«Con la firma del TMEC en 2018, continuó el deterioro de la vida campesina. La migración y las remesas han hecho de las suyas…»
Leopoldo Chassin Ramírez
Palabras y Utopías
Tiempo atrás, hace más de treinta años, Carlos Salinas de Gortari firmó -sin consultarnos- con Estados Unidos de Norteamérica y Canadá el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ultraje que tienen muy presente las comunidades campesinas e indígenas del país, pues desde ahí se deterioraron el tejido social y sus condiciones de vida.
La mayoría de los que tienen menos de 40 años, no tendrán ni siquiera recuerdos remotos de cómo se vivía y veía el campo en las pequeñas poblaciones campesinas. Hoy semidesiertas con población compuesta por ancianos y pocos niños.
Con la firma del TMEC en 2018, continuó el deterioro de la vida campesina. La migración y las remesas han hecho de las suyas, con la complicidad y complacencia de los gobiernos de 1994 a la fecha.
Migración-remesas
Para los campesinos caídos en la ruina a consecuencia de los Tratados, la opciones para resolver su situación fue mirar al norte, como en la época del Programa bracero que abarcó de 1942 a 1964, años en que hubo migración bajo acuerdo entre EU y México; los que no consiguieron entrar dentro del acuerdo, lograban cruzar la frontera de forma ilegal como espaldas mojadas.
Migración. Las cifras de migración que abarcan desde 1980 , muestran el aumento súbito de la cifra de migrantes a raíz de la firma del TLCAN de 1994.

Remesas. Las remesas fueron la otra cara que los gobiernos desde entonces presumen como producto de su esfuerzo, pues es una de las principales fuentes de ingreso de dólares al país.

La soberanía alimentaria
Como hemos reiterado en anteriores publicaciones de Regla de Tres, la firma del TLCAN y TMEC, han entregado nuestra soberanía alimentaria a los intereses de los estadounidenses, ninguno de los programas emblemáticos de los gobiernos de la Transformación ha logrado disminuir nuestra dependencia, muy al contrario, la han incrementado.
La nota sobre la peor crisis en el campo en los últimos años nos ha obligado a comprar como nunca maíz y granos. como nunca antes. “México importó una cifra récord de 47.9 millones de toneladas de granos y oleaginosas durante 2025, lo que representa un incremento de 2.3 por ciento respecto al año anterior, muestran datos oficiales recopilados por el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA)”
La mentira-hipocrecía
Hasta la fecha, los gobiernos actuales siguen apostando a la dependencia alimentaria, a continuar el mismo camino, seguir bajo el mando de lo que dicte el gobierno sociópata de Trump. ¿Será el temor a la aplicación de aranceles o a una invasión?
Por un lado seguir recibiendo miles de millones de dólares por parte del trabajo semiesclavo de los paisanos y por otro, ahorrarse los gastos en educación salud y servicios para más de 11 millones de mexicanos.
El secretario de economía Marcelo Ebrard, repite que ha escuchado a los sectores empresariales, sin embargo no se ha querido escuchar la voz de los campesinos ante la competencia desleal han gritado hasta desgañitarse ¡Fuera maíz y granos del TMEC!
Ni los oigo, ni los veo, ni les hago caso
La vieja costumbre desde Carlos Salinas, sigue arraigada hasta nuestros días, así continúa con los maestros de la Coordinadora de Trabajadores de La Educación, las madres buscadoras; los agricultores y las comunidades indígenas que se oponen a los megaproyectos que vienen montados en la bestia de cuatro ruedas del capitalismo: Desprecio, Despojo, Represión, Explotación.
El ejemplo emblemático reciente del Ni los oigo, ni los veo, ni les hago caso es el del proyecto de la planta de amoniaco en Nayarit, que han pasado por alto las promesas hechas al respecto; protestas de las comunidades y recomendaciones de la ONU.
Nada los detiene.
“Once relatores de Naciones Unidas envían cartas a gobiernos, empresa y banco implicados en el proyecto destacando violaciones graves y sistemáticas a los derechos humanos”
Las promesas las olvidan, la congruencia que dicen tener la quebrantan en todas las estructura de gobierno. “Al estilo salinista que presumía no ver ni oír a sus opositores, las administraciones federales encabezadas por Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo buscan condenar a la virtual inexistencia cívica y jurídica al movimiento denominado ¡Aquí no!, sin siquiera concederle la oportunidad de la escucha directa y atenta, a pesar de que en sus respectivos momentos hubo promesas de atención y escucha, siempre incumplidas, de María Luisa Albores, Adán Augusto López Hernández y Alicia Bárcena”
¿Ese es el Plan México?
¡Política de Estado!
¿Hacia donde avanza Morena?
Sin dejar de reconocer la firmeza y la oposición del gobierno de México ante la invasión yanqui a Venezuela, y la entrega de petroleo a Cuba, las cabezas en las cámaras de diputados y senadores, así como de otras secretarías y dependencias, muestran su verdadero rostro conservador, una inclinación priísta. ¿O qué no?
El nombramiento del pillo Gertz como embajador de plano el colmo; por ahora.
¿Y qué dicen los votantes de Morena?
¿Seguirán con el miso lema de Ni los oigo, ni los veo, ni les hago caso?


