“…vaya preparando la botana de su agrado y haga un espacio en el lado del sillón que más le acomode, porque se vienen gritos y sombrerazos…”
Francisco Viveros Dávalos
Vivero de Ideas
¡Feliz año 2027! … No, no se trata de ningún error: si bien apenas comienza el año civil 2026 del calendario gregoriano, la carrera electoral para renovar la gubernatura de Michoacán en 2027 ya arrancó desde hace varios meses, y el presente Vivero de Ideas tiene por objeto analizar cuáles son, hasta ahora, algunas de las rutilantes personalidades de la política estatal que han hecho todo menos ocultar sus aspiraciones a ocupar el cargo.
Comenzamos por el oficialismo, que está dividido en dos grupos antagónicos. El primero de ellos es el del gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quien pretende hacerse con el control de Morena en el estado y dejar a alguien de todas sus confianzas que le cuide las espaldas al finalizar su mandato. Algunas de las pilmamas que lo acompañan son las diputadas locales Fabiola Alanís y Giulianna Bugarini; las secretarias de Desarrollo Urbano y Movilidad, Gladyz Butanda y de Educación, Gabriela Molina; y el fiscal carnal Carlos Torres Piña.
Del otro lado del ring morenista, el grupo que gira en torno al senador Raúl Morón Orozco, un político de mediano calibre, que ha vivido del erario público saltando de curul en escaño, y quien es manipulado al antojo de los ex gobernadores Genovevo Figueroa, Leonel Godoy, Fausto Vallejo y Jesús Reyna. Hasta noviembre del año pasado, ya se sentían con la gubernatura en el bolsillo, pero como dice el dicho: “del plato a la boca, se cae la sopa”…
En el Partido del Trabajo, el único liderazgo relevante en todo el estado desde hace más de quince años es el diputado federal Reginaldo Sandoval. Mientras que el Partido Verde está comandado por ex priístas y juniors como Ernesto Núñez y Fausto Vallejo Mora, quienes han construido su carrera política gracias a sus apellidos paternos. La pregunta es: ¿Seguirán haciendo historia al interior de la Cuarta Transformación o se envalentonarán a contender cada quien con su cada cual?
Del lado de la oposición destaca el alcalde panista de Morelia, Alfonso Martínez. Su trabajo al frente del H. Ayuntamiento ha sido bueno a secas: espléndido en las obras públicas en colonias que lo favorecen en las urnas, un poco pichicato y negligente en los sectores populares. No podemos dejar de señalar que la cohesión al interior del albiazul estatal es quizá una de las más admirables en casi 20 años… ¿Será suficiente para llegar por primera vez al solio de Ocampo, que ha sido controlado durante generaciones por el cacicazgo de apellido Cárdenas?
Mientras que en el movimiento naranja, los nombres que más resuenan son los de los ex ediles de Zitácuaro, Carlos Herrera, y de Uruapan, Víctor Manríquez. Tal como aconteció hace dos años a nivel nacional, el gran reto del partido fosfo fosfo es demostrar músculo político en la entidad al competir sin necesidad de ninguna alianza.
Por su parte, los dirigentes del PRD y del PRI en la entidad, han dedicado los últimos meses de vida de sus respectivos partidos, a causar lástima en redes sociales. El caso del perredismo michoacano es funesto, ya que sus liderazgos han establecido un chaqueteo político con MORENA y aliados según les convenga. Mientras que Guillermo y René Valencia Reyes ya se quedaron solos, pues todos los priístas de peso tienen su domicilio en Palacio de Gobierno o en el Ayuntamiento de Morelia. Quizá en adelante sea más lucrativa la venta de cerveza que la política…
Por si fuera poco, ambos partidos ya están prácticamente desahuciados en la entidad, sus dirigentes no se han percatado de la situación, y aún así, tienen el valor de chantajear al edil moreliano para sacar hueso. Suerte con eso.
Para cerrar esta columna, no podemos dejar de hablar del fenómeno que vino a cimbrar no solo la política doméstica, sino que escaló a escenarios nacional e incluso internacional. La movilización en torno al cobarde asesinato del edil uruapense Carlos Manzo, logró lo que muchos esperábamos ver desde hace varios años: se ha constituido una fuerza política, con sólido respaldo popular, que quiere demostrar que es posible gobernar sin el lastre que representan las estructuras partidistas en México.
El que escribe está plenamente convencido de que es por ahí y hace votos para que cada vez más ciudadanas y ciudadanos en todo el país busquemos apropiarnos de herramientas como las candidaturas genuinamente independientes. Como todo, existe una cláusula en letras pequeñas: es obligación de la ciudadanía cuidar que estos movimientos no se contaminen con ex panistas, ex priístas o militante de cualquier otro partido marginado y frustrado.
En síntesis: Estimada lectora, estimado lector, vaya preparando la botana de su agrado y haga un espacio en el lado del sillón que más le acomode, porque se vienen gritos y sombrerazos, patadas debajo la mesa, picadas de ojos y sacadas de lengua en la arena política de Michoacán…
Ilustración portada: Reco


