“…hablar de justicia fiscal ayuda a derrumbar varios prejuicios y estereotipos que se guardan en la sociedad mexicana…”
Francisco Viveros Dávalos
Vivero de Ideas
El pasado 17 de julio del año en curso, la Organización No Gubernamental Oxfam, en su capítulo correspondiente a México, lanzó el “Decálogo por la Justicia Fiscal”, un documento en el que expone las graves condiciones de desigualdad en la recaudación de impuestos en nuestro país, y propone diez medidas para tratar de revertir estas inequidades. En el presente Vivero de Ideas se darán algunos argumentos de porqué es urgente posicionar este tema en la opinión pública en México.
Para hablar de justicia fiscal, primero sería conveniente puntualizar que ésta es tan solo una vía para lograr el verdadero objetivo que muchos perseguimos: reducir la brecha de desigualdades tan grande que ha existido en México, por lo menos, durante este primer cuarto del Siglo XXI.
En este contexto, el punto de partida lo constituyen las personas principalmente agraviadas, es decir, aquellas que sufren en carne propia las desigualdades económicas. Por ejemplo, según la Encuesta de Movilidad Social levantada en 2023 por el Centro de Estudios Espinoza Yglesias (CEEY), 50 de cada 100 personas que nacieron en el sector socioeconómico más bajo, no logra escalar al siguiente nivel, únicamente 28 de cada 100 personas lograrán hacerlo, y de toda la población encuestada, tan solo 2 de cada 100 conseguiría avanzar del segmento socioeconómico más desfavorecido hasta la posición superior. En otras palabras, la movilidad social en México se logra por un porcentaje muy reducido de la población.
En contraparte, ahora se expondrán las cifras correspondientes a los cinco mexicanos más acaudalados. Según la revista Forbes, el Top 5 para este 2025 lo conforman: Carlos Slim, con una fortuna de 82,500 millones de dólares, seguido de Germán Larrea (28, 600 MDD), Asunción Aramburuzabala (9,000 MDD), Alejandro Baillères (9,000 MDD) y Ricardo Salinas Pliego (4,900 MDD).
Ahora bien ¿Qué hacer con este bombardeo de estadísticas? Visto de otro modo ¿Porqué es importante plantear una problemática a partir de estos datos? Por varias razones.
La primera de ellas, es que si se cobrara un impuesto de tan solo el 0.5% al último lugar del ranking, se obtendría algo así como 24.5 MDD. Administrado de una manera eficiente, dicho recurso podría ir a sectores como el transporte público o un sistema nacional de cuidados, tal como lo sugiere Oxfam México. Si se echa a volar la imaginación con las fortunas de los otros integrantes del selecto grupo, seguramente se podrían resolver varias problemáticas sociales que tanto aquejan a nuestro país.
El segundo motivo está relacionado con la justicia ambiental. Según cifras de Oxfam, el 1% más rico de la población mundial contamina lo mismo que 5000 millones de personas que componen las dos terceras partes de la población más pobre. Para el caso de México, por poner un ejemplo, hasta 2019 Grupo México (propiedad de Larrea) había causado 22 desastres ambientales en 20 años de operación; casi uno por año. Los multimillonarios están obligados a reparar los perjuicios que ellos mismos generan y al parecer, los recursos económicos no son reparo.
Pero sobre todo, hablar de justicia fiscal ayuda a derrumbar varios prejuicios y estereotipos que se guardan en la sociedad mexicana. Uno de ellos es el de la llamada meritocracia, “cultura del esfuerzo” o échaleganismo. Si se investiga de qué manera se hicieron estos cinco magnates de sus respectivas fortunas, se podrá advertir que en ningún caso hay jornadas laborales de sol a sol.
En el caso de Aramburuzabala y Baillères, heredaron las fortunas de sus padres o incluso abuelos; mientras que en los casos de Slim, Larrea y Salinas Pliego, se deben en gran medida a las privatizaciones y concesiones de actividades económicas (telecomunicaciones, obras públicas, minería, por mencionar algunas) a partir de la década de los 90´s del siglo pasado. Es decir, la movilidad social en los estratos socioeconómicos más altos del país, se logra naciendo en la familia correcta, o estableciendo lazos con el poder político.
También por esta razón se explica porqué la clase media mexicana se vuelve cada vez más microscópica: quienes tenemos un trabajo formal, somos feligreses cautivos por el SAT, mientras que aquellos que cuentan con grandes fortunas, pueden no pagar lo que les corresponde sin que nadie les diga algo.
Aquí viene el último comentario nefasto al respecto: que quienes proponemos esto somos resentidos sociales… ¡De ninguna manera! Somos profesionistas, que aportamos impuestos y esperaríamos que los sectores más privilegiados también lo hicieran.
Entonces ¿Cuál es la propuesta? Dentro del decálogo que se menciona al principio, figuran acciones como: impuesto predial justo y progresivo, impuesto ambiental sobre el uso de vehículos, impuestos a las grandes herencias, donaciones y sucesiones, mayor inversión en servicio de cuidados, mayor inversión en transporte público masivo, máxima transparencia tributaria y rendición de cuentas, entre otras.
Ilustración portada: Pity


