“Visibilizar la disidencia sexual y de género aún siguen teniendo un costo social, político y económico en nuestro estado…”
Sofía Blanco
Siemprevivas
Mientras estudiaba Ingeniería en Sistemas en el Tecnológico de Morelia, conocí la máquina de Turing y entré al mundo del lenguaje binario, a la creación de programas computacionales, de conectar el mundo físico con la informática, de lo local a lo global. Así, Alan Turing fue uno de los primeros nombres que quedaron en mi mente al pensar sobre el mundo de la programación. Pasaron muchos años y fue en psicología que conocí a Ala Turing como persona: el brillante matemático que logró descifrar el código nazi en la segunda guerra mundial, precursor de la inteligencia artificial y también quien eligió la muerte frente a la condena del gobierno británico a la cárcel o la castración química por ser homosexual.
Su muerte llegó al morder una manzana con cianuro. Pero antes de esa muerte había llegado la exclusión, negándole acceso a sus espacios laborales, sus vínculos de trabajo ya no estaban. La muerte seguramente llegó como una puerta que se abre ante un mundo que lo destinaba a una muerte en vida.
En los años ochentas, Steve Jobs en honor a Alan Turing, retomó la manzana mordida como logo para su compañía Apple, así sus aportaciones al mundo de la informática no están separadas de su identidad sexual.
Visibilizar la disidencia sexual y de género aún siguen teniendo un costo social, político y económico en nuestro estado pues aún sigue persistiendo un estigma sobre nuestra comunidad que se traduce en exclusión, rechazo o discriminación.
Y aquí pregunto ¿Cuántas personas trans, homosexuales, lesbianas, bisexuales están en nuestros círculos cercanos? ¿Cuántas forman parte de nuestros espacios académicos, laborales, políticos, culturales? ¿Cuántas historias de éxito, reconocimiento, de aportaciones sociales, económicas, culturales, académicas y políticas de ellas, ellos y elles conocemos?
Hace poco unas amigas trabajadoras sexuales me decían “fíjate cuántas de nosotras estamos en espacios comunitarios, porque esos son los espacios que son seguras para nosotras”, así criticaba los espacios que excluyen lo diferente, aquello que se sale de la norma, lo raro, aquello que rompe la heterocispatriarcal: personas trans, hombres “afeminados”, personas prietas con rasgos de “indias”, mujeres sin esperar la aprobación masculina, lenchas que aman sin pedir perdón, personas que trabajan con su sexo rompiendo la hipocresía de una sociedad moralista conservadora que sigue con la mirada dicotómica de santa/puta de las mujeres (Y ojo, aquí cuando nombro mujeres también están las mujeres trans).
Uno de los aportes de la epistemología feminista es criticar el modelo humano sobre el cual se ha organizado la vida política, económica, cultural y social:
Hombre
Blanco
Heterosexual
Adulto
Clase alta
Corporalmente funcional
Las personas más cercanas a estas identidades viven menos exclusiones, discriminaciones o violaciones a sus derechos humanos. Así pues, quienes cumplen con casi todas o todas estas identidades viven en privilegios que, sin una educación laica, crítica de las desigualdades sociales, del racismo devenido de la colonialidad o del sistema de clase, creerá que quienes somos de la comunidad LGBTTI+ somos personas desviadas, monstruosas o que los pobres son pobres porque quieren o que el mestizaje fue por el encuentro de dos culturas.
De esta manera complejizo la mirada hacía la comunidad LGBTTI donde también el racismo, clasismo, la migración, el adultocentrismo son parte de las exclusiones que se viven y en el que aún las políticas públicas no han respondido a estas realidades que son complejas, siendo necesario la interseccionalidad para que la respuesta a los problemas que vivimos no sólo vaya hacía nuestra identidad de género o sexual sino también a nuestras identidades raciales, migrantes, de edad o de clase.
Así al abordar desde las instituciones de gobierno las niñeces y adolescencias en interseccionalidad con las identidades de género, las discapacidades o la vulnerabilidad por la pobreza es transversalizar estas distintas perspectivas analíticas para que ellas, ellos y elles puedan acceder a espacios que les garantice su educación, salud, alimentación, vivienda, al igual que el derecho básico a su identidad.
Y sobre la identidad, reconocemos en nuestras hermanas y hermanos trans toda su lucha para obtener en el 2017 la ley de identidad de género en el estado; donde la identidad jurídica coincide con su identidad autopercibida. La lucha de la comunidad LGBTTIQ+ se ha traducido en cambios legislativos, jurídicos y administrativos en los distintos niveles de gobierno federal, estatal y municipal. Prueba de ellos es la declaración del 17 de Mayo como día municipal contra la LGBTfobia, por parte del cabildo Moreliano en el 2022.
Y en el 2025 se crea en la Secretaria de la Mujer Moreliana para la Igualdad Sustantiva el departamento de Diversidad e Inclusión.
Son avances pero aún falta mucho, las personas gays, lesbianas, trans o intersexuales estamos en todos los ámbitos sociales y económicos de nuestro municipio, por ello es necesario seguir construyendo y abriendo espacios para abordar nuestras necesidades y problemáticas en la Secretaría de Fomento Económico, en la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, Secretaría de Turismo, Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad o en la Secretaría de Bien Común y Política Social del Municipio.
Por ello, es importante gobiernos democráticos que garanticen los derechos humanos a todas las personas, que velen por su progresividad y frenen el avance de los fascismos como está pasando en otros países del mundo con gobiernos como Milei en Argentina, Trump en Estados Unidos, Bukele en El Salvador o Netanyahu en Israel. Fascismos donde nuestra comunidad es mirada desde la amenaza y donde se está regresando a épocas de oscurantismo donde el autoritarismo, el banalismo del mal como lo diría Hannah Arendt está permeando las decisiones de gobierno que van contra nuestra comunidad, donde se han eliminado leyes y programas que materializaban la diversidad humana que vivimos.
Lo que pasa en otros territorios del mundo es también una advertencia a nuestra vida democrática, por ello reconozco al funcionariado municipal que trabaja por garantizar el avance y progresividad de los derechos humanos, a les compañeres de lucha que ahora se encuentran dentro de las administraciones de gobierno.
Porque queremos que no haya ni una mujer trans que le rechacen en los hospitales, no queremos otro adolescente gay durmiendo en la calle porque su familia le echo de casa, no queremos una lesbiana violada, no queremos ningún niñe excluido en su escuela, no queremos ni una persona intersexual con cicatrices para que quepa en un molde que no es el suyo, porque no queremos ninguna mujer trans asesinada, porque queremos justicia para Daniela, porque queremos para todas, todos y todes TODO.


