“El visitante no quiere comprar libros, no quiere ser cliente, quiere poseer el lugar…”
Horacio Cano Camacho
Zona Oscura
Hoy queremos, en esta Zona Oscura de Regla de Tres, recomendar el siguiente número de la colección BiblioMisterios que la editorial española RBA —que cuenta con una de las mejores colecciones de novela negra en español— está publicando. Se trata de narraciones breves que bien podríamos considerar novelas cortas o cuentos largos, escritos por nombres consagrados de la novela negra y de misterio. Ya publicamos aquí El museo de las almas literarias, de John Connolly, y ahora vamos por el segundo: Misterios, S.A., de Joyce Carol Oates (RBA, 2024, Serie Negra).
La colección BiblioMisterios está centrada en torno al mundo del libro y mezcla misterio, bibliofilia y una terrible obsesión. Como dijimos, todas las narraciones están escritas por nombres consagrados del noir y el thriller, y lo logran en un formato muy breve, ideal para leer de una sentada. Todos los títulos poseen una carga simbólica muy fuerte, en particular para los amantes del noir o lectores consagrados de cualquier género. Además, refrendan nuestro amor por los libros, las librerías y las bibliotecas…
Joyce Carol Oates es una de las autoras favoritas de esta columna: novelista, cuentista, ensayista y poeta estadounidense, considerada una de las voces más prolíficas y versátiles de la literatura contemporánea. Y, por supuesto, no es ajena a la novela negra y gótica actual, donde escribe con la enorme calidad que la caracteriza.

Su libro, Misterios, S.A., es tal vez el más frío y perturbador de la serie hasta ahora: un coleccionista decide que debe poseer una librería… y actúa en consecuencia. A partir de esta premisa, desarrolla una historia cautivadora. El protagonista entra en una librería rara, exquisita, casi secreta, en la calle principal de un pueblo cualquiera de New Hampshire. No es solo un negocio, es un ecosistema de obsesión, de saber acumulado, de poder simbólico. En la contemplación del espacio, el decorado, la atención y, por supuesto, los libros en venta, sucede algo: la envidia, el deseo de poseer. El visitante no quiere comprar libros, no quiere ser cliente, quiere poseer el lugar…
El problema: el dueño no vende. La solución del visitante —Charles Brockden es su seudónimo— es diseñar el crimen perfecto, y aquí aparece el verdadero giro de la obra: el visitante ya lo ha hecho antes. Lo que está en juego es el crimen como una de las bellas artes… en referencia al ensayo provocador y de humor muy negro del inglés Thomas De Quincey.
Esta historia no es un simple thriller. Es mucho más incómoda. El amor por los libros puede transformarse en una enfermedad, o eso se dice. Desde El Quijote hasta nuestros días, los libros pueden convertirse en una obsesión malsana. El enfermo acumula (gulp), posee, domina ese espacio del mundo, hasta que el amor extremo empieza a consumir al lector como una forma de poder.
Los dos protagonistas (solo hay dos) son personajes muy “oatesianos”: refinados, educados, lectores voraces y… aparentemente muy civilizados, pero en el fondo se asumen con derecho a todo. Y aquí surge un mensaje muy poderoso e inquietante: la cultura no redime; puede, incluso, sofisticar la violencia.

Hay un diálogo central -casi filosófico- donde se plantea algo brutal: el asesinato como acto autosuficiente, comparable a una obra de arte. Oates juega aquí con una idea inquietante: ¿crear y destruir son impulsos cercanos? No puede uno dejar de pensar en el tipejo que gobierna EUA. No es culto ni refinado, ni lee nada, pero destruye y mata por impulso y luego lo presume. ¿Cómo sería si fuese refinado?
El libro tiene un tono muy elegante, provocador y profundamente oscuro. No hay persecuciones ni acción frenética, sino una conversación con muchos guiños a quienes aceptemos el reto de identificar obras, libros y personajes. Pero, dentro de todo, nos permite un viaje por una mente criminal y charlas deliciosas… donde se está gestando algo monstruoso.
No se la pierda, y de paso, dese una oportunidad con los cuatro volúmenes que apenas se han publicado. Esperemos los siguientes.
Ilustración portada: Pity


