“Según las propias autoridades palestinas, la cifra de personas asesinadas desde hace tres años ronda las 70 mil…”
Francisco Viveros Dávalos
Vivero de Ideas
Se han cumplido ya tres años desde los ataques armados en la Franja de Gaza perpetrados por el grupo islámico extremista Hamas y que cobraron la vida de un millar de civiles, la mayoría ciudadanos israelíes. De igual forma, el 10 de octubre se ha constituido (aunque no oficialmente) el Día de Acción Global en Solidaridad con Palestina.
Por tanto, el presente Vivero de Ideas tiene por objeto hacer un breve recuento de la crisis humanitaria que se ha desatado desde entonces en el Oriente Próximo, así como explicar algunos conceptos que han causado confusión en redes sociales y exponer la pertinencia de abordar este tema en México y Michoacán.
Para empezar, es importante señalar que a raíz de este atentado terrorista, el Estado de Israel encabezado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, ha lanzado una ofensiva militar dentro del territorio que comprende la Franja de Gaza para supuestamente dar con el paradero de los responsables terroristas; sin embargo, a tres años de distancia, estos ataques armados ya han alcanzado a la totalidad de la población y territorio palestinos.
Según las propias autoridades palestinas, la cifra de personas asesinadas desde hace tres años ronda las 70 mil, de los cuales, se estima que alrededor de 21 mil podría ser niñas o niños. Por su parte, según la Organización de las Naciones Unidas, alrededor del 67% de la población en la Franja de Gaza sufre inseguridad alimentaria. De igual forma, se presume que unas 10 mil niñas y niños podrían presentar alguna mutilación o discapacidad a causa de la guerra.
Cabe señalar también que los ataques han alcanzado escuelas, hospitales, centros para refugiados; se presentan cortes en la energía eléctrica, la población cada vez tiene menos acceso al agua potable, y por si fuera poco, las autoridades israelíes no permiten la entrada de ayuda humanitaria (como aconteció con la Flotilla Global Sumud interceptada en aguas internacionales el año pasado), ni la salida de habitantes palestinos hacia otros países.
Han asesinado también a periodistas que cubrían esta fuente, se amenaza con retirar la ciudadanía israelí a activistas que se pronuncien en contra; y se ha intentado silenciar también los informes de Francesca Albanese, relatora especial de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados.
Esta situación, a todas luces intolerable, ha generado un fuerte rechazo a nivel internacional. Tan solo el año pasado y lo que va de este, una quincena de países ha reconocido a Palestina como Estado, y varios mandatarios en América Latina y Europa han roto relaciones diplomáticas con Israel.
A la par, muchas personas hemos exigido en redes sociales que se lo catalogue como un genocidio y que se juzgue por crímenes de lesa humanidad al premier israelí, Benjamín Netanyahu. De igual manera, le solicitamos al Gobierno de México que corte los vínculos con aquel gobierno.
Ahora bien ¿Acaso se trata de medidas que victimicen a Israel o a su primer ministro? De ninguna manera. Para responder esto, es fundamental traer a cuento dos conceptos. El primero de ellos es el antisemitismo: expresiones de odio hacia una persona que practique el judaísmo o se identifique como perteneciente a este rito. Estas prácticas, que fueron palpables en la Alemania Nazi durante la primera mitad del Siglo XX, son sin duda inaceptables, tal como pasó en una desafortunada manifestación en la Ciudad de México en septiembre pasado.
Mientras que el segundo concepto es el de antisionismo, entendido como la oposición al sionismo, que es un movimiento ideológico gestado en Israel y cuyo objetivo es el de ampliar las fronteras que actualmente posee ese país usando las armas, desplazando y/o aniquilando a la población palestina y violando el derecho internacional.
Es decir: lo que empezó como una aparente respuesta a un ataque terrorista, esconde un trasfondo más perverso: el de ganar territorio a costa de vidas de miles de inocentes. Y sobre todo, está llevando al gobierno de Netanyahu a reproducir fehacientemente el holocausto del que fueron víctima sus antepasados.
Finalmente, resta preguntarse porqué en México y en nuestro estado tendríamos que estar hablando de este tema. Por dos motivos: El primero de ellos es que ya existen varios ciudadanos israelíes instalados en estados como Chihuahua y Chiapas, precisamente queriendo acaparar territorio por medio de fenómenos de acumulación por desposesión.
Pero el segundo es quizá el más alarmante, pues si alguien creía que el armamento utilizado por los cárteles de narcotraficantes en México eran artesanías oaxaqueñas, la Secretaría de la Defensa Nacional lamenta informar que no, muchas de éstas provienen de Israel. O sea, una nación tan aparentemente lejana posee una responsabilidad indirecta en la grave crisis de violencia que azota a nuestro país hace casi dos décadas. De ahí la importancia de colocar urgentemente este tema en la conversación pública.
Sirva pues este Vivero de Ideas como una muestra de solidaridad casi microscópica, pero sincera, para con el pueblo palestino; y tal como reza la consigna: “¡Desde el río hasta el mar, Palestina vencerá!”
Ilustración portada: Reco


