El gobierno de Estados Unidos ha eliminado de sus sitios oficiales toda referencia al papel de los seres humanos en el calentamiento global
Leonor Solís
Ecodepresión
En diciembre de 2025, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos eliminó de su sitio web toda referencia a las causas humanas del cambio climático. Allí donde antes se mencionaban combustibles fósiles, emisiones industriales y particularmente el consenso científico sobre las causas humanas del cambio climático actual, ahora solo queda un relato incompleto que atribuye el calentamiento global a causas naturales como volcanes o cambios orbitales. Esta modificación no es un ajuste técnico ni una simple actualización: es una acción deliberada que distorsiona la evidencia científica y confunde a la ciudadanía.
Según el medio especializado Grist, la EPA eliminó al menos 80 páginas dedicadas a explicar los fundamentos del cambio climático, incluyendo recursos educativos y científicos que detallaban cómo las actividades humanas, principalmente la quema de combustibles fósiles, son la causa principal del calentamiento global. El investigador climático Daniel Swain, de la Universidad de California, advirtió que “las causas humanas ni siquiera están en la lista… es simplemente desinformación. Es falso”. Swain enfatizó que los cambios “no reflejan la comprensión científica establecida del clima” (Grist, 2025).
No es la primera vez que ocurre algo así. Ya en su primer mandato, Donald Trump emprendió una campaña para eliminar información climática de sitios oficiales. En 2017, la EPA retiró más de 200 páginas web relacionadas con el cambio climático, incluidas herramientas educativas, bases de datos y explicaciones sobre el papel de las actividades humanas. Pero la EPA no fue la única. Otras agencias científicas de alto perfil, como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), también fueron objeto de presiones políticas para alterar o silenciar información climática. Investigadores denunciaron que se bloqueó la publicación de estudios, se moderó el lenguaje científico en comunicados y se redujo el presupuesto de divisiones clave dedicadas al monitoreo climático.
La NOAA, una de las fuentes más importantes a nivel mundial, de datos sobre temperaturas globales, emisiones y patrones meteorológicos, enfrentó restricciones para mencionar el “cambio climático” en sus reportes públicos. En paralelo, el Departamento de Agricultura (USDA) eliminó recursos sobre adaptación climática para productores rurales, lo que provocó demandas por parte de organizaciones campesinas que consideraban que la información eliminada era clave para la planificación y resiliencia de sus comunidades.
Lo que vemos ahora es la continuidad -más audaz y sin disimulo- de aquella política. En 2025 no solo se borran explicaciones científicas, sino también bases de datos, indicadores de salud ambiental y herramientas públicas de monitoreo. Estas remociones ocurren además en el contexto de una reorganización estructural más amplia, influida por propuestas como Project 2025, impulsadas por grupos de presión conservadores que buscan reducir o desmantelar capacidades regulatorias del Estado federal. Una de las metas declaradas de este plan es eliminar referencias al cambio climático en documentos, sitios web y regulaciones federales, debilitando el fundamento científico de cualquier política climática ambiciosa.
Las remociones recientes no afectan a toda la información ambiental disponible, sino que se centran en eliminar referencias específicas al consenso científico sobre el origen humano del cambio climático. Esta selectividad evidencia una intención clara de modificar el discurso público sobre las causas del problema, debilitando el vínculo entre las políticas climáticas y la responsabilidad de sectores económicos clave, como el de los combustibles fósiles. Se reescribe la realidad para que parezca que nunca supimos lo que sabíamos y sabemos.
La información climática que ahora se oculta no es ideología: es el resultado de décadas de investigación científica rigurosa, validada internacionalmente y financiada con fondos públicos. Suprimir estos contenidos no solo limita la comprensión colectiva del problema, sino que obstaculiza la toma de decisiones informadas, tanto en política como en la sociedad civil. Las plataformas eliminadas eran utilizadas por investigadores, educadores, periodistas y por funcionarios y autoridades que dependen de estos datos para diseñar e implementar políticas públicas.
El cambio climático no deja de avanzar porque se eliminen sus causas de un sitio web. Pero cuando se borra la ciencia del discurso oficial, se siembra confusión, se debilita la acción colectiva y se perpetúa la inacción. En tiempos de emergencia ambiental, necesitamos más transparencia, no menos. Más acceso a la verdad, no menos. Porque cuando se borra la evidencia, lo que está en juego no es solo la verdad: es el futuro.
Ilustración portada: Luna Monreal


