“…los últimos conciertos donde he visto que todo el público baila y guarda sus malditos teléfonos para disfrutar conscientemente la música…”
Alfredo Barriga Juárez
MeloManía
La primera vez que escuché “Bella ciao” fue gracias a un álbum compilatorio de música italiana, el cual me había sido prestado por un gran profesor de teología y filosofía de mi antigua preparatoria.
Aquella hermosa interpretación, cuya melodía y entonación me hipnotizaban por las tardes, aunque no supiera su traducción; supe mucho tiempo después que estaba a cargo de la gran cantante, compositora e investigadora de música popular, Giovanna Marini.
Años más tarde, exactamente en el 2013 -cuando el Festival Cervantino aún respetaba su dignidad cultural-, la vida me situaría en medio de la Alhóndiga de Granaditas listo para presenciar uno de los conciertos que más he disfrutado bajo la lluvia, Champán para gitanos de Goran Bregovic.
El espectáculo había sido una noche magnífica, sobre todo, casi al finalizar cuando el músico bosnio comenzó a cantar desde la oscuridad provocada por un cortocircuito:
Una mattina mi son svegliato,
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao
Una mattina mi son svegliato
E ho trovato l’invasor.
Y a esos versos, agregarles una banda de metales conformada por trompetas y trombones, sin olvidar violines y percusiones, fue una locura total. Creo, sin exagerar, fue de los últimos conciertos donde he visto que todo el público baila y guarda sus malditos teléfonos para disfrutar conscientemente la música.
Lo anterior también queda confirmado porque esa noche quedó retratada en una pequeña crónica para La Jornada firmada por Mónica Rodríguez, quien describió que: “el concierto pareció un tributo a Tláloc con música de los Balcanes, y el público como un pueblo ancestral en mística celebración. Al final del concierto y tras rendir interminables aplausos al compositor, se observaron en el piso prendas que salieron volando al ritmo de los bailes, así como sandalias perdidas. El olor a mariguana se percibió antes de que empezara a llover y después sólo se observó el humo del cigarro a contraluz. En tanto, Goran Bregovic, vestido con traje blanco platinado, mantuvo la elegancia natural y el ritmo gozoso con el que encabezó todo el concierto Champán para gitanos”.
Antes de aquel concierto ya había leído un poco sobre la historia de “Bella ciao” y que además de Goran Bregovic, quien también es muy importante para el cine de Emir Kusturica, había otros grandes intérpretes de esta pieza, tales como: Tom Waits, Mercedes Sosa, Manu Chao, Adriano Celentano, Yves Montand, Giorgio Gaber y el grupo chileno Quilapayún.
Resulta que esta canción, ahora reconocida por todo el mundo gracias a la serie española “La casa de papel”, es una emblemática canción popular italiana que se consolidó como himno de la Resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.
Entre 1943 y 1945 fue entonada por los partisanos italianos —integrados por socialistas, comunistas, liberales y anarquistas— que lucharon contra la ocupación nazi en Italia y contra la República Social Italiana de orientación fascista y sus aliados alemanes. Así que lamento decepcionarlos, pero no es una canción que se haya creado específicamente para asaltar un banco.
Con el paso del tiempo, la canción trascendió su contexto histórico y se convirtió en un símbolo internacional de la lucha antifascista, la libertad y la resistencia. Si bien no todos los partisanos eran comunistas, la popularidad de “Bella ciao” comenzó a expandirse a mediados del siglo XX, impulsada por los Festivales Mundiales de la Juventud Comunista celebrados en ciudades como Berlín, Praga y Viena.
En esos encuentros, la canción era interpretada por las delegaciones italianas y posteriormente traducida a los distintos idiomas de los participantes internacionales.
Su difusión se intensificó notablemente durante la década de 1960, especialmente en el contexto de las movilizaciones obreras y estudiantiles de 1968, cuando pasó a formar parte del repertorio simbólico de protesta y reivindicación social.
En la actualidad, la canción ha sido readaptada en diversas oportunidades aún como cántico de protesta. Algunos ejemplos se han dado en Chile, a principios de la década de 1970, durante la revolución cultural del gobierno de Salvador Allende (antes del golpe militar de 1973), «Bella Ciao» ya había sido adoptada por la izquierda chilena.
Otro ejemplo se dio en Argentina, donde se utilizó como protesta contra el presidente Mauricio Macri expresando el descontento de un sector de la población. Asimismo, se cantó durante las protestas del Parque Gezi en Turquía en el 2013 cuando un movimiento ecologista se interpuso ante la destrucción de un parque en Estambul para construir un centro comercial, convirtiéndose rápidamente en un movimiento antigubernamental masivo y nacional contra el gobierno de Erdoğan.
Al mismo tiempo, las combatientes kurdas ante las amenazas de grupos extremistas como ISIS, han convertido esta canción en un himno de lucha creando sus propias versiones adaptadas a su idioma natal.
Otro ejemplo más cercano sucedió en la misma Italia durante la pandemia de COVID-19, la canción resurgió como un himno de resistencia, unidad y esperanza para los italianos confinados. Fue entonada desde balcones y ventanas en todo el país, especialmente durante el 75º aniversario del Día de la Liberación de Italia el 25 de abril de 2020.
En este sentido, la narrativa de esta canción ha sobrevivido por el contexto histórico en el que surge. “Bella ciao” narra la despedida entre un combatiente partisano y su amada, ya que hay una gran posibilidad y honor de morir por la libertad. Este combatiente se aleja sin antes externar su deseo de ser enterrado en la montaña como un símbolo a la memoria de la resistencia.
E se io muoio da partigiano
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao
E se io muoio da partigiano
Tu mi devi seppellir
E seppellire lassù in montagna
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao
E seppellire lassù in montagna
Sotto l’ombra di un bel fior
Tutte le genti che passeranno
O bella ciao, bella ciao, bella ciao, ciao, ciao
Tutte le genti che passeranno
Mi diranno: Che bel fior
Y justamente gracias a este sentimiento de lucha es que la canción ha sido adoptada por movimientos obreros, protestas estudiantiles, luchas feministas y manifestaciones antifascistas en todo el mundo.
Por eso creo, ahora más que nunca, ante el resurgimiento de discursos xenófobos, racistas, autoritarios y sin sentido crítico, casi siempre interpelados desde la extrema derecha, es necesario recordar y corear una canción de gran trascendencia política como lo es “Bella ciao”. Espero que no la llegásemos a utilizar ahora que Trump ha declarado que comenzará a intervenir México por tierra, noticia que estúpidamente ha celebrado alguna parte de la población mexicana.


