Regla de Tres

Julieta Fierro, bailar mambo en el Cosmos

No dudó en bailar mambo, vestirse de payaso y hacer miles de malabares para llevar la ciencia a prácticamente cualquier espacio, incluida una estación del Metro

Este viernes 19 de septiembre, la astrónoma mexicana Julieta Fierro se integró al Cosmos que tanto le apasionaba.

Fierro fue por completo un perfil que rompió paradigmas. Ha bailado, cantado, se ha disfrazado, no duda en echarse un mambo para demostrar el movimiento de los planetas o llevar un morral de donde surgen una infinitud de objetos para demostrar sus teorías y… en fin, ha hecho lo que muchos “divulgadores” de la ciencia no hacen, se mantienen con su cara de dizque serios, aburridos, parece que siempre huelen algo desagradable o de plano unos antipáticos con la audiencia. ¡Apréndanle a Fierro!

“Lo más antiguo que podemos ver del universo es cuando tenía 380 mil años de vida”, señaló en el 2023 en una entrevista quien consideró “una tragedia” las reformas generadas en el extinto Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) por parte del régimen de Andrés Manuel López Obrador.

Cuando tenía 75 años de edad, Fierro señaló que para considerarse divulgadora hay que hablar de lo que le llega a la gente, quien defiende que atrás de ese propósito siempre le ha gustado echar relajo: “Bailaba, me aventaba de las mesas, patinaba, llevaba hula-hula, he hecho cada locura. He bailado ballet en el Zócalo. Tuvimos un grupo en el área internacional de física, Las mamberas de Minerva, y los mamberos de la tercera edad nos compusieron el mambo”, refirió la astrofísica a Guadalupe Alonso Coratella, para el suplemento Laberinto del diario Milenio.

“Es lo que más me ha gustado. Por ejemplo, ir al Metro, montar una exposición y que lleguen los chicos, las señoras. Recuerdo cuando hice una cama de clavos y colgué globos en una estación y pasó una ama de casa, con su mandil, cargando sus cosas del súper. Le dije: venga. Se quedó un rato, hizo el experimento y se fue. Al día siguiente trajo a sus niños y ella misma les explicó. Es lo que se necesita, que las mamás se entusiasmen por la ciencia, les expliquen a los niños y lo disfruten, que sea una experiencia de por vida.”

La astrónoma mexicana fue incluida como miembro de la Sociedad Estadounidense de Ciencias y Artes, entre los muchos reconocimiento recibidos como el Premio Kalinga de Popularización de la Ciencia, otorgado por la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación de la Ciencia y la Cultura), aunque sin tapujos confesó que habría deseado ser cirquera, por lo que los actos circenses tampoco han escapado de sus estrategias para comunicar el conocimiento científico.

“Con el movimiento estudiantil del 68, los anticonceptivos, nuevos derechos y otros cambios comenzamos a pensar que las mujeres sí podíamos, y mi hermana y yo nos rebelamos: nos fuimos de la casa. Mi hermana quería ser bióloga y, como mi papá no la dejó entrar a la UNAM, estudió letras en la Universidad Iberoamericana. A mí sí me permitió entrar a la carrera de física, porque creyó que no iba a poder con las materias y la carga de trabajo. Y pude, por supuesto que pude, porque para mí la física, y sobre todo las matemáticas, son la base del conocimiento del mundo”, refirió Fierro a Gloria Valek para la revista ¿Cómo ves?

De acuerdo con la UNAM, Julieta Fierro Gossman es originaria de la Ciudad de México, egresada de la Facultad de Ciencias por la misma universidad, donde estudió física y astrofísica, especializándose en materia interestelar, así como los estudios sobre el Sistema Solar.

Fue investigadora del Instituto de Astronomía de la UNAM, así como profesora de la Facultad de Ciencias, y apoyó con la redacción de textos para preescolar y secundaria.

En el año 2004 ingresó a la Academia Mexicana de la Lengua, donde ocupó la Silla XXV, además de ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores en su máximo nivel.

Fierro publicó más de 40 libros, en su mayoría enfocados a la divulgación de la ciencia. Entre sus obras más importantes destacan: La astronomía de México (2001), Cartas Astrales: un romance científico del tercer tipo (2006) y La familia del Sol (1990), entre otros.

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