“Coincidiendo con el aniversario del accidente, llega a vivir a su acomodado barrio un empresario muy acaudalado y controversial…”
Horacio Cano Camacho
Zona Oscura
Entre lecturas, trabajo y las actividades cotidianas, a veces no me puedo resistir a realizar maratones de televisión a la carta. Eso me pasó con una serie de la que había escuchado buenas opiniones. El fin de semana me dispuse a desvelarme y pensé que, si no cubría mis expectativas, no habría problema… pero terminó siendo un maratón verdadero. La serie, una mezcla de terror psicológico, thriller y drama moral, me atrapó por completo. Así que hoy decido recomendárselas, tanto para una noche de desvelo como para disfrutarla a pedacitos.
Se trata de La bestia en mí (The Beast in Me, 2025), una serie recién estrenada por Netflix estas últimas semanas. Cuenta con un elenco no muy reconocido en México y, por lo mismo, se libra de esos actores que suelen representarse a sí mismos, lo cual contribuye mucho a darle credibilidad. En la producción participa Jodie Foster, lo que también genera confianza.
Aggie Wiggs es una escritora de mucho éxito que quedó destrozada tras la muerte de su hijo, lo que la llevó a retirarse de la vida pública y caer en un bloqueo creativo. A partir del accidente automovilístico que segó la vida del niño, ella se retira de todo y vive alimentando su odio hacia el joven que provocó el accidente, hacia su exesposa -quien, en su visión, no sufre lo suficiente- y, en realidad, hacia los vecinos, amigos y editores. Coincidiendo con el aniversario del accidente, llega a vivir a su acomodado barrio un empresario muy acaudalado y controversial. Este personaje, que compra la casa de al lado, de inmediato toma el control vecinal y pretende construir una pista para correr en medio del bosque. Para ello pide la anuencia de los vecinos, pero Aggie es la única que se opone, no por algo en particular, sino por su odio contra el mundo.

El nuevo y poderoso vecino, Nile Jarvis -un magnate inmobiliario y sospechoso de la desaparición de su esposa-, no acepta el “no”, acostumbrado a que su voluntad se cumpla, y entra en conflicto con la escritora. Resulta que conoce su obra y le muestra respeto, estableciéndose una relación muy extraña entre ambos.
Aggie Wiggs no puede salir de su bloqueo creativo hasta que un día acepta una invitación a cenar con Nile con el propósito de quitárselo de encima. Pero él la confronta con su pasado y, de alguna manera, se “identifica” con su dolor. Al poco tiempo, el joven responsable del accidente desaparece, dejando una carta de despedida, aparentemente incapaz de soportar la culpa por la muerte del niño. Sin embargo, Aggie sospecha que Nile Jarvis puede estar detrás.
A partir de ahí, y como una forma de derrotar su falta de creatividad, Aggie se propone escribir la biografía del empresario, convenciéndolo de “contar su verdad” al mundo y liberarse de la carga social. Pero en realidad lo que busca es saber si Nile es culpable de la desaparición del joven, un caso que muestra muchos vasos comunicantes con la desaparición de la esposa. Comienza entonces una relación aún más extraña: la escritora que intenta ser objetiva, pero que no puede evitar sus sospechas, y el hombre que podría estar escondiendo una mente criminal. Se establece así un juego de espejos entre ambos.
A medida que la serie avanza, la tensión psicológica se vuelve un auténtico “juego del gato y el ratón”: la duda sobre la culpabilidad real de Nile, la manipulación, la culpa, el trauma y la ambigüedad moral convierten la historia en un pulso oscuro entre sus protagonistas.

La serie tiene actuaciones muy potentes: Claire Danes (Aggie Wiggs) y Matthew Rhys (Nile Jarvis) sostienen la tensión con interpretaciones que oscilan entre lo frágil, lo obsesivo y lo amenazante, dando credibilidad a un guion que juega inteligentemente con la ambigüedad. El ambiente psicológico y existencial no depende de giros bruscos ni de sustos fáciles; su fuerza radica en la atmósfera de duda, culpa y tensión emocional, lo que la acerca al “terror de lo íntimo”, algo que sé que atrae mucho.
La serie bucea profundamente en la reflexión sobre el dolor, la culpa y la verdad. Más allá del crimen o el suspenso, explora cómo el duelo, la necesidad de contar una historia y la obsesión por la verdad pueden mezclarse hasta volverse destructivos.
Me parece una de las mejores alternativas de estos días en la televisión bajo demanda, y confirma que estas plataformas pueden crear contenidos que realmente valen la pena. No se la pierda.
Ilustración portada: Luna Monreal


