Motivo de indignación social, el asesinato de la familia Mújica Hernández evidencia fallas institucionales frente al reclamo por justicia
Patricia Monreal
La exigencia de justicia se hizo sentir en el corazón de Morelia. Con rosas albas en mano, de manera pacífica y vestidos de blanco, integrantes de la comunidad sorda, activistas y ciudadanos marcharon el domingo en memoria de la familia Mújica Hernández, integrada por Víctor, Anayeli y Megan.
El grito profundo, que no precisa sonido para ser sentido y escuchado, brotó de las manos -en lengua de señas- de quienes caminaron por la avenida Madero, desde la fuente de Las Tarascas hasta las puertas del Palacio de Gobierno, repudiando la brutalidad de los hechos mediante los cuales a la pareja de activistas e intérpretes, junto con su hija, les fue arrebatada la vida.
La tarde del martes el reclamo, el duelo y el dolor, volvieron a hacerse presentes en el corazón de la ciudad, frente a la sede de un gobierno que en letanía asegura que las cosas van bien en Michoacán y que los homicidios dolosos van a la baja, mientras casos como el de familia Múgica Hernández, golpean con crueldad el ánimo social.
Las rosas blancas empuñadas por la indignación, se fueron posando sobre las baldosas de cantera, mientras las manos teñidas de azul y amarillo estallaron abiertas en grito común de cara al cielo. Sobre el portón principal de Palacio de Gobierno, la memoria de la exigencia quedó estampada, como latiendo en colores.

Víctor Manuel Mújica, de 37 años, y Anayeli Hernández, de 36, ambos intérpretes de Lengua de Señas Mexicana, así como su hija Megan, de 12 años, fueron asesinados el pasado 16 de enero, luego de haber sido secuestrados el día 14 en su domicilio por tres hombres. Uno de ellos, primo de Víctor.
Su ausencia pretendió acallarse con natura propia de mezquindad, administrando tiempos por motivos que aún no son claros. La Fiscalía General del Estado (FGE) reportó el martes 27, que fueron los familiares de las víctimas quienes no autorizaron la difusión de las cédulas de búsqueda. Pese a ello, las autoridades las filtraron a la prensa el día 22.
Las fichas tenían fecha de emitidas el 17 de enero, día en que los restos de las víctimas fueron localizados y el Ministerio Público contó con documentos que acreditaban la identidad de Víctor.
Al mediodía del jueves 22, las redes sociales en el estado se inundaron de imágenes solicitando la localización de la familia luego de la filtración de las cédulas. Para la noche, ya circulaba información reportando que los restos de las tres personas localizadas cinco días antes en el municipio de Zinapécuaro correspondían a Víctor, Anayeli y Megan.
Forzada por lo que ya era un secreto a voces, la Fiscalía estatal emitió ese mismo jueves por la noche un comunicado en el que confirmó que los restos localizados una semana antes correspondían a la familia Mújica Hernández.
Y la indignación sobrevino, junto con las esquelas, los pésames, la exigencia de justicia, los señalamientos de activistas y organizaciones sociales, los comentarios en redes sociales, las notas periodísticas, los boletines institucionales y la rapiña de actores políticos.
El oportunismo se hizo presente entre la clase política estatal, para lucrar con el caso en la búsqueda de simpatías por intereses personalísimos. El diputado federal del Partido Acción Nacional, David Cortés Mendoza, fue su máximo exponente al contratar publicidad en redes sociales utilizando la imagen de las víctimas y afirmando que “fue el gobierno” el responsable de lo ocurrido.

La Fiscalía dio a conocer el día 24 la detención de uno de los presuntos responsables. Fue localizado en el estado de Morelos. La opacidad hizo acto de presencia una vez más dando paso a la especulación, en el comunicado oficial no se consignó el nombre de pila del detenido, aunque ya en redes sociales y medios de comunicación circulaban informaciones de que se trataba de un familiar de Víctor. Después, las autoridades confirmaron que se trataba de su primo-hermano.

El horror
El domingo 25, a 12.5 kilómetros de la movilización pacífica que se realizaba sobre la avenida Madero en memoria de Anayeli, Víctor y Megan, en el complejo de las salas de oralidad, a un costado del penal de Mil Cumbres, se desarrollaba la audiencia de formalización de imputación en la causa 71/2026 en contra de Alfredo “N”.
Fue ahí que los detalles sobre el horror vivido por la familia por más de 30 horas, se empezaron a conocer a través de las pruebas periciales presentadas por la Fiscalía. De los testimonios sólo conoció el juez de control, Cristóbal Luviano Tena, y quienes forman parte del proceso, ya que la FGE solicitó que toda la audiencia fuera privada para no comprometer la investigación y los actos que dentro de ésta están por realizarse, así como para no poner en riesgo a las víctimas indirectas. El juez de control otorgó parcialmente la razón, por lo que sólo solo fue pública una parte de la audiencia, reservando los testimonios que ahí se realizaron.
El fiscal general del estado, Carlos Torres Piña, refirió el martes 27 durante una rueda de prensa, que el crimen estaría vinculado con un préstamo de dinero, sin dar mayores detalles al respecto.
A partir de lo expuesto durante la audiencia y los elementos dados a conocer por Carlos Torres, la línea de tiempo sobre los hechos que públicamente se conocen es:
14 de enero
- 22:30 horas. Tres hombres arriban al domicilio de las víctimas ubicado en el fraccionamiento Valle Verde, colonia Ex Hacienda La Huerta, en Morelia. Lo hacen a bordo de una camioneta Chevrolet Pickup roja.
- Los tres hombres secuestran a Anayeli, Víctor y Megan en su domicilio y ahí permanecen.
15 de enero
- Continúan en el domicilio, ahí Víctor es golpeado con objetos contusos que, días después, son localizados por las autoridades en el inmueble. Recibió ocho golpes, todos en la cabeza y la cara, el más grande fue de ocho por cuatro centímetros.

16 de enero
- 05:30 horas. Los tres hombres abandonan con sus víctimas el domicilio. Abordan la camioneta en que llegaron, se llevan también el vehículo de la familia, una camioneta Nissan Frontier roja.
- A bordo de los vehículos, que avanzan siempre juntos, transitan por el periférico y las avenidas Camelinas, Ventura Puente, Madero y Tata Vasco hacia el oriente de Morelia, rumbo a la salida a Charo, para enfilar al municipio de Zinapécuaro. El recorrido es reconstruido por los peritajes realizados el 22 de enero a las cámaras de video del fraccionamiento Valle Verde, del C5 y de una gasolinera.
- Antes de salir de la ciudad, se detienen a realizar un retiro bancario de la cuenta de Víctor.

- Aparcan sobre la autopista Guadalajara-Atlacomulco, cerca de la desviación a Ucareo, a la altura de la comunidad de El Tico, municipio de Zinapécuaro.
- La familia es asesinada por sus captores, quienes prenden fuego para calcinarlos. La primera en perder la vida es Megan, posteriormente Víctor, y al final Ana, conforme a los resultados de la autopsia que les fue realizada al día siguiente. En la intervención se determinó que la hija tenía entre 12 y 24 horas de haber fallecido, el padre entre 11 y 23 horas, y la madre entre 10 y 22 horas. Además se establece como causa de muerte asfixia por sofocación y carbonización, ello por la exposición directa al fuego. Es decir, habrían sido quemados vivos.
17 de enero
- 00:35 horas. La FGE inicia la carpeta de investigación a partir de la denuncia presentada por familiares de las víctimas por su desaparición
- 10:30 horas. Dos unidades de la Secretaría de la Defensa Nacional, a cargo del teniente Germán Vázquez, con otros nueve elementos más, realizan un rondín sobre la autopista Guadalajara-Atlacomulco. A la altura de la comunidad de El Tico detectan un bulto oscuro en medio de la carpeta asfáltica. Detienen su marcha y se bajan para inspeccionar, ahí reconocen el cuerpo de una mujer calcinada, y perciben humo a una distancia aproximada de 60 metros, en donde descubrieron dos cuerpos cremados más, cerca de unos tambos de basura, uno de un hombre y del otro no logran identificar su sexo, tienen la ropa adherida al cuerpo. Los militares acordonan el área y realizan el reporte correspondiente.
- 12:07 horas. Agentes de la FGE se apersonan en el lugar. Entre los hallazgos que registran, están máculas de sangre a un costado de la autopista. En el lugar en el que fueron localizados los restos de padre e hija, que es un paradero, también se aseguran fragmentos de tela calcinados, plástico calcinado tipo burbuja, un alambre color gris y documentos de identificación de Víctor. Sobre la carpeta asfáltica hay huellas de arrastre hasta los restos de la madre.
- 16:16 horas. La FGE realiza una inspección en el domicilio de las víctimas, ahí localizan y recolectan diversos indicios, entre ellos máculas de sangre y objetos con que Víctor fue golpeado.

18 de enero
- Se realizan los estudios de rasgos morfológicos faciales a las víctimas, que determinan sobre la estructura ósea de los restos de madre e hija una probabilidad moderada de correspondencia (del 60 por ciento) con las fotografías que les fueron proporcionadas por la familia. En el caso del padre, la correspondencia es plena.
- Se realizan las pruebas de ADN de las víctimas con muestras tomadas a padres y hermanos, confirmando en un 99.99 por ciento su identidad.
- Mediante análisis de información, la FGE establece líneas de investigación que permiten obtener datos relacionados con los probables responsables.
23 de enero
- Son entregados los restos de las víctimas a sus familias.
24 de enero
- Es detenido en el estado de Morelos Alfredo “N”, primo-hermano de Víctor, por su probable responsabilidad en el homicidio de la familia.



