Regla de Tres

Son cubano: patrimonio cultural inmaterial

“…el turismo y la música se volvieron pilares para dar a conocer otra versión de la isla…”

“Aunque tú, me has echado en el abandono, aunque tú, has muerto todas mis ilusiones, y en vez, de maldecirte con justo encono, en mis sueños te colmo, en mis sueños te colmo de bendiciones…”, lamentan los versos de «Lágrimas negrasʺ, canción compuesta en 1929 por Miguel Matamoros.

Aun cuando la canción haya surgido después de que el compositor escuchara a una mujer llorar en un hostal de Santo Domingo en República Dominicana, excusa perfecta para narrar el desamor y la resignación, parecieran también, estos versos, un grito de Cuba al mundo entero.

Esta canción de Matamoros se reconoce dentro del son cubano, un estilo de canto y danza que logró proyección internacional a partir de 1930. Una década marcada por la proliferación de las apuestas, la prostitución y la mafia en La Habana.

Además, el son experimentó un parteaguas de transformación entre 1925 y 1928, cuando pasó de ser un género musical marginal al tipo de música cubana más popular. Lo anterior se refuerza cuando el presidente Gerardo Machado pide públicamente a la Sonora Matancera que amenice su cumpleaños número cincuenta y siete. Un gustito de mandatario.

En las décadas posteriores, específicamente en los años cuarenta y hasta mediados de los cincuenta, el son cubano siguió tomando un curso orgánico de popularidad, pues hasta los cubanos más conservadores llegaron a adquirir este gusto musical. Hay que recordar que el son cubano proviene de una mezcla de ritmos africanos y elementos españoles como la guitarra, las letras, las armonías y estructuras de la canción.

Sin embargo, a finales de los años cincuenta con la proliferación del jazz, las mezclas del chachachá, la rumba, el mambo o la salsa, el son cubano pierde popularidad. Quedando un poco en el olvido y, no es hasta 1991 con la desaparición de la URSS, principal sostén económico de la isla que, obligó a Cuba a fomentar el turismo.

A partir de ahí, el turismo y la música se volvieron pilares para dar a conocer otra versión de la isla, por ello, la publicación y aparición de la música y película de Buena Vista Social Club, reivindicó de manera mundial la música popular de Cuba. No es casualidad que dicho grupo sea reconocido internacionalmente o al menos, se haya escuchado hablar de sus integrantes: Omara Portuondo, Compay Segundo, Ibrahim Ferrer, Eliades Ochoa, Rubén Gonzáles, entre otros.

 ¿Y a dónde voy con todo esto?

Hace unos días, recientemente el 10 de diciembre, el Comité de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco agregó el son cubano en su Lista Representativa, lo que le otorga, ahora, un estatus universal.

De acuerdo con la UNESCO, la importancia de este reconocimiento de patrimonio cultural inmaterial, radica en el acervo de conocimientos y técnicas que se transmiten de generación en generación. El valor social y económico de esta transmisión de conocimientos es pertinente para los grupos sociales tanto minoritarios como mayoritarios de un Estado, y reviste la misma importancia para los países en desarrollo que para los países desarrollados.

Además, la presidenta del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural de Cuba, Sonia Virgen Pérez, celebró este reconocimiento “con profundo orgullo” la decisión del Comité de la Unesco: “Es un reconocimiento que honra la creatividad, la memoria colectiva y la vitalidad de nuestras comunidades en momentos tan difíciles para nuestro país, con el incremento del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”.

Por ello, mencionaba al inicio que también ese son cubano puede interpretarse como un grito al mundo entero ante una interminable represión, pues en este mismo año que la isla se ha galardonado con este reconocimiento, es el mismo año que: ha roto el récord con 1 mil 192 presos políticos, una actualización que confirma que la represión en Cuba sigue en aumento como mecanismo sostenido del régimen para ocultar el océano de crisis política y una crisis económica que se traduce en escasez de alimentos, combustible y medicina, así como la inflación que erosiona el poder adquisitivo de la población con una salario mínimo de casi 18 dólares al mes.

ʺSufro la inmensa pena de tu extravío, siento el dolor profundo de tu partida y lloro sin que sepas que el llanto mío, tiene lágrimas negras, tiene lágrimas negras, como mi vida…».

Deja tu comentario