“¿En qué lugar están parados? ¿Cuáles son sus propuestas? ¿Quiénes son sus principales liderazgos?”
Francisco Viveros Dávalos
Vivero de Ideas
El pasado Vivero de Ideas estuvo dedicado al análisis del discurso oficialista. En esta ocasión, toca el turno de mirar hacia las principales fuerzas políticas de oposición: ¿En qué lugar están parados? ¿Cuáles son sus propuestas? ¿Quiénes son sus principales liderazgos?
Para comenzar, destaca Movimiento Ciudadano, que ha apoyado causas como mejores condiciones para las y los trabajadores mexicanos, la igualdad sustantiva entre hombres y mujeres, la protección ambiental, el respeto a la diversidad sexual, entre otros. De esta manera y con sus propios defectos y limitaciones, se han logrado consolidar como esa izquierda socialdemócrata y progresista que MORENA y compañía no han querido o no han sabido ser.
Por su parte, en Acción Nacional no ha habido mayor novedad últimamente. Acaso lo único que hay que festejar es la decisión de romper la sociedad con el Partido Revolucionario Institucional, que en los comicios del año pasado trajeron una derrota electoral amarga para el albiazul.
A propósito del PRI, el vergonzoso episodio que protagonizó su dirigente nacional, Alejandro Moreno Cárdenas Alito, al atacar a golpes al entonces presidente del Senado, lo único que logró fue colocar un clavo más al ataúd del que fuera el principal partido político mexicano del S.XX. Con un puñado de legisladores, dos gobernadores claudistas, la gran mayoría de sus cuadros engrosando las filas de la Cuarta Transformación y una dirigencia que se ha caracterizado por la imposición y la falta de diálogo con la militancia, el tricolor está condenado al mismo destino del ya extinto PRD.
Por otro lado, llama mucho la atención Somos México, el prototipo de partido encabezado por Emilio Álvarez Icaza, Guadalupe Acosta, Fernando Belaunzarán, Cecilia Soto y Gustavo Madero. Todo parece indicar que están logrando recabar todos los requisitos que la autoridad electoral exige para constituir una nueva fuerza política. Sin embargo, aún dejan muchas incógnitas para la opinión pública: ¿En qué lugar del espectro ideológico se ubican? ¿Van a incluir a liderazgos como Xóchitl Gálvez o Enrique De La Madrid? ¿Le van a disputar el electorado a lo que queda del PRI y al PAN o los van a absorber? Por cierto, si recurren al discurso trillado de luchar contra la venezuelización de México, la dictadura comunista de Morena y demás necedades sin fundamento, no se les augura mayor éxito fuera de las alcaldías capitalinas Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Cuajimalpa.
El caso del actor Eduardo Verástegui que también busca formar un partido político, es desafortunado por varios motivos. El primero de ellos es que el papel de candidato en contra del establishment lo desempeñó Andrés Manuel López Obrador durante tres sexenios, y hasta ahora, no hay nadie que haya superado una vara tan alta. Tampoco está considerando que seis o siete de cada diez mexicanos aprueban el trabajo de la actual presidenta Claudia Sheinbaum, por lo que el discurso de hastío hacia la administración actual permearía en un porcentaje reducido del electorado. Pero quizá el error más grande sea ostentar el apoyo del mandatario estadunidense, Donald Trump. Tras la guerra arancelaria, las detenciones y ejecuciones de migrantes mexicanos y los sistemáticos embates del magnate hacia nuestro país, presumir nexos con la emergente ultraderecha internacional constituye más un acto de masoquismo o suicidio político que de “patriotismo”.
Por último, la alcaldesa de la Cuauhtémoc en la Ciudad de México, Alessandra Rojo De La Vega, generó gran expectativa a finales de agosto pasado al convocar a una movilización en el Ángel de la Independencia, expectativas que difícilmente se cubrieron, debido a varios errores. El primero de ellos fue que ni siquiera se vio una oradora oficial entre todos los asistentes ni mucho menos un discurso persuasivo. Por otra parte, cabe señalar que la funcionaria no lleva ni un año en el cargo, por lo que más allá de despotricar en Tik Tok en contra de Gerardo Fernández Noroña y haber retirado las estatuas de Fidel Castro y El Che Guevara, no tiene gran cosa qué ofrecer. Sus aspiraciones políticas son legítimas, pero deberían estar acompañadas de un trabajo tangible.
Entonces, respondiendo a la interrogante que da el título a esta columna de opinión, en dónde se encuentra hoy día la oposición en México. A excepción del movimiento naranja que ha logrado aumentar la intención del voto inclusive sin contender en coalición, las demás fuerzas políticas se encuentran en un proceso de trabajo interno, en el extravío ideológico o en el peor de los casos, en la franca decadencia.
Es urgente que los partidos políticos mexicanos de derecha se renueven: necesitan caras nuevas, posturas ideológicas bien definidas, discursos frescos y sobre todo, trabajo ganado con legitimidad que pueda seducir al electorado, sobre todo aquel que no está conforme con el trabajo de la actual administración pero que tampoco se identifica con ninguna fuerza política.
Ilustración portada: Reco


