Regla de Tres

Sobre asesinato de Mauricio Cruz, eco impune


Familiares denuncian irregularidades y omisiones en las investigaciones del que fue el primer homicidio de un periodista durante el gobierno de Claudia Sheinbaum

Han transcurrido 16 meses desde que en el centro de Uruapan, el periodista Mauricio Cruz Solís fue asesinado poco después de entrevistar al alcalde Carlos Manzo Rodríguez. Hoy su familia alza la voz exigiendo justicia, denunciando irregularidades y omisiones en las investigaciones, así como incompetencia en el actuar de autoridades responsables de velar por los derechos de las víctimas.

Guillermina Solís Torres y Rebeca Cruz Solís, madre y hermana de Mauricio, recuerdan que en Uruapan hay casos más allá del asesinato del edil Carlos Manzo —ocurrido el 1 de noviembre de 2025—, que han quedado relegados por no ser prioridad política.

El pasado cinco de marzo familiares de Mauricio colocaron lonas en diferentes puntos de la cabecera municipal de Uruapan para exigir justicia y protestar contra la impunidad que persiste en su caso.

“No es sólo una historia, son miles de familias esperando justicia”, “29 de octubre de 2024, ese día salió Mauricio Solís a trabajar con sueños y regresó en silencio ¿dónde está la justicia?”, “Exigimos verdad, exigimos resultados, exigimos justicia”, fueron las frases colocadas en las lonas, acompañadas de la imagen del periodista.

A unos pasos de un cartelón con la imagen del finado edil Carlos Manzo, recuerdan que en Uruapan hay más casos por investigar | Fotografía: Cortesía familia de Mauricio Cruz

En la calle Portal Mercado, contraesquina de la Casa de la Cultura, en el corazón de la ciudad, fue colocado un memorial para Mauricio, a unos cuantos pasos del lugar donde cayó herido la noche de un martes, hace ya un año y cuatro meses.

Se trata de una vitrina en la que aparece la imagen del comunicador sobre una cámara fotográfica color oro; flanqueándola están las estatuillas de San Judas Tadeo y la Virgen de Guadalupe, además de un rosario y veladoras. Guillermina, su madre, acude regularmente para limpiar el polvo y las manchas que se acumulan en los cristales por el tránsito cotidiano de vehículos y transeúntes.

Rebeca recuerda cómo el 29 de octubre su hermano estaba en el centro de Uruapan haciendo una transmisión en vivo, entrevistaba a Manzo sobre el incendio que se había suscitado en el mercado Tariácuri tres días antes.

“Una prima me escribió para decirme que revisara, porque al parecer algo le había pasado a Mauricio y que incluso decían que lo habían matado, no lo podía creer. Llamé de inmediato a la mamá de su hijo y me dijo que no podía ser, porque acababa de hacer un en vivo. Aun así me preocupé y me dirigí al centro, en el camino llamé a mi mamá para que intentara comunicarse con él. Ella también dudaba, pero aceptó ir para asegurarnos”, apunta.

En la casa de Rebeca, hay dos altares en memoria de su hermano, frente a uno de ellos se desarrolla esta entrevista en la que participa también Guillermina.

Guillermina y Rebeca, madre y hermana de Mauricio

Al centro de Uruapan, Rebeca llegó ese 29 de octubre entre las 9:50 y 10:15 de la noche. La zona ya estaba acordonada y a lo lejos pudo observar a una persona en el suelo cubierta con algo parecido a un mantel metálico. Quiso acercarse para saber si era su hermano, pero los policías no se lo permitieron. Les pidió saber al menos el nombre de la persona tirada, pero se negaron. La respuesta fue fría: dijeron que no podían informar nada.

“Poco después llegó una prima gritando que era Mauricio, cuando vi su gorra y sus tenis supe que era él. Mi mamá llegó y ambas quedamos en shock”, señala Rebeca al recordar que les impidieron acercarse bajo el argumento de que podían contaminar la escena.

Más tarde les dijeron que tratarían de agilizar el proceso para entregarles el cuerpo; las citaron en la Fiscalía alrededor de la una o dos de la mañana del 30 de octubre para reconocerlo y rendir su declaración, que en realidad –señalan- se trató sólo de una entrevista. Nunca hubo un reconocimiento oficial del cuerpo aunque en la carpeta de investigación se consiga que sí, no les permitieron verlo, a Rebeca solo le entregaron la ropa de su hermano llena de sangre y le dijeron que algunas cosas faltaban porque eran parte de la investigación.

En la entrevista ante el Ministerio Público, Rebeca mencionó información que consideraba importante, incluso sobre amenazas que había recibido Mauricio, ofreció enviar ligas y datos, pero nada de eso quedó asentado en la carpeta de investigación. En cambio, los funcionarios de la Fiscalía optaron por la revictimización del periodista, insistían en preguntarle a su hermana si él consumía drogas, si tomaba o si debía dinero, insinuando que quizá por eso lo habían matado. Les respondió que no se drogaba ni tomaba, que su único vicio era el cigarro y su trabajo.

“Las preguntas fueron muy incómodas y frías para el momento que vivíamos. Mientras yo declaraba, mi mamá estaba abajo y también le empezaron a hacer preguntas insinuando que podía tratarse de un ajuste de cuentas. Después, cuando conocimos el dictamen de la necropsia quedó claro que mi hermano no tenía rastros de drogas ni de pólvora.

“Después de la declaración me dijeron que pasaría a reconocer el cuerpo, pero cuando llegué a esa área simplemente me entregaron la ropa y me informaron que el cuerpo ya se lo había llevado la funeraria. Nunca lo pude ver, yo quería despedirme, pero nos lo entregaron hasta la mañana siguiente”.

Rebeca Cruz Solís frente a la carpeta de investigación

Según la carpeta de investigación, Mauricio recibió dos impactos de bala: uno que atravesó su cuerpo y otro en el hombro. En la funeraria advirtieron a su familia que tuvieran cuidado porque podía haber amenazas, lo que aumentó su miedo. El sepelio fue al día siguiente, decidieron hacerlo con muy poca gente porque no sabían en quién confiar.

“Hay un video en donde se observa que llega un paramédico, se pone los guantes y revisa si Mauricio está vivo, pero no hace nada más, mi hermano se estaba moviendo, se veía que estaba agonizando, no lo voltean ni intentan hacer algo para ayudarlo; después simplemente dicen que ya no se puede hacer nada. Un médico me comentó después que, si lo hubieran volteado para evitar que se ahogara, quizá habría tenido más posibilidades de sobrevivir o al menos de resistir más tiempo. Yo no puedo asegurarlo, pero ver ese video me dejó muchas dudas», apunta Rebeca.

Y abunda: “El disparo que recibió entró por el lado izquierdo y salió por el derecho, lo que afectó la columna y le impidió moverse. En el video se ve cómo intenta mover las manos porque siente que se está ahogando, esa es la reacción natural del cuerpo, pero no podía moverse. Por eso considero que ese video es una prueba importante, muestra que mi hermano todavía estaba vivo y que no hubo una reacción inmediata para atenderlo”.

Después comenzaron otros problemas para los familiares del periodista, aseguran que no pudieron vivir el novenario con tranquilidad porque el dueño de la casa donde vivía Mauricio les pidió desalojarla por supuestos temas de seguridad, les dio solo cuatro días para sacar todas sus cosas, aunque la renta ya estaba pagada.

Entre los traslados a Morelia, los trámites y la organización de una marcha para exigir justicia no tuvieron descanso. Convocaron a la movilización el 10 de noviembre de 2024, porque consideraban que había omisiones en el proceso. “A la marcha acudieron pocas personas porque muchos tenían miedo”, apunta Rebeca.

Movilización del 10 de noviembre de 2024 en Uruapan

La ruta por el acceso a la justicia empezó para la familia de Mauricio: buscaron conocer el contenido de la carpeta de investigación, pero durante meses se las negaron. “Yo pedía que se aseguraran las cámaras de ciertos lugares antes de que se borraran, pero todo eran trabas, me decían que tenía que ir personalmente, que había que presentar solicitudes y que debían ser elaboradas de cierta forma”.

Después de insistir y denunciar las trabas en el proceso fueron citadas a una reunión con el entonces Fiscal General, Adrián López Solís, para informarles que ya tenían identificados a los responsables, aunque les dijeron que aún no los detenían.

Anteriormente se habían reunido con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, quien les ofreció apoyo y dijo que el caso era importante pues se trataba del primer periodista asesinado durante el gobierno de Sheinbaum. Les dio sus condolencias y prometió dar seguimiento al caso; sin embargo, las promesas quedaron dicho, pues jamás volvió a comunicarse ni él ni alguien de su gobierno.

“A nosotros nos pedían que no comentáramos nada. Mis familiares me preguntaban qué había pasado o qué nos habían dicho, y yo respondía que todo iba bien, porque no quería entorpecer la investigación. Yo misma guardé silencio por esa razón”, confiesa Rebeca.

De las autoridades con las que han tenido trato, Guillermina Solís reconoce sólo a dos: Josué Mejía Pineda que como Comisionado Estatal de Atención a Víctimas estuvo atendiendo el caso hasta dejar el cargo en julio de 2025, y al asesor victimal que les designó, un abogado de nombre Jaime Alejandro. “Ellos me explicaban todo de manera clara; cuando yo les marcaba, aunque estuvieran ocupados, me devolvían la llamada o respondían los mensajes. Gracias a ellos obtuvimos un pequeño extracto de la carpeta de investigación”.

El panorama cambió con el arribo de Víctor Manuel Serrato Lozano a la titularidad de la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas, quien ha rechazado reunirse con la familia, cambió la asesoría victimal, y retornó el caso a la Unidad Regional en Uruapan, en donde tras el homicidio de Mauricio se habían registrado irregularidades por lo que el asunto se había sido trasladado a Morelia para una atención más directa.

Guillermina recuerda a Mauricio al mostrar documentos y objetos que le pertenecían

Por los medios de comunicación la familia de Mauricio se enteró de la detención de uno de los responsables: “Nadie del Ministerio Público, de la Fiscalía, ni de las autoridades nos notificó directamente. Después, en una reunión posterior, nos explicaron la trayectoria de los hechos y nos dijeron que solo tenían detenido al hombre que accionó el arma. Otra persona estaba detenida, pero por otros delitos, no específicamente por el asesinato de mi hermano”.

Rebeca refiere que en todo este tiempo no ha habido avances significativos. “Lo único que sabemos es que la defensa del presunto responsable está buscando que se anulen las pruebas: los testigos, los videos y otros elementos que lo señalan; según nos explicaron, están promoviendo un amparo para invalidar esos elementos, argumentando que su detención fue un atropello a sus derechos. También cuestionan los videos del C5 y otras grabaciones, ahora la decisión está en manos de una magistrada que deberá resolver si acepta o rechaza ese planteamiento”.

Otra situación que generó molestia fue el tema de los videos, de acuerdo con Guillermina les dijeron que un especialista les explicaría paso a paso las imágenes de las cámaras del C5 y de otros lugares. “Yo estuve insistiendo durante meses para poder ver ese material, finalmente nos mostraron el video de la cámara de la Casa de la Cultura, donde se ve el momento en que mi hijo termina el en vivo y llega la camioneta, pero el dizque perito no nos explicó nada. Yo ya había visto otras imágenes y fotografías, incluso de mi hijo herido. También había visto el video que grabó una persona que transmitía un evento de bicicletas y donde se alcanza a ver a mi hijo agonizando en el suelo”.

En la entrevista que Mauricio le hizo a Manzo, Rebeca apunta que la actitud del alcalde hacia el periodista es muy clara: “ni siquiera vuelve para ver a los ojos a mi hermano; se percibe cierto repudio o molestia. Yo no sé si tenga que ver con esa campaña que él mantenía sobre los ‘medios chayoteros’ o con la forma en que siempre se refería a la página de mi hermano, sobre la que hablaba de un periodista ‘bueno’ y otro ‘malo’, para él, Mauricio era el malo por ser crítico, y el otro el bueno. Siempre hubo ese señalamiento muy marcado, esa molestia hacia el medio de mi hermano, quizá porque era uno de los más grandes o con mayor alcance, por la cantidad de seguidores que tenía”.

Una de las lonas colocadas en Uruapan para exigir justicia | Fotografía: Cortesía familia de Mauricio Cruz

La Fiscalía les planteó aceptar un juicio abreviado: el acusado reconocería el delito a cambio de una pena menor y una reparación económica. Les insistieron mucho en aceptarlo, pero la familia lo rechazó. “Para nosotros no hay dinero que compense la vida de mi hermano”.

Guillermina se duele que el proceso esté lleno de trabas. “También han ocurrido situaciones que nos lastiman, como la destrucción de mantas que colocamos en su memoria o el robo de objetos de su tumba.

“Todo esto desanima, pero seguimos insistiendo. Yo soy una madre que un día recibió una llamada para decirle que algo le había pasado a su hijo, desde entonces lo único que pido es justicia. No queremos dinero ni privilegios, queremos que quienes participaron paguen y que se reconozca lo que ocurrió”.

Con el rostro de su hermano y el número de la carpeta de investigación tatuados en su brazo derecho, Rebeca apunta: “Seguimos recordando a Mauricio, cuidando su tumba y defendiendo su memoria; sabemos que la vida continúa, pero no es justo que todo quede en el olvido, la justicia para nosotros significa poder tener paz, saber que su muerte no quedó impune y que él puede descansar, igual que nosotros algún día”.

Rebeca muestra el rostro de Mauricio que lleva tatuado en el brazo


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