El ayuntamiento de Morelia retiró las imágenes del “Árbol de la memoria”, habilitado por integrantes de Familiares Caminando por Justicia
Redacción
Tres días después del llamado formulado por integrantes de Familiares Caminando Por Justicia A.C., para que el ayuntamiento de Morelia respetara las imágenes colocadas en el “Árbol de la Memora” que habilitaron en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada en el centro de la ciudad, las autoridades municipales apostaron por borrar la memoria.
El miércoles tres de septiembre personal del ayuntamiento retiró las fichas con los rostros de las personas desaparecidas que madres buscadoras y familiares colgaron de las ramas del árbol ubicado en la Plaza de Armas de Morelia.
Ante ello Familiares Caminando Por Justicia A.C. emitió un posicionamiento condenando el accionar del gobierno municipal presidido por Alfonso Martínez Alcázar.
Ahí exponen el significado del “Árbol de la memoria”, ello en virtud que “durante 10 años hemos bordado en ese espacio público los rostros y nombres de los desaparecidos; se extendió la invitación a todos los colectivos de Michoacán y familiares que busquen a sus seres queridxs en este estado”.
Apuntan que ese espacio es de resistencia, pues desde él han venido denunciado violaciones graves a los derechos humanos, así como exigiendo verdad y justicia, por lo que decidieron que ese lugar debía ser reconocido por la sociedad como el sitio donde se visibilice esa problemática social y se mantuviera como un lugar de construcción de memoria desde las víctimas.

“Hoy los familiares nos percatamos que los rostros y el material colocado por las víctimas fue retirado, dejando únicamente los espejos que también se colocaron, cuyo significado es que al vernos entendamos que cualquiera podemos desaparecer en este contexto de desapariciones generalizadas y sistemáticas como lo han dicho organismos internacionales y como hemos podido constatarlo con nuestras documentaciones”.
Condenaron que las autoridades retiraran el “Árbol de la Memoria”, pese a ser un espacio construido colectivamente para recordar a quienes han sido desaparecidos y mantener viva la exigencia de verdad y justicia. “Este acto no sólo elimina un objeto físico: borra simbólicamente un lugar de encuentro, duelo y resistencia”.
La organización defiende que su acción tiene fundamentos sólidos en la construcción de memoria “que es fundamental en sociedades heridas por la violencia. Es un derecho de las familias y de la comunidad sostener espacios que dignifiquen a las víctimas y reconozcan el dolor que habita entre nosotros. Estos memoriales no son ornamentos: son territorios de verdad, de cuidado y de esperanza”.
En el posicionamiento son tres las exigencias que formulan:
1. La devolución de las piezas, porque no son solo papel plastificado, sino que son rostros de personas desaparecidas resultado del incumplimiento de sus obligaciones en materia de derechos humanos, al no haber respetado la vida, la libertad y la dignidad de las personas y mucho menos investigar los casos para evitar la impunidad persistente.
2. Que respeten ese espacio como un sitio de memoria desde las víctimas de desaparición y sus familiares, pues los Estados tienen la obligación de garantizar políticas de memoria que aseguren la preservación de los sitios de memoria y eviten la sustracción, destrucción o falsificación de información relevante para la justicia y la reparación.
3. De las autoridades como el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el comisionado de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, las Comisiones de justicia y derechos humanos del Congreso del estado, la Comisión de búsqueda, la Fiscalía Especializada para la Investigación y Persecución de los Delitos de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares, un posicionamiento al respecto dado que el derecho a la verdad está relacionado con el derecho a la memoria y por lo tanto se construye desde las víctimas para que podamos nuevamente colocarlo con el compromiso de los responsables de respetar y resguardarlo, recordando que ostentan puestos de atención con las victimas con las cuales se tiene una deuda histórica.
Y rematan recordando que “hacer memoria es un acto de justicia”.


