Regla de Tres

Sobre José Luis Silva, omisión


A tres semanas de su desaparición, sigue la exigencia para localizar al defensor del territorio en Agua Fría, mientras el gobierno estatal guarda silencio

Se han cumplido ya tres semanas de la desaparición de José Luis Silva Andrade, defensor del territorio en la comunidad de Agua Fría, municipio de Hidalgo. Pese a la exigencia de su familia, comuneros y organizaciones sociales para su localización, no existen avances, mientras que, el gobierno de Alfredo Ramírez Bedolla no sólo se ha desentendido del asunto, sino también lo ha invisibilizado con su silencio.

José Luis, comparte la defensa ambiental y del territorio junto con su hermano Rolando, quien desde la década de 1980, ha sido uno de los principales líderes comunitarios del lugar ubicado en la región de Los Azufres, y objeto de amenazas por los grupos de la delincuencia que operan en el lugar.

La mañana del 15 de julio José Luis salió de su casa tras escuchar motosierras cerca de su comunidad, dijo que regresaría a almorzar, pero nunca volvió. La organización Front Line Defenders en el reporte que emitió dando a conocer la situación, refirió que al día siguiente, un presunto integrante del crimen organizado informó a su familia que estaba retenido y les exigió acudir a negociar con un jefe. Las amenazas escalaron: debían presenciar la firma de documentos para despojarlo de sus tierras o, de lo contrario, sería golpeado y desaparecido.

Entre febrero y marzo pasado, la comunidad hizo públicas al menos cuatro amenazas graves dirigidas a varios miembros de su familia.

Frente a los hechos, las autoridades estatales han mantenido silencio absoluto, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla no ha hecho pronunciamiento alguno sobre el caso, invisibilizándolo. La Fiscalía General del Estado (FGE) justificó su inacción bajo el argumento de que la familia no presentó la denuncia formal ante el ministerio público local, optando por acudir directamente a las instancias federales ante el temor de complicidad estatal.

Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz), a través de un comunicado emitido el pasado miércoles, pidió a la Fiscalía General de la República iniciar de forma inmediata la búsqueda de José Luis en coordinación con la Comisión Nacional de Búsqueda y la Comisión de Búsqueda de Personas del Estado de Michoacán; considerar líneas de investigación por la labor de defensa del medio ambiente e informar a la familia de los avances de las mismas.

“La familia Silva Andrade sigue sin tener noticias del paradero de José Luis, tras la última comunicación que recibieron el 15 de julio, en la que les amenazaron que de no convencer a la comunidad de la cesión de las tierras, habría graves consecuencias contra la seguridad e integridad física de la población, incluida la niñez de la comunidad.

“Agua Fría, santuario natural y de conservación de la biodiversidad que incluye el ciclo anual de la mariposa monarca, sigue bajo latente amenaza de grupos ajenos que intentan apoderarse por la fuerza de su territorio para explotación del bosque de pino y oyamel que la población resguarda”.

Asimismo, Serapaz requirió al Mecanismo de Protección a Personas Defensoras y Periodistas la incorporación inmediata de la comunidad, de acuerdo al mandato que la Fiscalía General de la República ha hecho desde mayo y que tomen así, las medidas necesarias para garantizar protección integral de las y los integrantes de la familia Silva Andrade y toda la población de la comunidad de Agua Fría.

El 30 de julio, frente al monumento de la Revolución de la Ciudad de México, se realizó una acción solidaria para demandar la búsqueda inmediata y presentación con vida y buen estado de salud de José Luis.

Ahí se daría lectura a un posicionamiento firmado por quienes integran el Espacio de Organizaciones de la Sociedad Civil para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y periodistas, así como Serapaz, Alianza Jaguar AC, Aluna Acompañamiento Psicosocial, entre otras.

Ahí recordaron que desde 1983, la comunidad de Agua Fría ha enfrentado intentos de despojo territorial mediante la falsificación de documentos, amenazas, quema de viviendas, criminalización y privaciones ilegales de la libertad contra sus habitantes.

Agua Fría es una comunidad enclavada en la región de Los Azufres que nació en la década de 1940 como un asentamiento rural e indígena. Cuatro décadas después, en 1983, el crecimiento de la infraestructura en la zona y el incremento del valor de la madera la pusieron en el mapa de la codicia externa. Ese fue el año del punto de quiebre: intereses económicos locales y aserraderos pusieron la mira en sus bosques comunales, desatando a partir de entonces una ofensiva legal y física, mediante la falsificación de títulos agrarios y amparados en una prolongada indiferencia y complicidad de las autoridades, los talamontes intentaron arrebatarles la tierra.

En este escenario de resistencia cobraron fuerza liderazgos como los de la familia Silva Andrade y, de manera muy visible, Rolando Silva Andrade. Ellos encarnaron una doble trinchera: por un lado, mantuvieron viva la medicina tradicional ligada a las aguas termales; por el otro, alzaron la voz como defensores ambientales contra las mafias de la madera.

Con el cambio de siglo, la amenaza se volvió aún más compleja y peligrosa. La tala ilegal ya no provenía solo de caciques locales, sino de redes del crimen organizado que buscan el control territorial absoluto de la zona estratégica. Agua Fría comenzó a pagar un costo alto: sus comuneros enfrentaron la quema de sus hogares, campañas de criminalización jurídica y desplazamiento forzado.


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