Regla de Tres

Dinastía criminal


Se cumplen 23 años de la captura de Armando Valencia, líder del Cártel del Milenio, hoy su hijo Juan Carlos Valencia, lidera el CJNG

Armando Valencia Cornelio, “Juanito” o “Maradona”, líder del Cártel del Milenio, fue uno de los hombres que colocaron a Michoacán en el mapa del narcotráfico internacional. Veintitrés años después de su captura, el apellido Valencia vuelve a ocupar un lugar central en la estructura criminal del país: su hijo, Juan Carlos Valencia González, “El Pelón” o “El 03”, es señalado por el gobierno de Estados Unidos, como el nuevo líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras la muerte de su padrastro, Nemesio Oseguera, “El Mencho”.

El 15 de agosto de 2023, Armando Valencia fue detenido en Tlajomuco, Jalisco, junto con su principal operador y sicario Eloy Treviño García y seis cómplices más. La entonces Procuraduría General de la República (PGR) dio entonces por desmantelado ese grupo criminal. El tiempo evidenció que sus estructuras no solo prevalecieron, sino que mutaron y consolidaron su poderío.

A finales de 1999, la PGR anunció la llamada Operación Milenio, un amplio despliegue contra una red internacional de narcotráfico a la que se atribuía la introducción de hasta 30 toneladas mensuales de droga a Estados Unidos, con un valor estimado de cinco mil millones de dólares. La investigación puso al descubierto al llamado Cártel del Milenio, encabezado por Armando Valencia Cornelio, un hombre que pasó de ser migrante indocumentado a convertirse en uno de los principales traficantes de cocaína, heroína y marihuana de México.

Nacido el 28 de noviembre de 1959 en Uruapan, Valencia Cornelio emigró durante los años ochenta a California y se estableció en la ciudad de Redwood, donde comenzó a involucrarse en el narcotráfico. De acuerdo con los antecedentes recopilados por la PGR, sus actividades criminales se remontaban a 1985, cuando inicialmente operaba como uno más bajo las órdenes de Miguel Ángel Félix Gallardo. Tras la captura de éste, estableció vínculos con los Carrillo Fuentes y posteriormente con los Arellano Félix. Su primer antecedente penal registrado ocurrió en febrero de 1990, cuando un juez de Zamora ordenó su captura por posesión de cocaína, aunque un año después obtuvo un amparo que le permitió quedar en libertad.

Con el paso de los años, Valencia dejó de ser un operador subordinado y construyó su propia estructura. Mientras aparentemente prosperaba como ganadero y empresario dedicado a la comercialización y empaque de productos perecederos, las autoridades consignaban que utilizaba esa infraestructura para desarrollar sus actividades de narcotráfico.

Para finales de los noventa, ya había consolidado una ruta para introducir drogas a Estados Unidos a través de Tamaulipas, por lo que en septiembre de 1999, una Corte Federal de Florida ordenó su aprehensión por narcotráfico, aunque inicialmente hubo una confusión de identidad con su primo Luis Valencia. Posteriormente, un juzgado federal mexicano ordenó su detención provisional con fines de extradición y, en 2000, se libró una nueva orden de captura por delitos contra la salud, delincuencia organizada y lavado de dinero.

La Operación Milenio, emprendida en 1999 por México, Estados Unidos y Colombia, alcanzó a 43 integrantes de la organización. Entre los principales implicados estuvieron los colombianos Fabio Ochoa y Alejandro Bernal, “El Juvenal”, vinculados al Cártel de Medellín y posteriormente extraditados a Estados Unidos. Bernal declaró durante su proceso que había enviado ocho toneladas de cocaína a los Valencia, droga que posteriormente era trasladada hacia territorio estadounidense.

Mientras las autoridades intensificaban la persecución contra los integrantes del Cártel del Milenio, las investigaciones sobre compraventa de propiedades en Michoacán y Jalisco permitieron ubicar uno de los principales escondites de la familia: el rancho Las Majadas, un predio de más de 230 hectáreas situado en Mixtlán, Jalisco.

La dimensión económica de la organización quedó reflejada en el rastreo de sus bienes: a partir de noviembre de 1999 las autoridades localizaron más de 137 propiedades vinculadas con Armando, Luis y Mario Valencia Cornelio en Uruapan y otros municipios. Entre ellas se encontraban dos de los ranchos más importantes de la región aguacatera, La Guadalupe y La Tregua, además de fincas, terrenos, negocios y un hotel en Uruapan. La mayoría fue asegurada por la entonces Dirección de Bienes Asegurados de la PGR y posteriormente quedó bajo administración de organismos como el Servicio de Administración de Bienes Asegurados. El valor de los bienes incautados superaba en ese entonces los 40 millones de pesos.

En Uruapan, el patrimonio atribuido a Valencia incluía el rancho La Basilia, el exejido San Francisco, el rancho La Guadalupe, un local ubicado en el Portal Ocampo y más de 30 hectáreas de monte en el predio denominado Desmonte del Aire, en Nuevo Parangaricutiro. También se documentaron propiedades compartidas con su hermano y una treintena de inmuebles registrados a nombre de su hijo, entre ellos el predio La Mesa del Pollo, de 48 hectáreas. La red patrimonial se extendía por Peribán, San Juan Nuevo, Uruapan, Los Reyes, Tancítaro, Zamora y Aguililla, además de una vivienda localizada en Morelia. La situación legal de todos esos bienes tras ser asegurados, nunca fue transparentada.

Armando Valencia Cornelio y los detenidos el 15 de agosto de 2003 | Imagen. Grupo Reforma

Previo a la detención de Armando Valencia, a él y su familia se le relacionó con más de 30 ejecuciones ocurridas desde 1992 en Michoacán y Jalisco, mientras informes judiciales atribuían al menos 11 asesinatos directamente a Armando. Los enfrentamientos y ataques representaban, según las investigaciones, golpes contra la propia estructura del cártel, que también tenía entre sus principales figuras a Luis Valencia Valencia.

Uno de los episodios ocurrió el 12 de abril de 2001, cuando la camioneta conducida por Jorge Luis Valencia González fue emboscada en una zona comercial de Morelia, dejando un muerto y cinco heridos. Casi un año después, cuatro personas fueron asesinadas en circunstancias similares y entre ellas se encontraba Valencia González, quien había sobrevivido al primer atentado.

El episodio más brutal ocurrió el 21 de abril de 2003, cuando seis personas de apellido Valencia fueron asesinadas en el municipio de Los Reyes. Las víctimas regresaban de una pelea de gallos cuando fueron interceptadas sobre la carretera Uruapan-Peribán por hombres que se identificaron como agentes federales. Los ocupantes fueron obligados a colocarse boca abajo y posteriormente abandonados a un costado de la carretera, todos con el tiro de gracia. Entre las víctimas se encontraban Roberto Valencia Magaña, quien recibió tres disparos en el cráneo; Efraín Barragán Valencia y su hermano Francisco; Ignacio Valencia Abarca, y Leonardo y Rubén Valencia Mendoza.

En ese contexto, las autoridades reconocían que la captura de Armando Valencia no necesariamente significaría el fin de la violencia, pues buena parte de los asesinatos correspondía a disputas entre integrantes de niveles inferiores y medios de las organizaciones criminales.

La persecución contra Valencia Cornelio concluyó el 15 de agosto de 2003. Ese día llegó a comer al restaurante El Tajo, en Tlajomulco de Zúñiga, sin saber que sería su último día como hombre libre. Desde horas antes, Inteligencia Militar había recibido información sobre una reunión de integrantes de la organización en la zona metropolitana de Guadalajara. Los militares siguieron a los acompañantes de Valencia y, aunque inicialmente decidieron no intervenir en un establecimiento debido a la gran cantidad de personas, posteriormente localizaron al capo y a su grupo en el restaurante.

Entre los asistentes estaban Arturo Peña Muñoz, “El Flaco Peña”, Alberto Caballero Valencia, Leonardo Pérez Nieto, Miguel Ángel González Ruelas, Javier Martínez Pérez y Germán José Ofer Rosales.

La captura ocurrió aproximadamente una hora después de que Valencia había llegado al establecimiento. La detención se realizó sin intercambio de disparos y sin resistencia; de acuerdo con los reportes oficiales de la época, ni siquiera Valencia ni su jefe de sicarios Eloy Treviño portaban armas en ese momento.

Tras la captura de Valencia, el grupo comenzó a perder cohesión. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos reportó en 2015 que el CJNG surgió de remanentes de aquella organización y de las estructuras que sobrevivieron a la caída de su antiguo jefe.

Armando Valencia permaneció preso en México y posteriormente fue enviado a Estados Unidos. Tras 17 años de su captura, en 2020 obtuvo su liberación, después de una reducción de sentencia atribuida a su buen comportamiento y a razones de salud, pues padecía cáncer linfático. Salió del Centro Médico Federal de Lexington, Kentucky, sin que se informara oficialmente sobre su paradero.

El apellido Valencia persiste íntimamente a la operación delincuencial en México. Rosalinda González Valencia, esposa y prima de Armando, tuvo con él un hijo, Juan Carlos Valencia González. Cuando éste último tenía dos años, su madre contrajo nuevas nupcias, ahora con Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder del CJNG.

En febrero de 2026 “El Mencho”, murió tras un operativo de las fuerzas federales de seguridad, las autoridades reportaron que falleció a causa de heridas de bala mientras era trasladado de emergencia hacia la Ciudad de México. Su deceso abrió una etapa en la sucesión del CJNG y volvió a colocar en el centro de la historia el apellido Valencia.

El gobierno de Estados Unidos y agencias de inteligencia identifican a Juan Carlos Valencia González, hijo de Armando, como el nuevo líder del CJNG. La estructura criminal del Cartel del Milenio, no desapareció con la captura de su fundador como en su momento aseguró el Gobierno de la República, sino que sus integrantes, vínculos familiares, recursos y remanentes terminaron mutando a una organización que se consolidó en una de las principales fuerzas del narcotráfico en México.

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