“El primer caso que se le encarga en su nuevo puesto es investigar la desaparición de Vivianne Godin, una mujer embarazada de 25 años…”
Gerardo Pérez Escutia
Zona Oscura
Dentro del vasto universo de la novela negra, entre la multitud de subgéneros, estilos y modas que contiene, hay una escritora a la que recurro cuando necesito un poco de tranquilidad, de paz, de coherencia y estructura; esa escritora es Louise Penny (Toronto, 1958), de quien ya hemos reseñado algunos de sus libros contenidos en la serie Three Pines, donde su célebre personaje, el inspector Armand Gamache es el protagonista principal.
Louise Penny tiene esa ya rara virtud entre los escritores de novela negra que le permite no perderse en lo sórdido; no busca impactar al lector con detalles sangrientos o grotescos; tampoco busca tenerlo al borde del asiento con vuelcos narrativos ni trampas argumentales que, en algunas ocasiones, ocultan carencias de oficio literario o son simplemente recursos comerciales para vender más ejemplares.
Louise Penny gusta de crear obras que van creciendo en interés y complejidad conforme avanza la trama; sus personajes son gente común y corriente del entorno en el que ella vive -la provincia de Québec, en Canadá-, y, para quienes hemos seguido su obra, son personajes ya conocidos que en cada libro reencontramos como a viejos amigos de quienes ya conocemos sus gustos, sus virtudes, defectos y también sus manías. Por ello, la lectura de un nuevo libro de esta autora se siente como la visita a la casa de un viejo amigo, al que se ve de cuando en cuando, con quien ya sabe uno que tendrá una cálida y larga charla a un lado de la chimenea con una copa de vino en la mano.

Hoy hablaremos de la decimoquinta entrega de la serie protagonizada por el inspector Gamache: Un hombre mejor (Salamandra, 2025).
Después de varios meses de suspensión, el inspector Gamache regresa a la Sûretéde Québec. Su regreso llega en un momento de especial crispación por las amenazas catastróficas que se ciernen sobre la provincia de Québec debido a las tormentas torrenciales que están ocurriendo y que pronostican severas inundaciones. Además, el ambiente laboral está muy contaminado, pues nadie esperaba el regreso de Gamache quien llegó para ocupar un puesto inferior al que tenía anteriormente como jefe máximo de la Sûreté, y ahora tendrá que trabajar bajo la supervisión de Jean-Guy Beauvoir, quien también es su yerno, padre de su nieto Honoré y anterior subordinado. La pregunta que se hacen todos en la Sûreté es: ¿a qué regresó Gamache? ¿Qué plan tiene que compense la humillación de regresar degradado?
Si esto no fuera suficiente para contaminar el ambiente, en las redes hay una campaña cuyo origen nadie conoce y que está satanizando a Gamache como policía corrupto, recurriendo incluso a videos trucados con IA que lo muestran como asesino de jóvenes, con la evidente intención de socavar un prestigio construido a lo largo de los años y un liderazgo que le reconocen propios y extraños a un policía que suma en su persona esa infrecuente mezcla de capacidad técnica excepcional y sensibilidad humana, que le había permitido comandar con gran éxito a la policía de Québec hasta el tiroteo que meses atrás lo alejó de su puesto. Ahora está regresando a un puesto inferior al que tenía, algo que nadie creía que aceptaría por la humillación que representa.
Gamache percibe todo esto a su alrededor, pero lo toma con calma; él vuelve a hacer lo que mejor sabe: investigar, contrastar pruebas, indagar en la psicología humana y descubrir los resortes ocultos que detonan el crimen; solo así se siente útil, y aunque ya no es el jefe principal de la Sûreté, su liderazgo construido a través de los años aún pesa, y el equipo lo trata con respeto, no sin cierto recelo.
El primer caso que se le encarga en su nuevo puesto es investigar la desaparición de Vivianne Godin, una mujer embarazada de 25 años, en una localidad muy cercana a Three Pines-el pequeño pueblo donde vive Gamache con su esposa-. El principal sospechoso es su marido, un hombre violento y alcohólico, que no muestra preocupación alguna por la desaparición de su esposa -la denuncia la puso el padre de ella-, quien señala directamente a su yerno como responsable de la desaparición de su hija. Gamache es un policia “empatico” y casi siempre utiliza esta característica para conectar con las víctimas o con los acusados, esto le permite encontrar indicios y motivaciones ocultos a simple vista y también respetar a rajatabla los derechos y la dignidad de los involucrados. Este caso en particular le mueve mucho, pues él tiene una hija de la edad de la mujer desaparecida, que también está embarazada del segundo hijo de su ahora jefe, Beauvoir.

En medio de todo, sigue siendo atacado por la prensa y en las redes, que cuestionan su regreso a la Sûreté, complicando la investigación. Su instinto le dice que no solo se trata de una desaparición, sino de un asesinato, sospechas que están a punto de corroborarse al encontrarse el cuerpo de una mujer en la crecida de un río a punto de desbordarse por las tormentas, un cuerpo con las características de Vivianne Godin.
Estos son los elementos principales de esta historia: el regreso de Gamache a la Sûreté, su lucha por limpiar su imagen ante una opinión pública que lo condena, el caos provocado por las inundaciones y una investigación que, conforme avanza, irá tocando fibras sensibles de todos los involucrados, exhibiendo en su momento más álgido las fallas del sistema en su eterno conflicto entre justicia y legalidad.
Personajes complejos, bien dibujados, profundidad psicológica, humor y una trama muy inteligente, logran que esta novela sea considerada por la crítica como la mejor hasta el momento de la serie protagonizada por el inspector Gamache.
Una historia que nos habla de la amistad, la lealtad y el sentido de la justicia, en un entorno hostil en el que las redes sociales son fiscal, jurado, juez y verdugo, donde la figura de Gamache representa los valores en desuso de la reflexión, la duda, el respeto por el contrario y la búsqueda de la verdad; todo un remanso de tranquilidad dentro de una estupenda historia que, como buena novela negra, tiene como tema fundamental un crimen y el entorno social en el que sucede.
Ilustración portada: Emilio Monreal


