Regla de Tres

La Dalia Negra 

“El 15 de enero de 1947, todo cambió para Bleichert y Blanchard y también para la ciudad de Los Ángeles.”

James Ellroy es uno de los escritores más laureados de la novela negra actual; ha sabido fusionar magistralmente la novela policiaca tradicional, la novela histórica y el hard-boiled clásico. Prácticamente, todos sus relatos se desarrollan en Los Ángelesciudad que convierte en una metáfora del infierno de Dante, sumergiéndonos en los círculos donde penan los condenados y, muy de vez en cuando, mostrándonos un poco de redención y esperanza. Asimismo, es un cronista descarnado y duro del crecimiento y auge de una ciudad corrupta, que prosperó al amparo de la industria del cine, los proyectos inmobiliarios, y las relaciones non sanctas entre las autoridades y la delincuencia organizada. Sus obras más destacadas se desarrollan en las décadas de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado; en este arco temporal se ubica la que tal vez es su obra cumbre, todo un clásico, La Dalia Negra (Random House, 2016), publicada originalmente en 1987.

Bucky Bleichert y Lee Blanchard son dos exboxeadores que ahora trabajan en la policia de Los Ángeles, se han ganado los motes de “el señor fuego” y el “señor hielo” gracias a que recientemente protagonizaron una pelea de box que fue todo un suceso para el departamento de policia, combate que también sirvió de trampolín para algunos funcionarios en busca de popularidad para sus carreras políticas. Son unas celebridades en el mundillo policiaco de Los Ángeles de la posguerra -estamos en el año de 1947- y la ciudad se está reconfigurando con los veteranos que han regresado a casa y con los miles de aspirantes a convertirse en estrellas de cine, que llegan como legión a un fulgurante Hollywood en pleno auge, convertido en la meca de todos los y las casa fortunas del país.

Bleichert y Blanchard, tienen las virtudes y los vicios característicos de la policia de su época: son un poco racistas, un poco corruptos, muy prestos al uso de la violencia para arrancar alguna confesión, y ambos son ambiciosos y buscan labrarse una carrera que les permita ascender en el escalafón de la policia de la ciudad, haciéndose día a día de un prestigio como tipos duros, eficientes y leales. Lee Blanchard tiene una novia,Kay Lake, con quien mantiene una relación muy ambigua. Kay es una mujer bella y seductora que, cuando conoce a Bleichert, el compañero de Lee, ejerce de inmediato una fuerte atracción sobre él, comenzando así un incipiente triángulo amoroso, que será uno de los ejes de esta historia.

El 15 de enero de 1947, todo cambió para Bleichert y Blanchard y también para la ciudad de Los Ángeles. En la calle Norton, entre la treinta y nueve y Coliseo, en un solar al lado del camino, apareció el cuerpo desnudo y mutilado de una joven. El cuerpo estaba partido en dos por la cintura: la mitad inferior entre las hierbas, a unos cuantos metros de la mitad superior, con las piernas obscenamente abiertas; los pechos cubiertos por quemaduras de cigarros; el rostro destrozado era un enorme hematoma, con una macabra característica: tenía la boca rebanada de oreja a oreja, como si estuviera sonriendo. El cuerpo estaba totalmente eviscerado, sin una gota de sangre, lo que indicaba que la mataron y mutilaron en otro lugar, y la llevaron al solar para que la encontraran allí. 

El crimen conmocionó a la ciudad de Los Ángeles. Pronto llegaron los forenses y, tras ellos, los periodistas de los tabloides sensacionalistas. La noticia corrió como pólvora y se comenzó a hablar del “monstruo de Los Ángeles”, del “hombre lobo” y de mil calificativos más para nombrar a un asesino cuya identidad nadie conocía. Para la policía, la resolución de este crimen se convirtió en máxima prioridad. Se formó un equipo especial encargado de las investigaciones, encabezado por el fiscal especial Russ Millard, quien a su vez designó como sus hombres de confianza al “señor fuego” y al “señor hielo”.

Gracias a las huellas digitales, pronto se supo la identidad de la joven asesinada: Elizabeth Short, de 23 años, originaria de Medford, Massachusetts. Las pesquisas de los policías permitieron construir su historia: Liz Short era una hermosa mujer de negra cabellera que llegó a Los Ángeles buscando fortuna. Tenía la obsesión de convertirse en estrella de Hollywood, y como muchas otras, comenzó a rondar los bares y restaurantes frecuentados por gente del medio artístico, con la esperanza de contactar a alguien que la ayudara. Como a muchas, esto la hizo vulnerable a proxenetas y vivales que se aprovecharon de ella, y acabó teniendo una vida promiscua. Su belleza y su forma de vestir —siempre de negro— la hicieron ser conocida como la Dalia Negra. La policía trataba infructuosamente de mantener en secreto estos datos, pues sabía que si trascendía que la víctima era una mujer “licenciosa”, el interés de la gente y el presupuesto para la investigación bajarían notablemente.

La investigación se fue haciendo terriblemente tortuosa, hasta llegar a un callejón sin salida: los tres días previos al hallazgo del cadáver, período del cual nadie sabía qué había pasado con ella. Mientras tanto, para Bleichert y Blanchard el caso se fue convirtiendo en una obsesión. A Lee, le revivieron los terribles recuerdos de la desaparición de una hermana pequeña, y para Bleichert la imagen mutilada de la Dalia Negra se convirtió en una fijación enfermiza.

Mientras transcurre la investigación, surgen los fantasmas del pasado de ambos policías, y pasan las tardes con Kay -la mujer de Lee-, que se convierte en un catalizador de los demonios de ambos. La búsqueda de pruebas y de gente que conociera a Liz Short los lleva a recorrer tugurios y picaderos. Una pista que surge de un bar lésbico los conduce hacia una familia muy poderosa: la de un constructor escocés que hizo su fortuna por sus relaciones con mafiosos como Bugsy Siegel. El constructor tiene una hija asombrosamente parecida a la Dalia Negra, y, para desgracia de Bleichert, su vida y su investigación entran en una espiral autodestructiva.

La historia es trepidante y oscura, los personajes son sórdidos y amorales, el relato está poblado de referencias racistas hacia negros y mexicanos, como fiel reflejo de los pecados de la época, (no olvidemos que estamos en 1947). Al mismo tiempo, la ciudad de Los Ángeles adquiere vida propia como personaje central de la historia, con todas sus contracciones: por un lado, la riqueza de los magnates del cine y bienes raíces, y por otro, los oscuros y sórdidos tugurios de los olvidados, de los delincuentes y obsesos sexuales, del incipiente cine porno y snuff, y de los traficantes de personas.

La mayoría de los personajes de la novela son reales, así comoElizabeth Short, la Dalia Negra cuyo crimen nunca se resolvió. Sin embargo, el autor construye una magistral novela a partir de todas las hipótesis reales que se barajaron, y nos brinda una resolución del enigma del autor del crimen que perfectamente pudo haber sido la correcta. 

James Ellroy amalgama la realidad con la ficción construyendo una historia que se inscribe totalmente en el true crime, pero no se queda ahí: la solidez de los personajes, los giros, la complejidad de la trama, y el retrato brutal de una ciudad y una época, le dan una dimensión histórica, que convierte a esta novela en una obra imprescindible para cualquier amante del género negro.

PS. La Dalia Negra fue llevada al cine en una estupenda película dirigida por el maestro Brian De Palma en el año 2006, en una adaptación muy recomendable.


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