Regla de Tres

Del Premio “Eréndira” y Margarita Vázquez


En más de una ocasión las mujeres han sido la gran ausencia y en el género de la literatura, es ahora, en este 2025 que por primera vez lo recibe una poeta

I

Para una mínima introducción o síntesis de lo que ha sido el Premio Estatal de las Artes “Eréndira” en Michoacán, que anualmente se ha entregado para las últimas dos décadas es interesante ir explorando los aciertos y momentos estelares que, por el rumbo de la literatura, han logrado un grupo de escritores y poetas. Primero, fue un acierto su creación; segundo, resulta fundamental para la cultura y las artes su continuidad en el estado de Michoacán. Cómo reconocer que fue una decisión acertada su creación del entonces secretario de Cultura, Luis Jaime Cortez, quien a la sazón fue el primero secretario de Cultura en el estado con ese nombramiento.

Por su sensibilidad de creador, académico e investigador, fue capaz de renovar los momentos de la cultura, no solo en lo estatal, sino aportando presencia nacional con la institución del premio: rompió desde la primera convocatoria con el modelo cultural imperante y su entrega fue una decisión pionera que incluyó lineamientos democráticos para la participación en igualdad de circunstancias entre los creadores y accedieran a buscarlo por su trayectoria artística y cultural, con igualdad de circunstancias entre los creadores. Esa visión de largo plazo ha rendido frutos. Para aquellos días, su creación fue apoyada por el entonces gobernador Lázaro Cárdenas Batel.

Luis Jaime Cortez ha sido de los que ha presentado un Plan de Cultura y el que se aventuró a realizar un congreso estatal de Cultura para definir una política en este rubro a mediano y largo plazo con conferencias, mesas redondas y conversatorios de expertos en el tema cultural que tuvo como resultado enriquecer la política cultural de Michoacán y, fruto de esa visión, se sentaron las bases de un modelo que rebasó la administración cultural para los siguientes años con la creación del Proart y que, a la vuelta de los meses, la siguiente administración sepultó y aniquiló porque sus aportaciones y lineamientos los rebasaban, conjugándose la pésima administración de quien estuvo al frente operando su proyección. Eso sí, uno de los programas pioneros fue el Sistema Estatal de Creadores (Secrea) para agrupar el impulso a creadores de trayectoria, que también incluía a los jóvenes creadores; diversificó el programa con un sistema estatal de becas y de coinversiones; y el Premio Estatal de las Artes “Eréndira” fue un gran acierto.

Hasta la fecha, ningún secretario ha superado el acometido de entregar el premio de acuerdo a la convocatoria y mantener su solvencia económica y complementar con uno adicional ante la respuesta de participación que se tuvo al lanzar la primera convocatoria, como en su momento lo hizo Cortez, e incentivar a los creadores para continuar participando en las subsiguientes convocatorias. Porque, independientemente de los momentos de crisis, el Premio es dirigido a reconocer y estimular a las mujeres y los hombres que han contribuido al engrandecimiento de las artes y la cultura en el estado y en el país en cualquier ámbito de la creación artística, incluidas las artes tradicionales y la literatura en lenguas indígenas.

Salvo que hay que señalar que en más de alguna ocasión las mujeres han sido la gran ausencia y en el género de la literatura registra que existe un vacío: hasta 2024 han sido el gran pendiente, pero es ahora, en este 2025 que por primera vez en el género de la literatura lo recibe la poeta Margarita Vázquez Díaz.

La convocatoria está dirigida a que se propongan candidaturas para merecerlo por universidades e instituciones de educación superior, por los institutos y centros de investigación, las academias, asociaciones culturales, civiles y de profesionistas, por las organizaciones de artesanos o de cultura popular y sociedades cooperativas municipales, estatales y federales, y propongan a quien o quienes estimen con merecimiento para recibir este premio en cualquier ámbito de la creación artística de Michoacán.

Es el premio destinado a valorar la trayectoria de los creadores y se otorga por única vez. La trayectoria artística se acredita por quienes son poseedores de la expresión de un trabajo ejemplar y no de hechos o productos aislados sino cubrir una amplia expresión y dominio de su género artístico. Por lo que son consideradas como ámbitos de creación artística las artes visuales, medios audiovisuales, el teatro, la danza, la literatura, la música y arte sonoro, la arquitectura y las artes tradicionales. La declaración de principios es sólida y la sustenta la integración de un Consejo Técnico formado por funcionarios estatales del rubro de la cultura y por un representante de cada uno de los rubros de la comunidad artística.

Es decir, por el titular de la Secretaría de Cultura, por la Dirección de Vinculación e Integración Cultural y por el Departamento de Programas Estatales del Sistema Estatal de Creadores, en el ámbito de la función pública; y por un representante de los creadores de los ocho rubros de creación artística. Se emite la convocatoria anualmente. Por lo que se entiende, es parte de un programa prioritario, facilita la participación de artistas y creadores.

Precisamente, la administración estatal del 2015-2021, la misma que en el puesto de secretario de Cultura hizo un sinfín de nombramientos fallidos, es la que intentó aniquilarlo. Terminó por modificar el Decreto y aplicaron una reforma al decreto original que publicaron el 21 de septiembre del 2018, pero con una serie de limitaciones, y el periodo en retroceso más severo: es el sello heredado del silvanismo, ya que todo lo que a su paso encontraron sus secretarios de cultura lo destruyeron y nada aportaron y no de esos chapulines de la política sigue muy orondo y a pesar del daño causado al premio y a la cultura en general; y contribuyeron por omisión o inacción otros varios funcionarios estatales e integrantes del Consejo Técnico del entonces gobierno estatal y los superasesores de la nómina cultural.

Pareciera que los tiempos actuales son mejores, pero falta aún precisión en la política cultural, y el tiempo los está rebasando y no se refleja aún altura de miras; la composición del Consejo Técnico mantiene ese proceso de reestructuración, pero bien pueden mostrar madurez, revisar y revertir la reformar del 2018 y devolverle el espíritu original y fortalecer el Decreto a su estado original e ir más allá: encontrar mejoras sustanciales, contemplar cláusulas innovadoras y con estas contribuir a evitar futuros reprocesos por decisiones erradas en la política cultural de funcionarios temporales y que están de paso en los puestos de la Secretaría de Cultura que intenten aniquilarlo.

Cómo decir que hay que hacer un breve recorrido alrededor de los escritores que desde la literatura lo han merecido y terminaron por reconocer el nivel de su obra y trayectoria y ubicar el valor de su trabajo, implica ir más allá de políticas culturales limitativas. Incluso, hay condiciones para que se impulse y defina un programa editorial, una producción artística de materiales audiovisuales y continuar la difusión de la obra de los ganadores y reflejar quiénes son los autores que lo han recibido y cuáles sus méritos artísticos, pero resaltar esto con una política cultural que vaya más allá del acto protocolario de la entrega del Premio.

Existe un antecedente con esta política cultural en la Dirección de Vinculación e Integración Cultural a lo largo de toda su existencia; algo de esto ya fue posible, se hizo la diferencia de fondo y forma: ya hubo un proyecto editorial multidisciplinario, puesto en marcha después del 2012 y se interrumpió abruptamente con el cambio de gobierno en el 2015 y entender que los siguientes seis años fue el periodo fallido de la Secum, y que al día de hoy sigue con problemas, por eso creo que aún no se perciben logros claros ni una política cultural con altura de miras y en realidad muy poco tiempo queda a la actual administración estatal para generar un cambio de fondo y trascender los errores de la administración estatal inmediata.

Pero muchos de los funcionarios actuales vienen de la administración pasada y son parte de esa debacle entre yerros y malas prácticas culturales; salvo dos o tres excepciones, predomina lo común y sucede que tienen el amor irremediable a la nómina de procedencia de recursos públicos. Urgen rectificaciones y una política cultural que refleje ese fervor de lo que se antoja puede ser parte de la transformación profunda de la política cultural.

En aquel periodo, el 2012-2015, afortunadamente se experimentó por la Dirección de Vinculación e Integración Cultural, la publicación de una revista, Conexiones que por su dinámica editorial registró dos fases: la primera, sucedió con 8 números con la administración de recursos de la federación, el estado y municipios para difundir las actividades que de arte están practicándose en los municipios; por primera vez, los consejos ciudadanos de cultura, fueron voceros para generar estos logros; la segunda, igualmente 8 números, supervisados por el trabajo desde la dirección e incluye a todas sus áreas y contribuir a conocer a través de distintas voces el trabajo que se desarrolla, dejar registro de lo que sucede a través del arte y la cultura; asimismo, sucedió la publicó la colección editorial que incluyó el rubro de las artes visuales, las artes tradicionales, la música y la literatura y la edición especial Tres poetas que reflejan la síntesis en una edición bella y por sus características resulta ser única y ejecutada su hechura en el Taller Martín Pescador de Tacámbaro; mientras que las colecciones de aquellos rubros artísticos, estuvieron coordinadas por Ioulia Akmadeeva, Amalia Ramírez, Luis Jaime Cortez y Raúl Eduardo González, respectivamente, y la edición especial Tres poetas (que incluyó poemas de Homero Aridjis, Gaspar Aguilera Díaz y Luis Girarte), contó con la asesoría editorial de Juan Pascoe; como corona de políticas culturales: se publicó el libro Tesoros vivos de Michoacán que en su mayoría incluye autores que hasta entonces no han merecido el Premio, pero que ya eran creadores de larga trayectoria de la vida artística y por muchos años su trabajo se muestra como un tesoro que hay que conocer y difundir; por último, la colección de libros infantiles que alcanzó por lo menos dos títulos: Morelia apuntando al cielo de Yuli Casero y Mis templos favoritos. Un recorrido por la arquitectura religiosa de la ciudad de Morelia. Ya que antes y después lo mínimo ha sido administrar su presencia y vinculación con la vida cultural de Michoacán.

II

Para la entrega anual del Premio Estatal de las Artes “Eréndira”, el ámbito de la literatura ocupa un lugar destacado. Por los autores premiados, se ha reconocido a varios escritores por su obra y destacada trayectoria y hay que señalar que existen ausencias notables, pero vale la pena hacer un recorrido, situar la presencia de los escritores que lo han recibido y destacar su lugar más allá del escenario local.

En esta edición del 2025, en la literatura, por primera vez es una mujer la que lo recibe: se trata de Margarita Vázquez Díaz.

Margarita Vázquez, en su casa en 2005

Pero desde la literatura no se ha logrado del todo confirmar la cláusula que establece que en sus postulados aspiran a ser democráticos y en igualdad de circunstancias entre la participación de hombres y mujeres y que esto sea realidad. Este año cambié el modelo de la lectura y tiene que ver con un trabajo que desde la sociedad civil se impulsa y que más adelante referiré.

Por los antecedentes a lo largo de la historia de la literatura de Michoacán, se tiene por obras y autores una legión que ha trascendido como expresión ejemplar, y se puede hablar de diferentes generaciones, periodos en el pasado inmediato; podríamos confirmar que la literatura es de una madurez sólida y revisar diferentes periodos y confirmar que varios autores de Michoacán han trascendido del ámbito local a la escena nacional. En general, la literatura de Michoacán es rica en ejemplos y de trascendencia para la vida nacional y no se limita a un territorio local; la escriben y han practicado, en sus autores, autores de expresiones sólidas y que han trascendido para la tradición de la lengua española. En el ámbito local, curiosamente, nada o muy poco se sabe de la obra literaria de varios de los escritores que nacieron o han radicado en el estado.

Celebrar las letras michoacanas en un escenario nacional, pero desde el estado de Michoacán; hay que iniciar por recordar que en el periodo de la independencia del país, allá por 1809, se fraguó un gran poeta originario de Zamora y ese no es otro que Manuel Martínez de Navarrete, autor de una obra poética fundamental. Así lo hizo saber en sus estudios cien años después, junto a otros destacados autores, al incluirlo en su fundamental obra, la Historia de la poesía hispanoamericana.

El estudioso Marcelino Menéndez y Pelayo analizó dos composiciones poéticas de su autoría: el soneto: “De la hermosura” y el poema eucarístico: “La divina providencia” y para mediados del siglo XIX, destaca la imponente presencia de una poeta como Esther Tapia de Castellanos.

Ya para el siglo XX, podemos iniciar por recordar al filósofo que perteneció a la generación de Contemporáneos, originario de Zitácuaro, Samuel Ramos, autor de la célebre obra El perfil del hombre y la cultura en México. En las letras mexicanas asimismo existe una poeta originaria de Morelia, Concha Urquiza, y con ella se alcanza una presencia lírica de primera y autora de magníficos y notables poemas. Cualquiera de los que integran su obra poética resulta de un nivel destacado: desde los juveniles hasta los de su primera madurez, y recordar que su vida se truncó trágicamente a los 35 años, un 20 de junio de 1945, ahogándose en Ensenada, Baja California Norte. Pero su nombre figura al lado de los grandes autores de la poesía mexicana del siglo XX, en parte, por poemas que publicó en vida y por el rescate que de su obra en verso y prosa realizó Gabriel Méndez Plancarte, también autor michoacano originario de Zamora, poeta y humanista, ensayista y traductor de autores griegos y latinos y autor el mismo del célebre título que publicó la UNAM en Horacio en México (1937) y si la Secum tiene en puerta un programa editorial, este debería ser una prioridad, además, Méndez Plancarte miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, y recordar la lectura ejemplar en estos tiempos turbios de su magnífico ensayo Hidalgo reformador intelectual que resultaría ser una lectura obligada para estos tiempos.

Al recordar la presencia de autores de Michoacán en la Academia Mexicana de la Lengua, hay que recordar que de esta han sido integrantes grandes exponentes de la literatura y varios son originarios de Michoacán. Sus aportaciones desde esta son múltiples, algunas de trascendencia, pero tienen presencia destacada para la lengua española.

Mención especial merecería la labor infatigable de don Alfonso Méndez Plancarte, autor de las Obras completas modernas de Sor Juana Inés de la Cruz; así como realizó la compilación de la poesía completa para la editorial Aguilar de la poesía de Rubén Darío; o su estudio de la poesía de Salvador Díaz Mirón, en particular, sus lecturas del título clásico de la poesía mexicana del periodo del modernismo Lascas. Así como él, otros momentos estelares de escritores en la literatura mexicana: desde la independencia hasta estos días del siglo XXI, como mencionar al erudito estudioso Tarsicio Herrera Zapién, originario de Churintzio y miembro en activo de la Academia, aportando sus conocimientos en la comisión de Lexicografía, pero del que hay que destacar su traducción y el estudio fundamental de la Poética de Horacio, ya referencia obligada en la lectura de este gran poeta que figura entre los grandes de la poesía de todos los tiempos y contemporáneo ejemplar de los días de Virgilio.

Así que hablar de madurez literaria en Michoacán es una realidad; existe, hay que buscar esas trayectorias. El poeta más célebre de estos días, presente entre nosotros, es Homero Aridjis, que el pasado mes de abril cumplió 85 años y suma una larga trayectoria de más de 60 años.

Su obra poética sin reserva alguna merece toda nuestra atención: ya sea difundiendo sus poemas, o recuperando el ejemplo de su promoción literaria, y recordar la difusión de la poesía contemporánea realizó desde Morelia: el modelo que bajo su tutela sucedió en la ciudad capital con el Primer Encuentro Internacional de Poesía Morelia 1981 es un ejemplo que se reiteró, mejor dicho, fue capaz de perfeccionar la visión que de la poesía contemporánea desde la ciudad se tenía entonces; en otro momento, mejor dicho, por la labor de Marco Antonio Campos, bajo el Encuentro de Poetas del Mundo Latino, que realizó por una década en Morelia -ya en este siglo- para perfilar que en la ciudad existen más escuchas que lectores de poesía, por ejemplo.

Ese fue un periodo de los festivales de poesía, pero de ese modelo de promoción y difusión de la literatura no se ha escrito aún su historia, ni se han reeditado, por ejemplo, las antologías que en la bibliografía mexicana ya son clásicas y referencia obligada para estudiosos y los ismos lectores.

III

Es, sin reserva, el ámbito de la literatura un motivo de reflexión dentro del Premio Estatal de las Artes “Eréndira”, y lo que se ocupa es analizar la obra de autores que lo han merecido. Cada uno a su manera, perfila una presencia como resultado de su obra y reconoce que incentivar su obra puede generar lectores, y puede ser parte de una política cultural amplia e incluyente y destacar su trayectoria.

Por ende, hay que incentivar que suceda el encuentro con la obra, o elogiarlos, o mejor leerlos y llegar al encuentro de su lugar, pero que suceda como auténtico ejemplo de esa profunda pasión que despierta la lectura, ordenar bajo esta perspectiva y así saber cuál es el lugar que ocupan estos autores entre los lectores. Para quienes quieran conocer la obra, situar su verdadera dimensión literaria y humana, por generaciones de jóvenes lectores y estudiantes que inicien la lectura, y los puedan conocer por poseer una obra valiosa, saber su referencia, si no se les ha publicado con la amplitud que merecen, pues que sea la ocasión con una colección auspiciada por el Premio como fruto de las acciones y ordenar y difundir permanentemente por un programa editorial, por ejemplo.

Lo han recibido entre 2005 y 2025 en el ámbito de la literatura: Homero Aridjis (2005), Gaspar Aguilera Díaz (2008), Luis Girante Martínez (2012), Francisco Elizalde García (2013), Francisco Miranda (2015), José Luis Rodríguez (2022) y ahora, Margarita Vázquez Díaz (2025). Para este año, finalmente, se rompe la sequía. Por primera vez lo recibe una poeta que encierra en su obra y trayectoria particularidades sobresalientes y manifiesta por su creación literaria un ejemplo de perduración y evolución poética, y lo recibe bajo el signo de la poesía como síntesis reveladora de su escritura y de aquellos cuatro; prioritariamente, escriben también bajo el género de la poesía.

Así que hay que situar la trayectoria ejemplar de don Francisco Miranda, estudioso e investigador del Colegio de Michoacán. Por recordar que es célebre su edición de La relación de Michoacán y decir una vez más que es el primero que señala en una publicación de alcance nacional que el autor de esta es Jerónimo de Alcalá: pone punto final a las ediciones de esta compilación por autor anónimo. Porque esta arroja luz sobre el origen y tradición prehispánica de los antiguos michoacanos, y él mismo la estudia y la difunde con un carácter más bien literario: la saca de los espacios académicos y los pulpitos entre historiadores, sin que esto sea malo y, por el contrario, para hacer posible que su legado masivamente sea una obra leída por un amplio número de lectores. Sus cartas de especialista en historia colonial y prehispánica de Michoacán permiten recordar que aporta estudios profundos para la comprensión de mitos y creencias y costumbres de las culturas antiguas de Michoacán.

Su estudio de las láminas de La relación de Michoacán es de gran trascendencia; señero el título de su autoría basado en la visión poética de esta: Monumentos literarios del Michoacán prehispánico y, por estas reflexiones, termina por presentar una literatura viva, en movimiento, pero en todo momento respeta las voces indígenas.

El siguiente, por donde se mire, es Homero Aridjis, gran poeta, destacando sus poemas largos por esa pasión lírica, con algunos títulos de su primera época: Mirandola dormir o Perséfone. En la madurez de su escritura sobresale Tiempo de ángeles: epígono de su modernismo lírico. De este existen tres ediciones individuales: ambas, con un perfil editorial que se antoja determinante; los poemas llevan al encuentro de una tradición literaria que rebasa la lengua española y alcanza la definición de que se trata de un inspirado poemario, como acertadamente lo definió Le Clézio en su prólogo a la edición bilingüe español-inglés acompañada por las ilustraciones del pintor Francisco Toledo; terminar por recordar que estos poemas “son ángeles para nuestro tiempo”.

En el extremo de su condición de promotor cultural, defensor de la naturaleza, su condición de traductor de poesía, pues, hay que recordar su versión del poema La tierra baldía de T. S. Eliot y las traducciones de Lars Forssell, poeta sueco que vino a México por invitación de Aridjis y que dio a conocer bajo el título Bodas de Dios en colaboración con Pierri Zekeli. Tema especial merece su obra narrativa: ejemplo de sus múltiples facetas de escritor entre los grandes de su generación literaria. Pero el resumen de su poesía está presente en el título Los ojos de otro mirar, que incluye sus poemas escritos entre 1960 y 2001. Es, pues, Aridjis el primero de los autores michoacanos que han recibido el Premio Xavier Villaurrutia; el otro, Carlos Eduardo Turón. Así que el mapa de la poesía de Aridjis es el de una modernidad que encanta y seduce.

Mientras tanto, el siguiente: Gaspar Aguilera Díaz es el poeta más notable de su generación, el que desde Michoacán trascendió la escena local y figura en la literaria del país entre dos siglos: los últimos años del XX y los transcurridos del veintiuno con poemarios como Pirénico que este año cumple 40 años su primera edición; otro título, después antología fundamental, es Los ritos del obseso, quizás, la obra más emblemática de su escritura, la que le ha trascendido entre los de su generación: la práctica de la poesía entre coloquial, un encanto o seducción o erotismo es por estos poemas una aspira a ser dueño de una escritura particular para la metáfora de sus versos y que arrancan un encuentro con su estilo, finalmente, son los poemas que permiten determinar su madurez literaria.

Es Luis Girarte, un autor regional, muy poco conocido en la tradición michoacana, prácticamente nada conocido en el ámbito de la poesía mexicana. Pero su regionalismo para la poesía es muy particular: su lugar de origen es arraigo, escribe bajo una tabla de salvación; es el autor por descubrir e ir a su encuentro para conocer su obra. El don de su poesía está en las fuentes clásicas, el dominio de la métrica, el rigor apasionado por la práctica del soneto. Estos modelos son abundantes en su escritura, y sus poemas apenas circulan entre nosotros. Pero bastaría encontrar un poema suyo, para deleite del lenguaje, reconocer el rigor de su escritura poética. Eso sí, por el rumbo de Jiquilpan, Sahuayo, Jacona es, entre los jóvenes lectores, una referencia y autoridad y un modelo literario. Por su condición discreta y apasionada entre los estudiantes de esta región michoacana, tiene su lugar reconocido de gran maestro. Es guía ejemplar y, como profeta, su don particular para la promoción de la lectura; ante todo, es girante, un gran conversador.

Me detengo finalmente en el autor del poema más importante que en el siglo XX se escribió en Michoacán; ese no es otro que el poeta Francisco Elizalde García, y por su poema Ángeles de la muerte es el poeta más notable de su generación. Es tan poderosa como fina su aspiración lírica en este poema que ha levantado todo tipo de reflexiones críticas afortunadas como de rigor estilístico. En rigor, por sus estrofas, por la musicalidad del verso, son el ejemplo de lo que está llamado a ser parte de la modernidad lírica, para intuir la renovación de la poesía michoacana; señalar, es el autor de un poema único y hasta inigualable. Es el poema verdaderamente grande, por ser un poema de trascendencia y equiparable a Muerte sin fin de José Gorostiza. Sucede esto por su individualidad y por la unidad, y cualquiera de las formas elegidas de la escritura por su autor se advierte como abundancia en calidad, y las combinaciones estróficas las vuelven únicas. Creo que, si existe un poema que hay que celebrar en la tradición michoacana, ese no es otro que Ángeles de la Muerte. Sin embargo, Elizalde García es también autor de otro poema leído y apreciado en espacios cívicos y educativos y también leído y celebrado por autores como Gabriela Mistral, y ese poema es justamente El poema del rebozo: su descripción no se limita a lo más aparente, sino que entraña el rigor de la métrica, logra ser leído, cantado como un himno regional de la poesía popular y, por sus estrofas, se vuelve una canción popular de encuentro y saludo con el lenguaje cotidiano. Registra la magia de la pasión, la hermosa cadencia, la musicalidad y la fuente de su inspiración hasta popular, con una entonación de pasión y respuesta que sucede a través del soneto, y ese estilo es muy personal en su autor, y recordar que de él su célebre frase: Nos hicimos de palabras con el verso, con el estilo, con su don de poeta, y conocedor de las formas clásicas, y llevar a buen puerto todas estas combinaciones poéticas y siempre en favor de la escritura literaria.

Excepcional, finalmente, para la comunidad literaria, quien ganó el Premio en 2018; me refiero a don Felipe Chávez Cervantes (de quien muy poco sabemos, tanto de su trayectoria como de su obra literaria). Por primera vez, la cláusula referente a que también se premiarán autores en lenguas indígenas recae en la obra de quien es originario de una de estas comunidades indígenas. Ya que la convocatoria, además del español, se publica en mazahua, náhuatl, otomí y purépecha. Se alcanza esa realidad artística para decir que existe la literatura en lenguas indígenas en Michoacán.

Así que una vez más, hay que recordar que el libro más trascendental de Michoacán prehispánico por el rumbo de la Relación de Michoacán que, por su contenido y registro es de trascendencia su lugar ya revisado por historiadores y estudiosos del pasado michoacano y que le han otorgado un valor inconfundible, pero hasta la fecha, registra que la única edición de carácter literario es la de don Francisco Miranda, aun cuando se hicieron buenos tirajes, ya no circula, y poco o nada se sabe de esta obra como consulta en las letras michoacanas; en el país, se ha publicado la versión literaria de Rafael Tena, también agotada, y los estudios pioneros de Le Clézio son de primera, pero circulan poco; asimismo se encuentra el texto que aborda el contenido literario de la Relación… de Herón Pérez Martínez: “El arte literario de la Relación de Michoacán”, pero poco conocido, y el que aborda su contenido desde este género; la realidad es que hace falta difundir y conocer entre los lectores jóvenes esta obra para profundizar su carácter literario.

Así que el resumen para conocer a Aridjis, Aguilera Díaz, Girarte y de Elizalde García es que su obra es una referencia para el ámbito de las letras michoacanas, alentadora su labor poética y la labor en particular de Francisco Miranda, de trascendencia para la cultura prehispánica de Michoacán; pero de Chávez Cervantes falta conocer su trabajo y trayectoria.

Es el siguiente José Luis Rodríguez Ávalos, por su larga trayectoria, un mentor afortunado que ha publicado varios michoacanos de distintas generaciones y épocas en su ya mítica colección literaria. Lo ha hecho para confirmar que es importante promover la tradición literaria. Son varias las generaciones que, bajo su proyecto editorial, han alcanzado el encuentro con su primera publicación. Pero por los autores que ha dado a conocer, su colección de poesía ya es mítica, también fundacional, y aún no se ha escrito esta historia documental de ese proyecto editorial. En el campo de la literatura, si se trata de encontrar a José Luis Rodríguez Ávalos, escasea información de su propia obra; prácticamente no está accesible, hay que buscarla, en particular sus poemas; en general, toda su creación literaria. La dramaturgia, por fortuna, existe; la bibliografía es enumerativa; hasta ahora, se encuentra consignada en el Diccionario de autores michoacanos y en el catálogo editorial del Colectivo Artístico Morelia.

La mirada alrededor de lo que acumula por medio siglo de actividad, el encuentro con sus grandes líneas históricas, lo han llevado a la promoción cultural, la difusión de las nuevas voces de la poesía michoacana y a ser autor él mismo de una obra literaria dispersa, pero que raya en el anónimo estilo y resume que practica múltiples géneros literarios. Ante lo inevitable, hay que buscar rehacer parte de su bibliografía. Después de todo, es un autor que compacta su presencia diaria por la ciudad de Morelia, su condición de hacedor de programas radiofónicos, como Ex Libris, que lo lleva al encuentro de una pasión: la promoción de la lectura. Es suya esta credencial que desarrolla y matiza por su personalidad que dice: «Hay que leer muchísimo, escribir poco», parafraseando a Gabriel Zaid; el resumen lo ha marcado por su célebre columna: Espacio para un libro que está por llegar a las mil entregas. Y si partimos de su multifacética enmienda por su pasión literaria, Rodríguez Ávalos es poeta, narrador y dramaturgo; director de teatro, promotor cultural y editor; músico, asimismo, guionista y productor de radio y televisión; algo inimaginable, su permanente cercanía con la ciudad donde radica, pues hay que recordar que nació en Guadalajara el 16 de agosto de 1947. Por fortuna, la vida cultural radica desde siempre en Morelia.

Llegó a Morelia en 1962 a estudiar en la Escuela Popular de Bellas Artes de la Universidad Michoacana. Y la fecha clave de su trayectoria de promotor cultural registra que por el año de 1974 fundó El Colectivo Artístico Morelia, la otra pasión determinante de su vida como reacio impulsor de la promoción de la lectura, y consolida su quehacer a través del programa radiofónico Ex Libris que desde 1978 coordina.

Parte de esto se encuentra en el Diccionario de Autores Michoacanos que ha coordinado José Mendoza Lara, y donde señala con tino: “Su destino como artista y su vocación como promotor cultural se fusionan y cobran integridad en la ciudad de Morelia”. Así, su paso por el Conservatorio de las Rosas, donde estudia piano, y su ingreso a la Escuela Popular de Bellas Artes “lo llevan a concebirse como artista y se afana en prepararse”. Después de todo: “Echa a andar un proyecto que le ha apasionado toda su vida: hacer de la lectura el modus operandi de la acción artística y social de la colectividad. Se entiende aquí la lectura no como la acción de comprender lo que contienen los libros, que es una limitación favorecida generalmente, sino la acción de penetrar en la realidad, desmenuzarla, comprenderla, apropiarse de ella y transformarla de acuerdo a las necesidades de cada quien y de la sociedad misma”. Pero, tomando en cuenta que por su larga pasión de literato, José Luis Rodríguez registra su tronco común por la promoción de la lectura, pues para él “leer significa comprender”, se convierte en leitmotiv de todo el accionar del Colectivo Artístico Morelia y los programas de radio; las ediciones, conferencias y charlas, congresos, espectáculos y talleres dan validez a una búsqueda de lectura de la realidad, compatible con nuestra contemporaneidad”. El objetivo –en su caso–, más bien fundamental, es lograr la concientización cultural en su expresión más amplia.

IV

Es trascendental lanzar la pregunta a la luz de la entrega del Premio Estatal de las Artes Eréndira 2025 a la poeta Margarita Vázquez Díaz: ¿cuál es el lugar que ocupa y reconocer esa trayectoria ejemplar y no aislada de su trabajo en el rubro de la poesía? Aquí abordo su poesía e invito a conocer una síntesis de su biografía literaria y se hace extensiva por su obra por un título como ¡Lotería, cuarto creciente! y su Obra poética, que en conjunto suman cuatro décadas dedicadas a escribir poemas.

Es Margarita Vázquez Díaz, poeta michoacana, que nació en la Ciudad de México y que vive hoy día en Morelia, Michoacán. Aquí es donde despliega su actividad de poeta, promotora cultural y tallerista. Ha abrazado con pasión la escritura de poesía y ha sumado la herencia literaria en un largo y apasionado recorrido que ha rendido frutos. Parte de esto se debe a las amistades entrañables que ha cultivado a lo largo de su vida: tres o cuatro autores que la han marcado y dejan sentir coordenadas en su escritura; un diálogo fluido con la también poeta Frida Lara Klahr; cercanía literaria por el fuego del verso y definiciones de vocación con el poeta Tomás Rico Cano; y muy particular la actividad cómplice que vivió con Gaspar Aguilera Díaz.

Después, todo fue profundizar entre escribir y dar a conocer su obra. En ese orden, recordar con rigor poético un título que no ocupa presentación: ¡Lotería, cuarto creciente!, que en realidad es un poema extenso. Apasionantes viñetas que nos permiten profundizar en la esencia de una autobiografía lírica de su infancia. Pero se trata solo de un ejemplo dentro de un vasto recorrido a través de una escritura que, mediante el verso o la prosa poética, va madurando una búsqueda, hasta ganarle un lugar dentro y fuera de su propia generación. Ante la condena a lo inédito, que en Michoacán, como en el resto del país, suele acosar como un estigma a quienes cultivan profesionalmente el ejercicio de la poesía, hay que revelar su lugar entre los de su propia generación. Por ellos hay que llegar a conclusiones definitorias y marcar ese antes o después que registra su nombre en la poesía del Michoacán entre siglos: desde la segunda mitad del XX y la suma de los años transcurridos del presente siglo XXI.

En 2009, durante la presentación de Alicia en el Exilio

A continuación, con una breve, pero completa Semblanza sobre su trayectoria, que organiza Sergio J. Monreal, se puede saber de ella lo siguiente: ¿Quién es Margarita Vázquez Díaz? Ésa. Esa mujer. Esa poeta. Esa escritora. Esa antologadora. Esa promotora cultural. Esa coordinadora de talleres literarios. Esa activista de la formación artística dirigida al sector infantil. Esa investigadora de la cultura popular en general y de la contracultura juvenil urbana en particular. Esa orgullosa madre de tres hijas y un hijo. Esa orgullosa abuela de dos nietas y dos nietos. Esa que nace en la Ciudad de México en el año 1954, y treinta años después se traslada a Morelia para iniciar su dilatado y fecundo camino como mujer de letras.

Esa que arranca su formación literaria en el taller “La Cúpula”, coordinado por el maestro Tomás Rico Cano, participando durante los siguientes años en varios otros, entre los cuales destacan aquellos impartidos por Daniel González Dueñas, María Luisa Puga, Oscar Oli-va, Frida Lara Klahr y Efraín Bartolomé.

Esa que durante tres décadas se desempeñó como investigadora en la delegación Michoacán de la Dirección Nacional de Culturas Populares, y hasta la actualidad continúa coordinando el taller de creación literaria de la Casa de la Cultura de Morelia.

Esa que ha publicado los siguientes poemarios individuales: Asómate a mi ventana (Colectivo Artístico Morelia, 1990), La dimensión de los cuerpos (Jitanjáfora, 1992), Entrega para hombres de sal (Ed. de autor, 2004), La imagen en el agua (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2005) y De cara al caracol (Jitanjáfora, 2010); volúmenes a los que hay que añadir la autobiografía Margarita (Instituto Michoacano de Cultura, 2004), así como los libros de investigación Grafiteros de Morelia y Nuevas identidades en la ciudad de Morelia: las jóvenes en la contracultura (Unidad Regional Michoacán de Culturas Populares, 2003 y 2006).

Esa que además ha sido incluida en las antologías Continuación del canto (Instituto Michoacano de Cultura, 1990), Los nombres y las letras (Jitanjáfora, 2007), Olvidados y excéntricos (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2008), La generación del desencanto (Universidad Michoa-cana, 2009), La República en la voz de sus poetas (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2012), Breve antología de poesía erótica latinoamericana (Universidad Autónoma de Nuevo León, 2014) y El brillo de la hierba húmeda (Ediciones Moneda, Chile, 2020).

Esa que ha sido coordinadora, antologadora o responsable en la hoja poética Uandáricha (1987-1988), la revista de creación literaria infantil Arbozontle (1989-2007), la sección infantil Vámonos volando del periódico “Buen Día” (1994), el cartel de poesía Palabreando (1995-1996), la revista y las plaquettes del taller de creación literaria De cara al caracol (2011-2012), el libro de creación literaria penitenciaria Alicia en el exilio (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2008) y la versión Michoacán de la antología El brillo de la hierba húmeda (Secretaría de Cultura de Michoacán, 2011, 2ª ed 2015).

Esa que, entre otros, ha publicado en los siguientes periódicos, revistas, suplementos y sitios web: El sol de Morelia, Buen Día, Cambio de Michoacán, El cocodrilo poeta, Fragmentario, Jitanjáfora, Piel de tierra, Diturna, Aquí, Zona franca y Revolución 3.0. Esa que ha participado en decenas de festivales, ferias y encuentros literarios, artísticos, culturales y educativos, como el XV Festival de Poesía de La Habana Cuba, la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería, el VII Encuentro de Poetas del Mundo Latino, el encuentro Mujeres Poetas en el País de las Nubes en Huajuapan de León Oaxaca, el Tercer Encuentro Iberoamericano de Creación Literaria, el 2º Encuentro Nacional de Mujeres Poetas en el Valle de Tangamanga y el Encuentro Nacional Cervantes de Poesía.

Es a quien, a través de la editorial Jitanjáfora y el Seminario Permanente de Escritores Michoacanos, se le consagró en 2009 su sesión 23 y su correspondiente epítome. Es la poeta que se homenajeó dentro del marco del Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes, Morelia 2023, y Centzontli, con motivo de sus 70 años; proyectó la edición de su obra poética que lleva por título De cara al caracol. Poemas 1985-2024, para mostrar el nivel de su percepción poética a un nivel de autora clásica en la tradición lírica de estos tiempos, y cada vez se lanza la pregunta: ¿quién es Margarita Vázquez? Hay que confirmar que es una poeta de larga trayectoria en la poesía de estos tiempos. Es quien ha sabido conjugar, por los títulos individuales dados a conocer de su poesía como por su obra poética; ahora recibe el Premio Estatal de las Artes “Eréndira” 2025, en el área de literatura, y confirma los valores de originalidad que encierran sus poemas y que la han convertido en una de las voces imprescindibles de la literatura michoacana.

V

Sí, es trascendental lanzar la pregunta ante el reconocimiento con el Premio Estatal de las Artes Eréndira 2025 a Margarita Vázquez Díaz (Ciudad de México, 1954) en el rubro de literatura, ¿cuál el lugar que ocupa y reconocer esa trayectoria ejemplar y no aislada de su trabajo en el rubro de la poesía? No transcribo la ficha de su biografía sino que hay que explorar por las páginas de su Obra poética y terminar por reconocer los títulos que la integran y su itinerario en una trayectoria que suma cuatro décadas.

Había leído poemas correspondientes a tres títulos publicados, así como poemas dispersos dados a conocer a través de revistas y suplementos. Una travesía lírica de cuatro décadas a la que he seguido durante el último cuarto de siglo. Es posible reconocer una presencia granada y discreta. Toda su poesía es un goce que permite celebrarla. Desde que se publicara la antología personal De cara al caracol (jitanjáfora, 2010), hasta la fecha, había venido acumulando material inédito suficiente para más de media docena de poemarios y está consolidada ahora su visión poética con la reunión de todos sus poemas con ese mismo título De cara al caracol. Poesía reunida 1985-2024 (Centzontli / Cuarta República, 2024) que por primera vez reúne, compila y define para su edición Sergio J. Monreal y Rafael Calderón.

De su obra publicada, La imagen en el agua (2005) es sin duda el poemario con que alcanzó una presencia inmediata: el título que termina por ubicar su nombre de cuerpo entero en la tradición de la poesía de Michoacán. Pronto se convirtió en referencia para quienes se interesaban en conocer su obra, principal puerta de entrada para el encuentro con sus lectores. Le ha permitido estar presente en lecturas de poesía y ser incluida en antologías donde se le revisa como parte de su promoción generacional.

Otro volumen importante, imposible de encontrar hoy día, es Entrega para hombres de sal (edición de autor con un tiraje de muy pocos ejemplares). Uno de esos títulos que se quedan en la memoria, alimentando la curiosidad para ir al encuentro directo con la voz de la poeta, para indagar el movimiento profundo que la imagen allí plasmada está proponiendo. Entrega para hombres de sal: una singular voz lírica femenina madurándose al ir al encuentro del hombre, la ciudad, el cúmulo de recuerdos; el ser amado dibujándose cuerpo y tejiéndose suma de palabras a través de caricias que son escritura, a través de una escritura que es caricia. El erotismo como primera seña fundamental de identidad; la sensualidad amorosa como huella que sobrevive y permite sobrevivir al olvido; el poema ya desde ahí como ejercicio de una exploración siempre deslumbrante.

Además del erotismo, otra prenda recurrente en la poesía de Margarita Vázquez Díaz ha sido desde el principio la ciudad. Pero no la ciudad abstracta y metafórica, sino una ciudad propia, que se construye y desdobla sobre todo en dos: la Ciudad de México donde naciera y habitara durante sus primeras tres décadas de vida; la ciudad de Morelia, que durante cuarenta años ha elegido como suya.

Recuerdo a Margarita allá por el año 2002, leyendo poemas en la Casa de la Cultura de Morelia, junto a Dolores Castro. Distantes y distintas, y sin embargo cercanas. No fueron dos poetas compitiendo entre ellas por ver quién era mejor. No fue que Dolores Castro, nombre consolidado en la poesía mexicana, viniera con la idea de enseñar desde la pose o la fingida complicidad, esas de las cuales a veces hacen gala ciertos autores. Todo lo contrario. Recuerdo a Dolores Castro escuchando muy propia y con gran atención la lectura de poemas de Margarita. La poesía se oye y se consolida por esa capacidad de diálogo entre iguales; esa ella la que determina la valía de cada obra en proceso. La otra poeta anfitriona durante aquel encuentro fue Frida Lara Klahr. A partir de ahí evoco a Margarita y a Frida como amigas entrañables. Se conocían de tiempo atrás. El punto de partida para su diálogo y su amistad había sido la poesía, favorecido por el hecho de la coincidencia generacional, ya que tenían casi la misma edad.

Frida fue la primera lectora, apasionada, rigurosa, seria, de la poesía de Margarita. Antes, en el inicio de su camino creativo, había estado por supuesto el trabajo de carpintería, revisión y corrección, bajo la tutela de don Tomás Rico. Enseguida había aparecido también la guía de Gaspar Aguilera Díaz, con su don de influencia y de convocatoria. Acompañada por ellos redondeó Margarita su estilo y encontró una voz propia.

Ese diálogo intenso y sincero tendría otros importantes cómplices en José Mendoza Lara y Laura Solís, quienes desde ediciones Jitanjáfora publican primero, como libro inaugural de su obra, La dimensión de los cuerpos (1992), y luego encaran el ambicioso proyecto de sacar a la luz una amplia antología personal de materiales tanto ya publicados como inéditos, antecedente directo del volumen que el lector tiene hoy en sus manos. De cara al caracol (2010) organizó, consolidó, proyectó y volvió accesible para el estudioso y el curioso el conjunto de la producción poética de Margarita. Un acierto innegable.

La de Margarita es una poesía de diálogo. A través del verso libre casi por norma, con fugaces y breves escapadas hacia la prosa poética, la métrica regular y la rima, busca ir lejos, encuentra su cauce, entrecruza caminos y llega a buen puerto: su destino son los lectores. Un diálogo amplio, abarcador, dentro del cual destacan las afinidades con otras mujeres de su generación, como Frida Lara Klahr, Laura Solís, Martha Parada, Lucía Rivadeneyra, Lourdes Villanueva, La Negra Esquivel, Silvia Mercedes Hernández Mejía-Tort, etc. Su formación al amparo de Rico Cano y Aguilera Díaz, su complicidad con los miembros del grupo literario Uandáricha y el taller “La Cúpula”, sumados a su ya dilatada actividad como formadora, nos recuerdan que las generaciones van y vienen, generando referentes, enriqueciéndose, recordando, augurando, anunciando: nombrando. Es en ese encuentro y esa conversación donde toda tradición poética se encamina, reconociendo el tránsito recorrido y abriendo espacio para lo nuevo.

Siguiendo los puntos de encuentro de ese diálogo, resulta indispensable detenernos en tres antologías que incluyen poemas de Margarita, y que tienen ya ganado un lugar como parte de la tradición lírica de Michoacán. Una es Continuación del canto, publicada en 1990 por Gaspar Aguilera Díaz; otra, La generación del desencanto, publicada en 2009 por Francisco Javier Larios; revisiones necesarias donde pueden hallarse nombres que han sobrevivido al olvido, autores en su momento novísimos o no, cuya nómina ameritaría quizá una revisión rigurosa, para ubicar quiénes se perdieron, quiénes dieron el salto, quiénes permanecieron, quiénes en fin lograron consolidar una identidad poética perdurable. La antología restante merece mención especial; se trata de Los nombres y las letras, publicada en 2007 por José Antonio Alvarado y Leonarda Rivera, donde el nombre de Margarita Vázquez Díaz se suma a los de Homero Aridjis, Ramón Martínez Ocaranza, Lucía Rivadeneira, Carlos Eduardo Turón, Leticia Herrera y Jorge Bustamante García, en recopilación que refrenda y renueva el tránsito vital entre generaciones como vía para ampliar nuestra tradición.

En 2025, durante la presentación de De cara al caracol y ¡Lotería, cuarto creciente! | Fotografía: Secretaría de Cultura

Tal vez la primera panorámica global para organizar y sistematizar una aproximación crítica a la travesía poética de Margarita Vázquez Díaz, sea la registrada en el Diccionario de Autores Michoacanos, publicado por ediciones Jitanjáfora en 2011 con la intención de registrar en forma cronológica a los protagonistas de la tradición literaria de Michoacán desde el pasado hasta el presente. La entrada correspondiente a Margarita, además de una semblanza incluye una breve muestra poética.

Por lo que hace a la presente edición, hay que decir que su propósito central es poner a disposición del público lector el conjunto de la obra poética de Margarita Vázquez Díaz desde una perspectiva o más integral posible. Una invitación para reconocer en sus versos la fuerza, la seducción, el ejercicio de la pasión y las batallas que encierra cada título publicado.

Dar seguimiento al devenir, las transiciones y la evolución de la poeta y de su obra. Identificar la manera alegre y apasionada con que, echando mano de lo coloquial, es capaz de desprender del día a día imágenes a la vez cotidianas y duraderas. Cada poema es una estancia indispensable en la construcción de su voz. Cada título, como si se tratara de los capítulos de una larga autobiografía, rinde testimonio del manantial que otorga fuente viva a sus metáforas: Eva despierta en una cama cuando está a punto de culminar el siglo XX, Asómate a mi ventana, Mantos de luz, La dimensión de los cuerpos, Carasol atrapasueños, La persistente lluvia. Rica unidad de giros, elegancia de imágenes, recurrencia de temas. Cauce propio de aguas a las que se deja correr para que templen por sí mismas el lenguaje que las expresará. Caricia que deja sentir la fuerza de los sueños, acumulando historias y vivencias. Senda de pasión coloquial, que al decir disfruta el encuentro con lo que dice y la manera en la que nombra. Como sucede por ejemplo en ¡Lotería, cuarto creciente!, revelación autobiográfica surgida directamente de una memoria individual de infancia que se convierte en intenso, apasionado, emotivo ejercicio de memoria colectiva mediante el que cualquiera puede reconocerse, confrontarse, recobrarse.

Es De cara al caracol, poesía reunida 1985 -2024 la invitación para conocer esta obra de cuerpo entero. Un cuerpo con historia, pero historia viva que sigue renovándose infinito presente. El presente de una vida entera dedicada a la escritura de poemas.

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