Regla de Tres

Resultado final

“Años de escritura y su experiencia como detective privado le permiten encontrar el tono exacto para cada personaje y cada historia”

Hace muchos años, el gran Julio Cortázar escribió en Rayuela un pasaje en el que un personaje de su afamada novela habla sobre lo que él llamaba “lector-hembra”, en contraposición al “lector-macho”. Años después, por razones muy entendibles, Julio se arrepintió de haber usado estos términos y propuso sustituirlos por “lector pasivo” vs “lector activo”. La idea básica era que, para él, el lector pasivo es aquel que compra una novela, se deja llevar por la narración, espera que el autor le entregue una historia, la interprete y finalmente se la resuelva. Es, en palabras de Cortázar, alguien que espera ser servido por el libro. El lector activo , en cambio, es cómplice del escritor: no se limita a recibir la obra, discute con ella, la completa, hace conexiones, cuestiona al autor y participa en la construcción de su significado. Quienes hayan leído Rayuela o la obra de Julio en general, saben a qué se refería con esto.

Valga este preámbulo para abordar la obra que vamos a recomendar el día de hoy en esta Zona Oscura: Resultado final (Edit. HarperCollins, 2026), de Don Winslow.

Antes de leer este libro, había leído algunas críticas elogiosas que despertaron mi interés. Al comenzar su lectura, recordé el pasaje de Cortázar que acabo de mencionar, pues el libro me invitaba a sumergirme y disfrutar tranquilamente de sus historias -seis cuentos largos o novelas cortas-, dejarme cautivar por el acabado oficio de este prestigiado autor de thriller y novela negra, y apreciarlo como lo que es: una acabada joya del género. Sin embargo, conforme avancé en sus paginas, la lectura removió sentimientos, me hizo establecer conexiones con muchas otras historias, con películas antiguas, con paisajes urbanos, unos conocidos y otros imaginados. Me llevó a cuestionarme mi capacidad de conmoverme e involucrarme en ciertas historias, a querer crear tramas alternativas a las planteadas por el autor, a intentar rescatar a los protagonistas del destino que iban perfilando sus personajes; en fin, a construir otras historias de las que desarrolló el autor en esta obra. Tanto me movió como lector la capacidad narrativa de Winslow, que su lectura me dejó exhausto. Este libro constituye lo que podríamos llamar un tour de force literario y, de antemano, creo que -volviendo a Julio Cortázar-, es una obra que puede leerse de las dos maneras que él plantea, pero que a los lectores con cierto bagaje en el género negro y en el thriller los empujará, como a mí, sin duda, a involucrarse activamente en sus historias.


Las historias que componen la obra son: 

Resultado final: John Highland es un veterano ladrón que acaba de ser condenado nuevamente a prisión. Por su edad, sabe que lo más probable es que muera entre rejas, pues pasará como mínimo veinte años encerrado. Ronda los sesenta años y conoce demasiado bien la vida en la cárcel , de modo que sus posibilidades de salir con vida son prácticamente nulas. Está en libertad bajo fianza hasta la audiencia de la sentencia, dentro de un mes; sabe que saldrá del juzgado con los grilletes puestos directamente a la penitenciaria. Pero hay cosas que tiene que resolver antes de entrar a prisión… Solo tiene un mes para hacerlo.

La lista del domingo: Rhode Island, 1970. En la licorera de Tillman, se puede comprar licor de lunes a sábado, pero el domingo hay ley seca, salvo para los privilegiados que están anotados en “la lista del domingo”. Nick Mackena, que acaba de cumplir dieciocho años, se encarga de surtir esa lista a domicilio, bajo códigos de confidencialidad muy estrictos. Con las propinas que recibe espera pagar su inscripción a la universidad y escapar de la caótica vida que le ofrecen sus padres, unos hippies tardíos que han convertido su casa en una comuna psicodélica, caótica y promiscua. 

El ala norte: Chrissy Pritchett vive solo con su madre, Janine. Lleva una vida mínima: aprobó las asignaturas de la escuela con la mínima calificación necesaria y con el mínimo esfuerzo, y su mayor pasatiempo consiste en emborracharse los sábados, recorrer en su automóvil los dos km que separan el seaside de su casa, dormir la mona y repetir la rutina semana tras semana . Una noche, al regresar en su Chevy Nova, hasta las cejas de alcohol, choca contra el automóvil de Sarah Gaines, quien muere a consecuencia del accidente. Sarah pertenece a una de las familias consideradas “pilares de la comunidad” y es muy querida en el pueblo. El mundo se derrumba para Chrissy; su primo Doug -el policía que llegó primero al lugar del accidente-, decide ayudarlo y, con ello, cambiará el destino no solo de Chrissy, sino de buena parte de la comunidad.

Como te lo cuento: Historia absolutamente hilarante construida a partir del diálogo entre mafiosos que recuerdan sus fechorías, a los miembros de sus bandas y a sus víctimas. En unas cuantas páginas, desfilan todos los estereotipos y clichés del cine y las novelas de gángsteres, con un humor negrísimo que arranca carcajadas nerviosas a cada página. 

El descanso para comer: Un grupo de surfistas del sur de California que, cuando no está sobre las olas, realiza pequeños trabajos de seguridad y de investigación recibe el encargo de proteger a Brittany McVeigh, la mayor y más problemática estrella de cine del momento. Con una larga historia de alcoholismo y abuso de drogas, es una bomba de tiempo en cualquier set de filmación, pero también es garantía de un éxito de taquilla. La compañía aseguradora de la producción contrata a Dave, a Boone y a “Marea Alta” para custodiarla las veinticuatro horas del día durante el tiempo que dure la filmación, mantenerla sobria y asegurarse de que cumpla con sus horarios de trabajo, con el añadido de que Britt ha recibido amenazas de un acosador. Una historia que mezcla el surf, el sol del sur de California, Hollywood y mucha intriga, todo al ritmo del reggae y de los Beach Boys.

Colisión: A Brad McAlister la vida le sonríe. En este momento, su mayor preocupación es decidir qué corbata se pondrá para asistir a la cena con los altos ejecutivos de la cadena internacional de hoteles para la que trabaja. Es director de un hotel de la cadena en el sur de California; es joven, de buena estampa, tiene una hermosa esposa y a Wyatt, su hijo de cinco años, a quien adora y con quien procura pasar el mayor tiempo de calidad posible . Sabe que la invitación a la cena obedece a que , con base en sus resultados, es inminente un ascenso a un puesto de mayor responsabilidad dentro de la corporación. Lo que Brad ignora es que, en efecto su vida cambiará esa noche, pero no en los términos que se imagina.

Colisión es una novela corta que aglutina varios de los temas presentes en el resto de las narraciones del libro: la fragilidad e imprevisibilidad de la vida, la brutalidad y frialdad del mundo carcelario, la constatación de que no tenemos una sola vida sino varias, y la extraordinaria capacidad de resiliencia del ser humano cuando es llevado al límite.

Don Winslow ha logrado en este libro hacer una verdadera obra maestra del noir y del thriller. Años de escritura y su experiencia como detective privado le permiten encontrar el tono exacto para cada personaje y cada historia. No se adapta a escenarios: los crea. Escribe con una prosa brillante y poderosa -a veces brutal y gráfica; otras, sagaz y cómica-, sin que, como lectores, perdamos el hilo de la acción, logrando que nos olvidemos de él como autor para vivir en carne propia el drama de sus personajes.

Imprescindible novela para cualquier amante del noir, el thriller y, en fin, de la buena literatura.



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