Regla de Tres

Pie de bruja

“La bruja nace como respuesta a la violencia, al despojo y a la humillación sistemática”

Estas vacaciones hay que comenzar a disfrutar la cosecha de la FIL y, un poco desorientado por el volumen de compras, me decidí por una historia de brujas. No es una novela negra, pero se remonta a la historia de EUA con su cauda de drama, superchería y puritanismo. La podemos clasificar como terror con raíces campesinas.

Se trata de Pie de bruja, de Brom (Perla Ediciones, 2025), un relato de terror, hechicería y malevolencia ambientado en el siglo XVII que narra el origen de un monstruo. Abitha es una joven inglesa que es “vendida” por su padre en matrimonio a un puritano de la naciente Nueva Inglaterra, en la comunidad ficticia de Sutton, en la Colonia de Connecticut. Al poco de llegar y contraer matrimonio, se enfrenta ya a las duras costumbres y reglas de los puritanos, fundamentalistas religiosos que todo lo miran a través del filtro de la fe. Abitha es, para estos fines, una mujer “moderna”, con aspiraciones de una vida mejor que la que llevaba en Inglaterra, y no puede con el espíritu del puritanismo. Al poco tiempo queda viuda en esta comunidad cerrada, rígida y hostil a cualquier desviación de la norma.

En apariencia, su tragedia es personal: la pérdida del esposo, la precariedad económica, la soledad. En realidad, su drama es estructural: ser mujer, pobre y autónoma en un mundo diseñado para aplastar a la mujer. Desde las primeras páginas, Brom deja claro que el destino de Abitha no se juega en el ámbito de lo sobrenatural, sino en el de la moral social, esa maquinaria invisible que justifica la crueldad en nombre de la rectitud.

El otro gran personaje es Slewfoot, una criatura antigua, ligada a la tierra, al bosque y a un orden previo al Dios de los hombres. No es Satán, aunque así lo nombren. No es un demonio clásico ni una deidad benévola. Es, más bien, un resto: de lo pagano, de lo olvidado, de lo que fue expulsado para que la nueva fe pudiera erigirse como única verdad. En este sentido, Brom es muy claro: lo monstruoso no reside en la criatura, sino en el acto de llamar “monstruo” a todo aquello que no se entiende o no se puede controlar y “debe” ser destruido, nada distinto a todos los poderes colonizadores.

Esta es la mezcla perfecta para el terror, para el nacimiento de una bruja. La bruja nace como respuesta a la violencia, al despojo y a la humillación sistemática. La magia no es espectáculo; es lenguaje alternativo, último refugio, forma de supervivencia. En ese sentido, Pie de bruja dialoga más con la historia social que con el terror convencional, más con la antropología del miedo que con el susto fácil.

Es una historia oscura y opresiva, en donde el bosque es un gran personaje que respira y toma partido.

Brom es el nombre literario de Gerald Brom, un creador estadounidense conocido primero por su trabajo como ilustrador de fantasía oscura y después como novelista. Su firma visual -criaturas mitológicas, dioses paganos, demonios cansados, bosques vivos- se trasladó con naturalidad a la narrativa.

Brom pertenece a una estirpe poco común: la de autores que no separan imagen, mito y relato. En esta obra se nota con claridad el aspecto visual, como si nos introdujeran en una película o en un libro ilustrado, reescribiendo la mitología fundacional de EUA: cuestiona el bien y el mal, desconfía de la moral institucional y recupera lo pagano como metáfora de lo reprimido. Usa el pasado para hablar del presente: fanatismo, control del cuerpo femenino, miedo al otro, violencia legitimada por discursos “correctos”.

Es una novela histórica solo en apariencia; en el fondo, es un espejo incómodo del país actual, ese del trumpismo y del destino manifiesto. Para estos días, no hay mejor libro. Anímese a acometerlo.


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