“…en nuestro país, la llamada Cuarta Transformación ha optado por la autocontemplación y no ha dado señales claras al respecto…”
Francisco Viveros Dávalos
Vivero de Ideas
Desde la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la presidencia de México, en 2018, el tabasqueño y prácticamente todos los políticos que se adhirieron a su movimiento, se han llenado la boca con decir que la instalación de la llamada Cuarta Transformación supone el fin del modelo económico neoliberal en México, que impera desde hace poco más de tres décadas en nuestro país. El presente Vivero de ideas tiene como objetivo analizar un par de acciones implementadas por Morena y sus aliados, desde hace siete años a la fecha, que ponen en tela de juicio este enunciado.
Antes de entrar en materia, sería bueno describir muy brevemente a qué se refiere el neoliberalismo. Éste es un modelo económico que nace de manera teórica entre las décadas de 1950 y 1970 en los Estados Unidos, gracias a la obra de autores como Milton Friedman, que se hicieron llamar la Escuela de Chicago. Se considera que este sistema económico se estableció ya más formalmente, con las políticas económicas del presidente estadunidense Ronald Reagan y la primera ministra británica Margaret Tatcher, en la década de 1980.
Algunas de las características del modelo económico neoliberal son: la creación de un mercado global, que permita el libre comercio de productos entre las naciones y elimine los aranceles en estas transacciones; el adelgazamiento de las instituciones y la privatización de las empresas del Estado, pues éstas suponen una ineficiencia en el gasto público; y además, este sistema económico, pertenece a una serie de corrientes económicas que ven a la naturaleza como una fuente inagotable de materia prima para diversas actividades productivas. En México, el hito de la implantación del neoliberalismo se considera la firma del Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México en 1992, bajo el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.
Ahora bien, a continuación se analizarán tres acciones de los gobiernos de AMLO y Claudia Sheinbaum, que en los hechos, parecieran dar continuidad a este modelo. La primera de ellas es la llamada Austeridad Republicana. El recorte de gasto público en varios sectores del gobierno está más cerca de la “motosierra” del presidente argentino, Javier Milei, que del espíritu anti-neoliberal de López Obrador, pues ha sido implementada bajo la misma premisa: el derroche de recursos es la principal fuente de corrupción y de mala administración pública en nuestro país. No sólo eso, los rubros en los que se ha recortado el gasto público (investigación científica, lucha contra el cambio climático, servicios de salud, fomento al deporte y a las actividades artísticas, entre otros) pone en entredicho la vocación de “izquierda progresista” de la 4T.
La segunda acción ha sido el caer en los chantajes de Donald Trump y hacer todo lo posible por evitar los aranceles a productos mexicanos. Si el ímpetu de nuestro gobierno de verdad fuera acabar con el modelo económico neoliberal, le tomaría la palabra al vecino país y grabaría, por ejemplo, el aguacate y las frutillas michoacanos, cuya producción ha supuesto un alto costo ambiental para suelos, ecosistemas, salud y seguridad pública de nuestro estado. En su lugar, México ha puesto a uno de sus mejores secretarios de Estado, Marcelo Ebrard, para velar por el libre comercio entre ambas naciones.
La última está representada por los megaproyectos de infraestructura, tales como el Tren Maya (obra insignia del gobierno de AMLO) o la tolerancia del Proyecto Saguaro que se está gestando actualmente en el Golfo de California. De nada sirve que un gobierno se ostente en contra del neoliberalismo si va a seguir reproduciendo una de sus recetas favoritas: la destrucción de la naturaleza bajo el pretexto de que traerá “desarrollo para el país”, como lo han venido haciendo gobiernos panistas y priistas en los últimos 30 años.
Partiendo de este contexto, es urgente preguntar entonces ¿En dónde está el cambio de paradigma más allá del discurso y la diatriba? ¿Acaso creen que basta con la implementación de programas sociales? Más aún, es pertinente preguntar porqué se permiten este tipo de mensajes contradictorios desde el oficialismo.
Algunas probables explicaciones: La primera es que dentro del equipo de la 4T habrá alguno o varios neoliberales de clóset obligados a fingir que rechazan este modelo económico. Otra más preocupante es que quien hace este tipo de promesas tiene carencias conceptuales básicas dentro de la economía. Una más, tan realista como desesperanzadora, es que la ortodoxia y el cumplimiento a cabalidad de un modelo económico cualquiera en este Siglo XXI se ven obstruidos por otros factores…
Sea cual sea el caso, es urgente hacer una crítica del modelo económico neoliberal en México, eso no está a discusión. Sobretodo porque si le regalamos los recursos naturales al libre mercado, nos quedamos sin planeta. El problema es que en nuestro país, la llamada Cuarta Transformación ha optado por la auto-contemplación y no ha dado señales claras al respecto, la derecha pierde su tiempo luchando contra dictaduras imaginarias; y lo peor es que quien sí lo ha entendido, dentro de su paupérrimo intelecto, es el presidente Donald Trump. Ahí de aquél que quiera hacerle segunda a semejante energúmeno racista, xenófobo, machista y discriminador.
Ilustración portada: Pity


