La Clasificación Mundial de Reporteros Sin Fronteras 2025, califica por vez primera como “difícil” la situación de la libertad de prensa a escala global
Redacción
En 2025, las condiciones para ejercer el periodismo son malas en la mitad de países del mundo, consigna la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) que, este dos de mayo, dio a conocer su Clasificación Mundial sobre la situación que enfrenta la prensa a nivel global.
Por primera vez en su ránking -que realiza año con año- la organización reporta que la situación de la libertad de prensa se vuelve “difícil” a escala mundial: “Los resultados de la Clasificación alertan, desde hace más de diez años, sobre el deterioro global que sufre la libertad de prensa en el mundo. En 2025 se ha cruzado una nueva línea roja: la puntuación media de todos los países evaluados ha caído por debajo de los 55 puntos, el límite marcado para calificar la situación de la libertad de prensa como ‘difícil’. Más de seis de cada diez países (112 en total) registran retrocesos en la Clasificación, y, por primera vez en su historia, las condiciones para el ejercicio del periodismo son ‘difíciles’, o ‘muy graves’, en la mitad de los países del mundo y ‘satisfactorias’ en menos de uno de cada cuatro”.
Agrega que mientras la libertad de prensa sufre un retroceso alarmante en muchas regiones del mundo, un factor decisivo, a menudo subestimado, debilita profundamente a los medios de comunicación: su situación económica.
En ese sentido señala que la concentración de la propiedad, presiones de los anunciantes o de los accionistas, ausencia, restricción o asignación opaca de ayudas públicas, son parte del panorama.
“A la luz de la evolución de todos estos elementos, medidos por el indicador económico de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de Reporteros Sin Fronteras, se impone una conclusión: los medios se encuentran actualmente atrapados entre la garantía de su independencia y su supervivencia financiera”.
Anne Bocandé, directora Editorial de RSF señala en el informe que “garantizar un espacio mediático plural, libre e independiente requiere condiciones económicas estables y transparentes. Sin independencia financiera, no hay prensa libre.
“Cuando los medios de comunicación son económicamente frágiles, se ven arrastrados a la carrera por la audiencia, a costa de la calidad, y pueden convertirse en presa de los oligarcas o de responsables políticos que los instrumentalizan”.
Agrega además que cuando los periodistas se empobrecen, “ya no tienen medios para resistir a los adversarios de la prensa, los pregoneros de la desinformación y la propaganda. Es necesario restaurar una economía de los medios que sea favorable al periodismo y que garantice la producción de información fiable, una producción necesariamente costosa. Existen soluciones, que deben aplicarse a gran escala. La independencia financiera es una condición vital para garantizar una información libre, fiable y al servicio del interés general”

En 160 de los 180 países analizados por RSF, los medios de comunicación no logran alcanzar la estabilidad financiera, según los datos recopilados por la organización. “Peor aún: en casi un tercio de los países del mundo, el cierre de medios es constante, por la persistencia de dificultades económicas”.
Agrega que esta coyuntura debilita aún más una economía de los medios ya de por sí maltrecha por el dominio de los llamados “GAFAM” (Google, Apple, Facebook, Amazon y Microsoft) en la distribución de la información. Sus plataformas, mayoritariamente no reguladas, acaparan una parte cada vez mayor de los ingresos publicitarios que normalmente deberían sustentar al periodismo.
“Además de esta pérdida de ingresos publicitarios, que erosiona la economía de los medios y les obliga a adaptarse, la concentración de la propiedad es otro factor que contribuye al deterioro del indicador económico en la Clasificación de la Libertad de Prensa y constituye una amenaza para la pluralidad del periodismo. En 46 países, la propiedad de los medios está muy concentrada, o en ocasiones totalmente en manos del Estado, según el análisis de los datos del ránking”.
En el caso de América consigna: la mayoría de los países (22 de 28) registran un descenso en su indicador económico. En Estados Unidos (57º), el segundo mandato de Donald Trump está provocando un alarmante deterioro de la libertad de prensa. En Argentina (87º), el presidente Javier Milei estigmatiza a los periodistas y desmantela los medios de comunicación públicos. En Perú (130º) y El Salvador (135º), la libertad de prensa se ve debilitada por la propaganda y los ataques contra los medios críticos. México (124º), el país más peligroso de América Latina para los periodistas, también registra un fuerte descenso en su indicador económico. En la parte baja de la Clasificación, Nicaragua (172º), donde el régimen Ortega-Murillo ha erradicado la prensa independiente, se convierte en el país con peor puntuación de la región. Por el contrario, Brasil (63º) prosigue su remontada tras la era Bolsonaro.

Caso México
De manera específica sobre México, el informe consigna que como cada año el país se mantiene como uno de los más peligrosos y mortíferos del mundo para los periodistas.
Se apunta que México es uno de los países con la mayor concentración mediática del mundo; una situación que pone muy difícil a los medios pequeños abrirse paso o, incluso, existir.
“El sector de las telecomunicaciones está dominado por el grupo Telmex y el de la radio y televisión, por Televisa y TV Azteca; mientras, el de la prensa escrita está controlado por el grupo Organización Editorial Mexicana, que posee 70 periódicos, 24 emisoras de radio y 43 webs informativas. Esta situación limita el pluralismo y la información que llega al público, y hace que cada vez más periodistas independientes publiquen contenidos propios en las redes sociales”.
Asimismo señala que la connivencia entre las autoridades y el crimen organizado constituye una grave amenaza contra los periodistas y se hace sentir en cada eslabón del sistema judicial.
“Los profesionales que cubren temas sensibles relativos a la política o al crimen, especialmente a nivel local, padecen advertencias y amenazas, cuando no son simple y llanamente asesinados. Otros son secuestrados y no aparecen nunca más, u optan, para salvar la vida, por desplazarse fuera de sus zonas de origen o bien por huir al extranjero. Desde el año 2000, más de 150 periodistas han sido asesinados y 28 han desaparecido en México”.

