“…un grupo de ancianos se reúne cada jueves para repasar viejos crímenes sin resolver. Lo que empieza como un pasatiempo se transforma en algo muy real…”
Horacio Cano Camacho
Zona Oscura
En esta Zona Oscura hemos seguido de cerca la saga de Richard Osman, reseñando los cuatro libros que la conforman (y aguardando el quinto, que verá la luz este mes). Una serie entrañable sobre la vejez… y el crimen. Ahora Netflix nos sorprende con la adaptación cinematográfica del primer título, The Thursday Murder Club (2025), dirigida por Christopher Columbus y producida nada menos que por la compañía de Steven Spielberg.
Confieso que al principio dudé. Columbus, conocido por un cine ligero y de enorme éxito popular (Mi pobre angelito, las dos primeras entregas de Harry Potter), no me parecía el director ideal para trasladar al cine una saga que me resulta tan querida. Pero me animé, y debo admitirlo: la película me gustó. No reinventa el género ni lo pretende; simplemente abraza el espíritu del cozy crime y se acomoda con soltura en el canon. Es buena, sin más… pero lo suficiente para dejar huella.

La trama se sitúa en una elegante comunidad de retiro para jubilados. Allí, un grupo de ancianos se reúne cada jueves para repasar viejos crímenes sin resolver. Lo que empieza como un pasatiempo se transforma en algo muy real cuando un asesinato sacude la tranquilidad del lugar, desencadenando una serie de muertes que pondrán a prueba su ingenio y amistad.
Los protagonistas no pueden ser más distintos entre sí: Elizabeth (Helen Mirren), una espía retirada con un pasado que la rodea de misterio; Ibrahim (Ben Kingsley), un psiquiatra meticuloso; Ron “el rojo” (Pierce Brosnan), un exlíder sindical de carácter combativo; y Joyce (Celia Imrie), una enfermera jubilada con encanto y picardía. Cuatro octogenarios que, lejos de resignarse a la rutina, buscan darle un nuevo sentido a la vida en Coopers Chase, “la primera comunidad de lujo para jubilados en Gran Bretaña”.
Richard Osman, famoso presentador de televisión en el Reino Unido, decidió un día escribir esta historia. Lo hizo con un éxito rotundo: el primer libro apareció en español en 2020 bajo el sello de Espasa. Sus novelas siguen el patrón clásico de la literatura policiaca: hay un crimen, y la pregunta es quién lo cometió, cómo y por qué. Sencillo en apariencia, complejo en ejecución. Es como tachar sospechosos en una lista, con la satisfacción de cada hallazgo y la sonrisa que provoca cada giro.
La película logra conservar el humor y la ironía del libro, aunque suaviza algunos rasgos de los personajes: Ron es mucho más combativo y de izquierdas en la novela; Joyce, bajo su aparente ingenuidad, manipula y obtiene información con una coquetería irresistible. Son concesiones de guion que no empañan la experiencia, gracias sobre todo al carisma de un elenco estelar que sostiene el ritmo y el tono con absoluta solvencia.

En Coopers Chase abundan las actividades: unos juegan golf, otros cultivan jardines, algunos cuidan llamas o pasan las tardes chismorreando. Nuestro grupo, en cambio, se sienta con una copa de vino a revisar viejos casos, enfrentando con humor y astucia lo que en realidad es un intento de mantener a raya a los fantasmas. Porque aquí, como dice el libro, “la pérdida de la memoria es el espectro que acecha a la comunidad: olvido, distracción, confusión de nombres…”.
La película ya es un éxito rotundo: en pocos días se convirtió en lo más visto de Netflix. Ojalá sirva para atraer nuevos lectores a la saga, que se continúa con El jueves siguiente, El misterio de la bala perdida y El último en morir (todas publicadas en español por Espasa).
Y es que, aunque la historia tiene encanto universal, toca fibras sensibles en quienes empezamos a meditar en el futuro, preguntándonos cómo nos veremos dentro de unos años. Elizabeth lo expresa con brutal claridad en una de sus reflexiones:

“¿Para qué he venido aquí? Los nietos se ríen de ti, los hijos también lo toman a broma, pero te vigilan. De vez en cuando te despiertas en la noche con sudores fríos. De todo lo que se puede perder, ¿por qué la cabeza? Una pierna o un pulmón, de acuerdo. Pero la cabeza no. Antes que convertirse en la pobre Rosemary o el pobre Frank, sentados al sol como una sombra de lo que fueron, antes que quedarse sin viajes, sin juegos o sin el Club del Crimen de los Jueves… cualquier cosa antes de dejar de ser una misma”.
La novela -y ahora la película- nos recuerdan que la vida consiste en aprender a valorar los días buenos, guardarlos en el bolsillo y llevarlos siempre con nosotros.
El club del crimen de los jueves es una historia entrañable, sí, pero también inquietante para quienes hemos superado la media de edad. Aunque nadie se engañe: no es un relato exclusivo para maduros. Todos podemos disfrutar de su humor, de su ternura y de la picardía con que sus protagonistas se niegan a rendirse.
No se la pierdan. Les aseguro que, al igual que a mí, les va a encantar.
Ilustración portada: Pity


