La comunidad permanece en alerta tras el ataque perpetrado la mañana de este dos de julio, hecho que considera un golpe directo al corazón de su autonomía
Patricia Monreal
La noche del dos de julio arribó a Cherán con dolor, rabia y tristeza por el asesinato del joven comunero Francisco Macías Sánchez, quien durante las primeras horas del día repelió junto con sus compañeros de la Ronda Comunitaria un ataque armado. Él murió, su compañero Daniel Rafael Guerrero resultó herido, y la comunidad quedó sacudida por lo ocurrido.
El cinturón de violencia que azota la región y a la Meseta Purépecha por la operación de grupos delincuenciales en Michoacán, se fue cerrando a últimas fechas. Este miércoles, volvió a apretar fuerte en el territorio de Cherán, ese que comuneras y comuneros habían logrado blindar por casi tres lustros.
En 2011, Cherán logró el reconocimiento en tribunales de su autonomía, luego de levantarse ese mismo año contra los talamontes y grupos delincuenciales en defensa de su territorio. El 21 de enero de 2012, por la vía de usos y costumbres eligió a su primer Concejo Mayor de Gobierno Comunal, que legalmente equivale a la figura de ayuntamiento.
Dice Pedro Chávez, comunero de Cherán, que esta noche pesa, es el dolor y la rabia de una muerte que se suma a la veintena que tienen registradas en su camino por y en la autonomía. Él participa en una de las fogatas que se han activado en toda la comunidad en las que, narra, nuevamente la participación de las y los comuneros es copiosa, como cuando el movimiento arrancó.
Tras el ataque, la comunidad emitió un comunicado, ahí acusan que lo ocurrido “busca ser un golpe directo al corazón” de su autonomía y de todos los pueblos que luchan por defender la vida. También consignan que no es un hecho aislado: “Forma parte de una escalada de violencia que se ha recrudecido en Michoacán, un estado donde el crimen organizado se disputa los territorios con total impunidad, afectando gravemente a las comunidades indígenas”.
Ahí consignan que en las últimas semanas, se han intensificado las agresiones en diversas regiones, incluyendo la Meseta Purépecha, “donde pueblos como Nahuatzen, Arantepacua, Capacuaro y Santa Fe de la Laguna también han sido objeto de amenazas, incursiones armadas y despojo territorial”.
Delincuencia al acecho
De acuerdo con la estadística del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, durante el primer semestre de 2025, en los 11 municipios que componen la Meseta Purépecha, han registrado 68 víctimas de homicidio doloso, y dos de feminicidio.
La Meseta Purépecha está integrada por los municipios de Chilchota, Charapan, Cherán, Paracho, Nahuatzen, Tingambato, Uruapan, Ziracuaretiro, Taretan, Nuevo Parangaricutiro y Tancítaro.
“Cherán ha sido blanco de distintos intentos de agresión desde que en 2011 expulsamos a los partidos políticos, a los talamontes y al crimen organizado que saqueaban nuestros bosques y asesinaban a nuestra gente con la complicidad de autoridades estatales y federales”, señala la comunidad en su comunicado, y recuerda que a 14 años de esa lucha, han construido “un sistema de autogobierno indígena reconocido legal y constitucionalmente, basado en nuestras asambleas, nuestras fogatas y nuestras formas comunitarias de justicia y organización”.
Pedro Chávez dice que el gobierno no ha podido, ni ha tenido la inteligencia y la capacidad de poder frenar, “el delinquir de las organizaciones criminales. Y entonces lo que yo veo es que con todos estos intentos del plan de justicia, la reforma indígena y demás, pues igual si no es otro golpe, pues tampoco es una respuesta a la inseguridad”.
La alusión de Pedro se relaciona con las acciones que ha venido instrumentando el gobierno encabezado por Alfredo Ramírez Bedolla en Michoacán en materia indígena. Una de ellas, el reconocimiento (en 2022) en la Ley del Sistema Estatal de Seguridad Pública, de las kuarichas, rondas y rondines comunales dentro del rango de la Policía Municipal, con lo que ha abdicado de su responsabilidad para garantizar la seguridad en los territorios en donde éstas operan.
La inseguridad en los márgenes de los territorios de las comunidades con autogobierno, es un problema creciente a decir de Pedro quien observa que las autoridades, lejos de darles la fortaleza que complemente lo que éstas han venido realizando para garantizar la seguridad al interior, “nos están dejando nuevamente al descubierto con este poder de esta gente. Si antes estábamos de alguna otra manera viviendo en paz, pues ahora ya no conforme esa gente, viene e incursiona, lo que representa un peligro a nuestra región”.
El comunero considera que en las estrategias de seguridad que las autoridades dicen instrumentar, pareciera ser que “en vez de brindarnos más garantías y fortalecer nuestras propias instituciones, miran hacia otro lado y no valoran el sacrificio, el trabajo y pues todo lo que se viene haciendo acá en nuestras comunidades.
“Esto se ha venido ya agudizando, porque no somos la primera comunidad que sufre esto, y entonces estamos pensando que en vez de frenarse esto va creciendo, me refiero a la cuestión del crimen organizado”.
Presencia castrense
Luego de casi tres lustros, este miércoles volvieron a verse imágenes del Ejército en el territorio y corazón de Cherán. Si bien la Guarda Nacional llegaba a tener presencia, lo hacía en la periferia, no al interior de la comunidad desde que ésta logró el reconocimiento de su autonomía.
“El ejército como tal no había entrado desde que nosotros iniciamos el movimiento”, comenta Pedro al ser cuestionado al respecto: “A las orillas de la comunidad se había pedido su presencia porque habíamos tenido incidentes a las afueras de la comunidad. Entonces, desde hace 14 años que al Ejército propiamente no se le había pedido la entrada, lo que hacía era rondines en las afueras para la revista de la Ronda Comunitaria como parte del protocolo”.
“Ahora, por lo mismo del crimen organizado es que se pide que el Ejército, o la Guardia Nacional, o las autoridades federales, puedan estar, ahora sí, blindándonos o garantizándonos la seguridad en los márgenes de nuestro territorio, que es donde está el peligro. Hoy tuvo que entrar para las cuestiones de investigación y cuestiones de garantizar un poco la seguridad en nuestro territorio”.
Reconoce que Cherán no tiene los elementos para hacer frente a la dimensión del problema que representa la operación de la delincuencia organizada en la región, “vemos que no basta vivir en paz, no basta poder organizarnos acá porque esa gente ya no tiene como miedo, ni tampoco ha mostrado el Gobierno la capacidad de poder luchar contra ellos. Nosotros hemos dicho desde el 2011 que nosotros no declaramos una guerra contra ellos, que lo que nosotros queremos vivir es en paz, y entonces ya ni eso nos dejan”.

Consulta:
Cherán: la puerta al autogobierno
Más allá del discurso, violencia a indígenas
Cherán, participación en declive

