidad en donde todo escasea y donde de todos se sospecha, en un ambiente de miedo constante ante los atentados y las delaciones que son el pan de todos los días.
La anciana Elisua Um Daniel, es una vieja beata muy conocida en el Pasaje siete del barrio de Batatuin. Según los vecinos del barrio, tiene el don de impedir el mal allí donde se encuentre; la gente cree que cerca de ella no estallarán coches bomba ni habrá ataques armados. Vive sola en una gran casona antigua de siete habitaciones que está a punto de caerse; su única compañía es su viejo gato Nabu y las imágenes de los santos con quienes habla todas las noches, rogándoles el milagro del regreso de su hijo Daniel, a quien reclutaron para la guerra contra Irán hace ya veinte años. A pesar de no haber tenido ninguna noticia de él, ella está segura de que regresará; así se lo dice san Jorge, el santo tutelar con quien “habla” cada noche.
Mahmud Sauadies un joven periodista muy ambicioso; trabaja a las órdenes de Ali Bahir Saidi, periodista y escritor famoso que se enriqueció durante el régimen de Hussein, pero que se ha sabido acomodar con las fuerzas de ocupación gracias a sus contactos en todos los niveles con gente de la política y de las milicias en pugna. Mahmud se ha convertido en la mano derecha de Saidi, y es su persona de confianza para todos sus encargos, personales y de trabajo. Mahmud también es vecino del barrio de Batatuin, vive en el decrépito Hotel Panarabe, donde cada noche rumia sus planes y su gran secreto: está enamorado de la amante de su jefe.
Hadi, alias El Antiguallas, es un viejo trapichero, vecino de la vieja Elisua, es alcohólico, parlanchín y mentiroso, vive solo en medio de toda clase de muebles y objetos de toda índole que recoge, compra y restaura para vender de casa en casa por el centro de Bagdad. Es conocido por sus historias fantasiosas que cuenta a quien le invite una bebida en el café de Aziz Misri, donde acuden por las tardes los personajes del barrio.
Hadi se siente muy solo, pues hace pocos meses murió en un atentado con coche bomba su compañero de trapicheo Nahím.En sus recorridos por la ciudad, encuentra con frecuencia restos humanos producto de los atentados, que le recuerdan lo que le pasó a su amigo y que no han sido recogidos por los “sanitarios”; su recuerdo y la creencia en que los restos dispersos no encontraran paz sin su necesaria sepultura lo lleva a comenzar a recolectarlos cuando nadie lo ve y los lleva secretamente a su casa. En su delirio alcohólico, Hadi comienza a “armar” poco a poco un cuerpo humano con las “partes” que va recogiendo. En su mente alucinada cree que al completar el cuerpo y llevarlo a sepultar, las almas de las víctimas encontrarán paz. Esta noche está a punto de completar su obra, se siente tan entusiasmado que ni siquiera nota el hedor a putrefacción y las supuraciones que emanan de su “creación”; solo le faltaba una nariz y ya la tiene … Hadi no se imagina lo que está a punto de ocurrir.
Frankenstein en Bagdad (Libros del Asteroide, 2019), es la obra más conocida de Saadawi Ahmed (Irak, 1973). Con esta obra ha ganado diversos premios y estuvo como finalista en el premio Man Booker International 2018, y es la obra que tenemos el gusto de recomendar en Regla de Tres en esta semana.

Al poco tiempo de la fatídica noche en que Hadi terminó su “obra”, comienzan a suceder una serie de extraños crímenes en Bagdad que se salen de la norma habitual: se encuentran a cuatro cuerpos que aparentemente se estrangularon entre sí, un antiguo miembro del partido baazista también aparece estrangulado y hasta un norteamericano de las fuerzas de ocupación es asesinado. Algunos testigos dicen que un extraño ser, inmune a las balas y a los golpes es el perpetrador; siempre escapa por los techos de las casas y nade ha visto su cara: La gente comienza a identificarlo como “el que no tiene nombre” y comienza a gestarse una histeria colectiva en una ciudad que ya de por sí tiene mucho de que preocuparse.
El responsable principal de la investigación es el coronel Surur Muhammad Mayid encargado de la “Unidad de Rastreo e Inspección”, que además de sus medios oficiales emplea a un equipo de parapsicólogos y videntes que le ayudan a resolver sus casos. De inmediato pone en movimiento a su personal y a sus contactos, y todas las pistas lo llevan al barrio Batatuin, mientras tanto se siguen acumulando los cadáveres —en su mayoría mutilados— que la gente atribuye a “el que no tiene nombre”.
Mahmud, el reportero, recibe también la consigna de investigar todo lo relativo al asesino misterioso, y sus indagaciones lo dirigen a sus vecinos Hadi y a la vieja Elisua, a quienes conoce y decide visitarlos para conversar con ellos, pues ya se huele el reportaje que lo hará famoso.
Dada la notoriedad del caso, se involucran otros personajes del gobierno y las fuerzas de ocupación en una trama que se hace muy compleja, reflejando lo caótica de la situación en una ciudad supersticiosa y temerosa, en donde nada es lo que parece y todo el mundo se cuida las espaldas.
El autor desarrolla una sorprendente historia, mezcla de horror gótico, thriller y realismo mágico, que deslumbra por su originalidad y su capacidad para retratar a detalle el convulso mundo de Bagdad, con su peculiar amalgama de tradición y modernidad.

En ciertos pasajes, la novela nos hace recordar alFrankensteinde Mary Shelley o incluso al poema del Golem de Borges, pues “el que no tiene nombre” resulta ser una mezcla de atormentada víctima del delirio de su creador y un vengador de una sociedad sumida en el caos y el crimen. Siente que tiene que vengar a todas las víctimas de las que provienen las partes con las que se construyó su cuerpo corrupto, y sabe que solo al terminar su cometido podrá descansar en una tumba que lleve el nombre de cualquiera que aportó una parte de su ser.
La búsqueda “del que no tiene nombre” se convierte en un asunto de prioridad absoluta para las fuerzas de ocupación, mientras, paralelamente a los crímenes, se va revelando una trama de corrupción y contubernio entre los sobrevivientes del antiguo régimen y las fuerzas norteamericanas, que tiene como epicentro el barrio de Batatuin de Bagdad, que a manera de un Macondo oriental se nos presenta como un microcosmos donde arreglan sus cuitas los vivos y los muertos, y en donde sentó sus reales “el que no tiene nombre”… Para cumplir su trágica misión.
Enorme novela que se disfruta de la primera a la última página… No dejen de leerla.
Ilustración portada: Reco


